Tenía 68 años y vivía en O Trebello, un lugar en el que en algún momento se quedó como único habitante. Hacía rehabilitaciones, criaba ovejas y cabras y era un enamorado de la Galicia rural
Carmen, Adrián, Gonzalo y Ana, desde Pontevedra, explican que, por encima de cualquier cosa, su preocupación es cómo harán para independizarse. Opositan huyendo de la «precariedad» y solo tienen una palabra en la mente: «Estabilidad»