Dos matones abordaron a un vecino de la ciudad creyendo que era un narco y le presionaron para que firmase un contrato para venderles su coche en pago por la deuda. El retenido aseguró que él no sabía de lo que le estaban hablando y vino un jefe a reconocerlo. «Este no es el hombre que buscamos», admitió.
e. v. pita