La sentencia impone la máxima pena posible al acusarlo de «premeditar» el crimen y fija una indemnización de 100.000 euros para cada hijo del matrimonio
Abeledo tuvo que reincorporarse a su trabajo como cajero en Mercadona a pesar de estar pendiente de pruebas del codo izquierdo como una electromiografía, resonancia y placas