Diecinueve palestinos murieron ayer, trece de ellos en la ciudad cisjordana de Tulkarem, que fue ocupada por el Ejército hebreo Las críticas formuladas el miércoles por el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, a los ataques masivos de Israel a los territorios ocupados no han sentado bien al primer ministro hebreo, Ariel Sharon, ni han servido tampoco para modificar su actitud. Powell puso en duda la efectividad de los bombardeos y aseguró que «declarar la guerra a los palestinos no conduce a ninguna parte». Sin mencionar a EE UU en ningún momento, la oficina de Sharon respondió ayer asegurando que «Israel no está en guerra con los palestinos, sino con los terroristas» y que es la Autoridad Palestina (ANP) quien ha provocado esta situación.
EUGENIO GARCÍA GASCÓN