04 may 2002
El pupitre de la aldea global
ROCÍO RAMOS CRÓNICA Los más pequeños no entienden de diferencias porque comparten gustos y disfrutan con los mismos juegos Suena el timbre. Todos a clase. Las aulas de los de infantil son como un escenario de cuento con margaritas de papel pegadas en las paredes y muñecos y murales por todos los rincones. En el Condesa de Fenosa de O Barco toca jugar a las diferencias. El problema es que casi nadie se acuerda que que en Méjico en las fiestas los hombres llevan unos sombreros preciosos o de las procesiones de Portugal. Para los niños lo importante de las fiestas son los hinchables, la música que mola es la de Operación Triunfo y la comida que prefieren son los macarrones con tomate o las hamburguesas. El resto no importa.