El pupitre de la aldea global

La Voz

OURENSE

ROCÍO RAMOS CRÓNICA Los más pequeños no entienden de diferencias porque comparten gustos y disfrutan con los mismos juegos Suena el timbre. Todos a clase. Las aulas de los de infantil son como un escenario de cuento con margaritas de papel pegadas en las paredes y muñecos y murales por todos los rincones. En el Condesa de Fenosa de O Barco toca jugar a las diferencias. El problema es que casi nadie se acuerda que que en Méjico en las fiestas los hombres llevan unos sombreros preciosos o de las procesiones de Portugal. Para los niños lo importante de las fiestas son los hinchables, la música que mola es la de Operación Triunfo y la comida que prefieren son los macarrones con tomate o las hamburguesas. El resto no importa.

04 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

En una clase cualquiera conviven niños de diferentes nacionalidades. En O Barco hasta hace poco tiempo la mayoría de los escolares de otra nacionalidad eran portugueses. Ahora cada vez más se incorporan a las aulas estudiantes de otros países. Muchos, incluso, ya nacieron aquí. Son argentinos, columbianos, caboverdianos, dominicanos, peruanos y hasta algún bosnio, descendiente de una familia que se vino después de la guerra y se quedó. La puesta en marcha de un programa de lengua y cultura portuguesa en la provincia hace varios años ha supuesto muchos cambios. Algunos maestros comentan que «antes los chavales evitaban utilizar su idioma materno y usaban el español, ahora están orgullosos de su lengua y su cultura y la utilizan». Además a las clases acuden también la mayoría de sus compañeros españoles. La iniciativa cumplió su objetivo de facilitar la integración y el respeto por los demás. La diosa tele Pero la televisión también ha jugado un importante papel. El concepto de aldea global también se palpa en el pupitre. En la clase de Brais, que tiene cinco años, hay portugueses, hispanoamericanos y niños de diferentes regiones españolas. A todos les gusta jugar a Pokemón; se conocen al dedillo todos los personajes de los dibujos animados, bailan al son de las mismas canciones de Operación Triunfo y se pirran por la última película de Disney. La publicidad hace milagros, pero los niños de hoy siguen disfrutando con la plastilina y la arena y jugando al corro o al truque en el patio.