El voto en blanco, tradicional expresión de descontento, se acerca ya al millar de papeletas en Pontevedra Si el sistema democrático se considera el menos malo de cuantos se conocen en política, es sobre todo por la cantidad de resortes que ofrece. Uno de ellos, hasta ahora poco valorado, es el voto en blanco que, aunque puede obedecer a causas variadas, supone normalmente una expresión de descontento. Esta opción ha ido tomando cuerpo y las papeletas se aproximan ya al millar en Pontevedra. Al igual que en otras ciudades, son ya «cuarta fuerza», muy por delante de los distintos partidos minoritarios.
A. CASTROVERDE