Al equipo granate le faltó acierto, puntería y unas dosis de ambición ante un rival de la cantera del Rayo Vallecano
20 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El Pontevedra encajó ayer, ante el filial del Rayo Vallecano, la segunda derrota consecutiva tras perder la semana anterior en Badajoz. Al equipo granate le costó hacerse con el control del partido como había previsto Ángel Viadero. La velocidad de los jóvenes rayistas les obligó a replegarse en los primeros compases del encuentro. Padín encontró el buen camino en una combinación con Igor, pero el meta madrileño, Juan Carlos, evitó que el balón llegase a la red.
Pronto tuvo que modificar el equipo el técnico granate. Asier recibió un golpe que le obligó a ceder su puesto a Tiko en pleno ardor de un partido en el que los locales tuvieron algunos momentos de juego combinativo que tanto le gusta a los aficionados granas.
Aún así, el filial del Rayo mostró un gran repertorio. Osadía, desparpajo, velocidad y buen toque de balón ante un Pontevedra que se reencontró, en su primer encuentro de la temporada en Pasarón, con un estadio impresionante con el nuevo césped.
Pero la fiesta estaba todavía lejos. A Igor le faltaba ese punto de velocidad que precisa un delantero. Le apoyó el canterano Adrián Cruz. El moañés tiene buena visión en la creación en el centro del campo y llegada, aunque ayer le faltó más desde el centro del campo, en el que los madrileños consiguieron sacarle un buen rendimiento.
La jugada más clara de los primeros 45 minutos fue obra del interior cedido por el Espanyol y que la temporada pasada militó en el Compostela. Tiko Messina recibió un balón en la frontal y su disparo encontró el larguero.
Pendín e Igor
Dos disparos consecutivos de Pendín e Igor en el primer minuto parecía el preludio de una reacción que no se había dado en el primer acto.
La falta de gol empezaba a inquietar a la parroquia granate. La derrota ante el Badajoz hizo daño en el vestuario, como reconoció Ángel Viadero.
Ya en la segunda parte, el filial del Rayo replegó líneas y al Pontevedra empezaron a complicárseles las cosas después de que Santi Amaro realizase un duro disparo que salió rozando el larguero de la portería de Juan Carlos.
El encuentro iba diluyéndose y Viadero tardó en reaccionar movió. Tardó en mover el banquillo y lo hizo para dar entrada a Iban Espadas buscando un poco de mordiente a un ataque sin chispa y que no tenía nada que ver con las propuestas que había anunciado el técnico granate durante la semana.
Incluso daba la sensación de que el partido era más de los vallecanos que del Pontevedra. Y pronto se demostró. Una contra de Jano puso contra las cuerdas al equipo de Pasarón. En el minuto 81, Orlando quitó un balón que iba camino de la red y un minuto después, una salida en falso del meta local lo aprovechó Lucas para poner por delante a su equipo en el marcador en el minuto 83.
La derrota supone un duro revés para un equipo que el miércoles tendrá que visitar Valdebebas para enfrentarse al Real Madrid Castilla.
La afición, que celebró el buen aspecto del estadio, acabó silbando a los granates ante la falta de gol que exhibieron los pupilos de Viadero.
Habrá que esperar acontecimientos. Una nueva derrota ante el filial madridista podría levantar, de nuevo, ampollas en el club de Pasarón.