Al ritmo del sector servicios

Xurxo Fernández Fernández
XURXO FERNÁNDEZ A CORUÑA

A CORUÑA

Administración pública, enseñanza, sanidad, ocio y comercio ocupan a 62.000 personas, mientras la industria genera 15.000 empleos Decía un tal Aristóteles que mercaderes e industriales no debían ser admitidos a la ciudadanía, porque su género de vida es abyecto y contrario a la virtud. Desde la época del sobresaliente filósofo -siglo IV antes de Cristo- los tiempos han cambiado, y mucho. A día de hoy, la riqueza de un país se mide en buena parte por el grado de desarrollo de su industria. España no es precisamente un estado pujante en esta materia y Galicia tampoco destaca, ni mucho menos, por dicho motivo. El informe de la CIG nos da una visión más local del asunto, y los datos para A Coruña son poco estimulantes. Los empleos relacionados con la industria, que se desarrollan en la ciudad, suponen únicamente un 7% del total.

27 mar 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Los números son contundentes. A Coruña necesita, y de qué forma, al sector terciario a la hora de generar empleo. Mientras 62.570 personas desarrollan su actividad en torno al ámbito de servicios, sólo 15.202 dependen de la industria para poner comida en su mesa. Las cifras de los trabajos relacionados con la construcción no son mucho más halagüeñas. Un total de 15.927 coruñeses viven de la edificación y tareas derivadas. La agricultura da empleo a 676. Según el informe de la CIG, aunque la administración pública, junto a la enseñanza y la sanidad, dieron trabajo a más de 25.000 personas, fue la iniciativa privada la que generó más contratación. Las propuestas de ocio, empresas de limpieza y seguridad y aquellas que prestan sus servicios a otras, ocuparon a algo menos de 13.000 coruñeses. El comercio da empleo a más de 19.000. De acuerdo a lo expuesto en el documento del grupo sindical, en el sector pesquero se da una situación de precariedad contractual, con índices bajísimos de contratación indefinida. Son muy frecuentes los convenios eventuales, en los que el período de prueba corresponde a la marea. Los acuerdos por obra o servicio se realizan también por mareas. Al volver del mar -por descanso obligatorio o vacaciones- se da la baja al trabajador, al considerarse concluida la obra para cuyo desempeño fue contratado. Pasan así a cobrar el desempleo. Según lo expresado por la CIG, esto vendría a suponer un fraude a los cotizantes y a la finalidad social de la prestación.