Helveg marcó antes del descanso para dar el triunfo al Milan El Dépor no encontró caminos para superar la ordenada defensa italiana Una mano, una maldita mano del guardameta Abiatti sacó el empate de la escuadra. Es una lástima, pero el «¡Porca miseria!» tuvo que entonarlo el brasileño Djalminha ante el paradón del italiano. El Dépor intentó poner el juego, pero tuvo que recurrir a la casta ante el mayor oficio italiano. Tanto se entregó que, pese a la derrota, el equipo coruñés salió ovacionado de Riazor.
Lo dieron todo, pero esta vez no hubo final feliz para otro partido épico en Riazor. El Milan, desde luego, no es el Hamburgo ni el Panathinmaikos.