Administración pública, enseñanza, sanidad, ocio y comercio ocupan a 62.000 personas, mientras la industria genera 15.000 empleos Decía un tal Aristóteles que mercaderes e industriales no debían ser admitidos a la ciudadanía, porque su género de vida es abyecto y contrario a la virtud. Desde la época del sobresaliente filósofo -siglo IV antes de Cristo- los tiempos han cambiado, y mucho. A día de hoy, la riqueza de un país se mide en buena parte por el grado de desarrollo de su industria. España no es precisamente un estado pujante en esta materia y Galicia tampoco destaca, ni mucho menos, por dicho motivo. El informe de la CIG nos da una visión más local del asunto, y los datos para A Coruña son poco estimulantes. Los empleos relacionados con la industria, que se desarrollan en la ciudad, suponen únicamente un 7% del total.
XURXO FERNÁNDEZ