El Ciudad de Santiago sumó su quinta victoria de la temporada al doblegar en el estadio de San Lázaro al Lemona (1-0), con un solitario gol del defensa central Capi en la recta final del encuentro. Con este triunfo, el equipo compostelano da un nuevo salto de calidad en la tabla clasificatoria y se instala en el pelotón de cabeza.
El Ciudad se quedó con los tres puntos, pese a que el fútbol brilló por su ausencia en el recinto de la capital gallega. El once de Luisito fue el menos malo de los dos y se llevó con toda justicia una victoria que sabe a gloria. Poco hizo el Lemona para arañar algo en San Lázaro y al final pagó a un alto precio su planteamiento tan defensivo.
El partido fue aburrido, sin apenas ocasiones. Sin embargo, la segunda parte fue algo mejor que la primera, por lo menos si lo analizamos desde un punto de vista más local. El choque, contra todo pronóstico, empezó con dominio del Lemona, que llevó la iniciativa en la primera media hora de juego, aunque sin crear grandes ocasiones.
Mackay detuvo un buen lanzamiento e impidió el gol visitante, tal vez en la única oportunidad de peligro de los vizcaínos. Tampoco el Ciudad estuvo muy fino en ataque, pues nada más que cabe reflejar una buena acción de Marcos Suárez que de milagro no acabó en gol.
Fue todo lo que dio de sí la primera mitad, en la que el Ciudad poco a poco fue adueñándose del balón, aunque sin gran imaginación. Controló más el juego en el cuarto de hora final del primer acto, pero sin poner en peligro la portería defendida por Etxebarrieta.
La segunda parte ya fue otra historia. Entraron en juego Maikel y Luigi y le dieron otro aire al Ciudad. El once verdiblanco fue más vertical y trató de encerrar en su área a un ultraconservador Lemona.
Más velocidad
El Ciudad presionó y aceleró más sus acciones, pero la velocidad de sus puntas fue incapaz de resquebrajar el entramado defensivo de los vascos. El cuadro santiagués mantuvo una mayor posesión y buscó el gol de diferentes formas, pero sin acierto y sin mucha iniciativa.
El guión parecía estar escrito para un final de 0-0. Casi nadie quería cambiar lo pactado inicialmente. La crónica del partido estaba ya escrita. Nadie quería modificar ni siquiera una coma. Así lo hacían ver sobre el rectángulo de juego los veintidós protagonistas. Era lo que se percibía desde la grada. Ni Ciudad ni Lemona tenían las ideas claras para alcanzar la gloria del gol.
Sin embargo, apareció el central Capi, en una acción de estrategia en el lateral del área visitante. Gonzalo tocó con suavidad el balón y Capi cabeceó con fuerza. Se anticipó a su marcador y condenó al Lemona. Fue lo más justo.