Los accidentes y los abandonos marcaron una emocionante edición de las carrilanas de Esteiro

J. M. Sande MUROS/LA VOZ.

SOCIEDAD

19 jul 2010 . Actualizado a las 11:36 h.

Emoción, rivalidad e impaciencia por ver concluida la prueba de carrilanas celebrada ayer en Esteiro. Unas diez mil personas se dieron cita en la villa muradana para asistir a una nueva edición del Gran Prix de Carrilanas. El tradicional reto de velocidad fue la que despertó más expectación y el piloto más rápido fue, por segundo año consecutivo, el vimiancés Eloy Alvarellos.

El grupo de jóvenes que asumieron la organización de la prueba, presidido por David Fernández, tuvo que enfrentarse a diversos problemas derivados del intento de cortar la carretera comarcal en el punto próximo a la meta. Después de negociaciones con el alcalde de Muros, Domingos Dosil, y con los agentes de Tráfico y la Policía Local, fue la organización la que asumió el control de la circulación en la zona a la que llegaban los bólidos, una vez rebasada la línea de meta. El numeroso público que se fue instalando a lo largo del recorrido desconocía las causas de la demora en darse la salida a la competición, y también los pilotos expresaban su malestar.

Cual carrera de fórmula uno, a la que pretende imitar este premio, se sucedieron protestas y reclamaciones al terminar la prueba, derivadas de adelantamientos irregulares, roces e incluso embestidas entre los carromatos. No obstante, la organización no tuvo dudas al conceder el primer puesto a Eloy Alvarellos y el segundo al muradano Javier Vidal Fernández, de la escudería Cristo Tres.

Traslado en ambulancia

Durante la prueba se sucedieron varias salidas de pista, algún trompo e incluso la intervención de los sanitarios, que evacuaron en ambulancia a los dos ocupantes de una carrilana que se salió de la pista. Los accidentados presentaban algún hematoma y roces superficiales en la piel. Pero en la meta sí que hubo atropellos, caídas, y choques entre los troncomóviles, que se saldaron sin lesionados. Algunos de los ocupantes de las carrilanas que colisionaron expresaron su malestar con improperios hacia quienes los embistieron, al considerar que les dañaron sus vehículos de forma intencionada. La mediación de los organizadores evitó males mayores. En la prueba de velocidad llegaron a la meta 14 de los 20 vehículos clasificados en la pole position , pues los otros o se salieron de la pista o rompieron sus vehículos durante la prueba.