EL «AVE», UNA OPORTUNIDAD

La Voz

VIGO

MANUEL PÉREZ ÁLVAREZ OPINIÓN

25 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

En todo tiempo de gobierno existen muchas tareas que no trascienden a la ciudadanía. Son las «historias de la Historia». En el verano de 1995, cuando llegamos al gobierno, las primeras reflexiones que nos planteamos y que configuraban un -a modo de- análisis estratégico de la ciudad que nos encontrábamos y una definición del modelo que pretendíamos impulsar, daban tres conclusiones básicas: Definir un planteamiento estratégico nuevo. Reforzar y potenciar la centralidad de Vigo como ciudad de servicios y capital del Eje Atlántico, apostando por un modelo socioeconómico basado en la cohesión y el desarrollo sostenido, lo que conlleva diversificación y, por tanto, una terciarización, principalmente en sectores claves como turismo o comercio. En resumen, generar estructuras sólidas que encauzaran la definición del modelo de ciudad, a 50 años vista. En los contactos con los redactores del Plan Estretégico de Barcelona, que entonces iniciaban también la planificación de Lisboa, hacíamos hincapié en dos temas: el proceso debería ser ilusionante y participativo, y crear estructuras, en vez de limitarse a dar consejos. Las consecuencias fueron la Gerencia de Urbanismo, instrumento de gestión ágil y seguro (jurídicamente hablando), el Plan Especial del Puerto (soporte jurídico de las actuaciones en su ámbito), los planes de tráfico e infraestructuras o la revisión del PGOU. Vigo goza de energía social y económica que le permite superar permanentemente episodios petológicos en los ámbitos de la vida local. Y son esta pujanza y fuerza, y no el fatalismo, los que nos impulsan a reflexionar sobre la oportunidad histórica de cuestiones importantes de futuro. Una de ellas, la llegada del tren de alta velocidad. No entraré en cuestiones ferroviarias pues el debate está abierto. Y muchísimos gallegos confiamos en la gestión y el buen hacer del presidente Fraga, para que las cosas sean finalmente lo que deben ser. Lo que me parece más oportuno es aprovechar la ocasión del debate sobre el AVE y su posible terminal de acceso para avanzar en la definición de un modelo de ciudad. En charla de café, escuché a Martín de Hijas, mente preclara del socialismo vigués, que si pudiera dibujar un nuevo Vigo, lo haría en el cuadrante delimitado por la Avenida de Madrid y la Gran Vía. Estoy de acuerdo en que es la única oportunidad de definir un modelo de desarrollo urbano que, con el PAU de Navia, aporte alternativas al crecimiento de Vigo. Un análisis demográfico recientemente publicado por La Voz de Galicia, revelaba que, de las principales ciudades del Eje Atlántico, Vigo sigue creciendo en un escenario demográficamente menguante, y que Porto pierde habitantes en beneficio de Gaia. Pienso que Porto pierde habitantes en gran medida por la falta de suelo urbano y su impacto sobre el parque habitacional y su precio. Y que Vigo debe prever y proveer a esta situación, ante el posible éxodo hacia municipios vecinos. En tal escenario tiene todo el sentido crear infraestructuras de transportes modernas que apliquen los esquemas de la intermodalidad, tan bien vistos desde la Comisión Europea. Y ello supone la oportunidad «histórica» de definir un nuevo espacio urbano de calidad, estructurado por amplias avenidas que descongestionen el centro, con un impacto positivo sobre el precio del suelo, en el que se inserten áreas dotacionales necesarias para la ciudad, lideradas por la estación de tren. Y aprovecho para recordar que ese, y no otro, era el contexto en el que aprobamos la urbanización de Finca do Conde. El que quiera ver otras cosas, a lo mejor está dejando que le traicione su propio reflejo en el espejo. ¿Qué hacemos con la estación actual?, ¿mantenerla o no? Nada pasaría si no se la mantiene. Por lo que respecta al servicio de viajeros nada cambiaría. Tendríamos una nueva estación, más moderna y funcional, en el nuevo núcleo urbano. Tampoco pasaría nada con el trazado del acceso a Vigo, con dos líneas: la que da servicio al puerto, que se bifurca en Chapela, y la nueva, más rápida y eficaz, que accedería a Vigo por el noreste. ¿Y los terrenos de la estación? Nada impide ampliar la zona dotacional, generando espacios verdes, en el amplísimo espacio que hoy ocupan andenes y vías hasta el puente de San Lorenzo. Renfe construirá un espacio comercial en los próximos años, justificado entre otros por el número de viajeros anuales que pasan por la estación. Pero ¿se va a mantener el número cuando exista la estación nueva y la vieja sólo genere el tráfico de Pontevedra y, en todo caso, parte del de Ferrol-Coruña-Santiago? ¿O es que la ubicación del nuevo complejo comercial en el centro de la ciudad, en el entorno de El Corte Inglés no le garantiza por sí solo la rentabilidad? Por el contrario, la desaparición de la actual estación, en tanto que terminal de viajeros, permitiría desarrollar la que sería la tercera gran actuación de regeneración urbana de la ciudad (con Navia y Sárdoma), al tiempo que redefinir la estructura del barrio emblemático de Teis, por donde Lavadores llegaba al mar. La desaparición de las vías y la conversión en avenida urbana del último tramo de la autopista supondría eliminar la barrera que parte el barrio en dos. Obviamente desde la posición que defendió mi gobierno, de que el trazado de la vía se convierta en pasillo verde, en un parque lineal del barrio. No sólo se reordenaría un barrio populoso, sino que se impulsaría un proceso de regeneración urbana, similar en escala al de la Barceloneta, que, además, permitiría recuperar un gran espacio de acceso público al mar para la ciudad. Estas deberían ser las ideas del debate que se pretende impulsar, porque en ellas es donde nos jugamos el futuro...