CRISTINA HUETE EN DIRECTO El responsable de la Xunta visitó ayer oficialmente Ourense
24 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.ON adelanto sobre todos los horarios que marcaba el programa, con mucha prisa, el presidente de la Xunta recogió ayer la llave de la ciudad de manos del alcalde ourensano, Manuel Cabezas. Fraga agradeció brevemente el recibimiento oficial de la corporación local y fue al grano. «A miña presencia nesta cidade -advirtió ya a modo de preámbulo en el acto institucional- non debe malinterpretarse; eu vou onde me chaman, como foi o caso da miña visita oficial á Coruña». En realidad, la institucional presencia de Manuel Fraga en Ourense acabó inevitablemente teñida de electoralismo. Su reciente y aludida visita a la ciudad-estado de A Coruña -adonde fue llamado por su alcalde, el socialista y en este momento amigo Paco Vázquez- no era sino el inicio de un periplo capitalino que el responsable del Ejecutivo autonómico tiene ya trazado para la travesía preelectoral. Más visitas Su equipo prepara ya otras visitas institucionales al resto de las capitales gallegas. Volverá a hacer una incursión en el feudo nacionalista vigués; esa ciudad-escaparate del BNG que la formación nacionalista intenta proyectar como modelo de gestión de lo que podría hacer desde la Xunta. Una visita contradictoria, si se tiene en cuenta que el BNG ourensano tildó, ya de antemano, de electoralista el acto de ayer y sus concejales -ni siquiera todos- acudieron «únicamente por respeto á institución» a la recepción en la casa consistorial. La criticaron después holgadamente, manteniendo, en este caso, la actitud de franca hostilidad de nacionalistas y populares en el Parlamento gallego, en donde ni se saludan. El desencuentro lo rubricó el secretario del PP gallego, Xesús Palmou, quien acusó a Beiras de «andarlle pedindo respaldo ós empresarios galegos cando a CIG deu portazo para impedir que se firmara o pacto polo emprego en Galicia». Palmou dijo después que «si vai adiante o hipotético pacto entre PSOE e BNG, o señor Touriño debe explicarlle xa ós seus electores que, tal como están as cousas, o presidente da Xunta será Beiras». Pero en su institucional visita ourensana Manuel Fraga no se inmutó ni por el temporal ni por las críticas de la oposición. Pasó revista, muy por encima, a las obras en marcha en la ciudad y dedicó tiempo y esfuerzo a abroncar a la corte de concejales, alcaldes, delegados y parlamentarios del PP que le seguía a todas partes. Fue en la jornada de la tarde y en la sede del PP. Se inauguraba una oficina parlamentaria y el titular de la Xunta espoleaba insistentemente a sus cargos orgánicos a «utilizar todos os medios posibles para manter a maioría que temos polo momento». Votos y Bolsa Lo repitió hasta la saciedad. Incluso didácticamente. «Os votos -sermoneó- son como as accións da Bolsa que suben e, se non se coidan, baixan». Después les espetó abiertamente que el BNG «ten só tres deputados en Madrid e un senador, e parece que ten cen, xa que o rendabiliza dabondo nos medios de comunicación: aprendede deso». En el mismo acto, ante la presencia del presidente del PP y de la Diputación ourensana, José Luis Baltar, el presidente de la Xunta destapó, además, el tarro de las esencias del que debe ser el eficaz trabajo parlamentario. Así, atribuyendo absoluta libertad a la labor de estos cargos institucionales, advirtió de que «hoxe, os deputados non están xa conectados cos pequenos caciques das provincias e poden resolverlles problemas ós cidadáns ós que lle teñen que pedir o voto». Baltar no replicó y Fraga abandonó la vieja ciudad de As Burgas con la llave bajo el brazo y con la misma celeridad con la que había llegado.