Rías en peligro

AGRICULTURA

09 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Nos importa poco que las rías sean nuestro principal atractivo turístico, junto con Santiago. Sus paisajes y las espectaculares puestas de sol son algo tan cotidiano que ni reparamos en su valor. Y el marisco y la pesca siempre estuvieron ahí, así que no nos hemos parado a pensar en que constituyan un valor a conservar, aunque la pesca haya dado de comer a muchas generaciones, el marisco sea hoy uno de los elementos identificadores de Galicia más allá de Pedrafita y ambos elementos hayan dado pie a realidades industriales tan importantes como la conservera o la mejillonera.

Son nuestras, están ahí y siempre estarán, así que concluimos que podemos hacer con ellas lo que nos dé la gana. Aunque las mate, que poco falta.

A medida que se fueron convirtiendo en recurso turístico, no tuvimos reparo alguno en amontonar edificios casi encima de las playas, asomados a los tortuosos caminos agrícolas de otras épocas sin tocar trazados ni anchuras -pero con asfalto, faltaría más-, o superponiendo sin orden ni concierto al tipismo de las aldeas o barrios marineros paseos marítimos o inmuebles de varias plantas con vistas al mar, pero sobre todo con vistas a los apetitosos alquileres veraniegos. Lo importante era el negocio inmediato.

El resultado es que hemos logrado convertirlas en cloacas, a las que se vierten sin control los residuos de muchos miles de habitantes y de ese turismo que hemos tenido éxito en captar, pero que saldrá corriendo para no volver, si no invertimos radicalmente la tendencia y desplegamos para regenerar las rías al menos el mismo esfuerzo derrochado para ponerlas al borde de la muerte por asfixia.