01 nov 2001
Tumbas como los chorros del oro
Numerosas familias adecentaron las sepulturas de sus familiares durante toda la jornada Hay quien no pisa el cementerio más que una vez al año pero que, cuando va, se deja notar. La de ayer no sólo fue una jornada para el paseo y la misa de la tarde. Muchas familias aprovecharon para adecentar las tumbas de sus familiares y no se escatimó en esfuerzos ni en materiales: limpiacristales, detergentes, gamuzas e incluso lejía salieron a relucir en una ceremonia curiosa que se hace todos los años, tal como ayer, con el traje de los domingos en vez de la ropa de trabajo. Los enterradores no dejaron de recibir encargos; las filtraciones de humedad son lo que más preocupa a los vivos; los muertos, que se sepa, no abren la boca.