Lo que en principio era una reunión convocada por parte de la empresa para poner encima de la mesa un plan de viabilidad se convirtió ayer en una propuesta de despido. La firma lalinense Industrias González, dedicada a la carpintería de aluminio, ferralla y forjados, planteó ayer a los sindicatos el despido de 58 trabajadores, alrededor de dos tercios de la plantilla, a través de un ERE de extinción. Los planes de los dueños presentados a los representantes de los trabajadores incluyen también el cese de la actividad empresarial. Se propone que en la firma queden tres o cuatro empleados de administración por el momento y que los 26 trabajadores restantes agoten el ERE provisional en el que están ahora.
Los representantes de la compañía comunicaron que el 99,9% de las opciones de la firma son acabar en un concurso de acreedores y en un cierre definitivo. La empresa dijo a los sindicatos que considera muy difícil llegar a acuerdos con los acreedores. Industrias González tiene presentada ya una solicitud de concurso de acreedores en el Juzgado Mercantil número 2 de Pontevedra.
Los sindicatos consideran que la viabilidad de la firma en estos momentos es prácticamente nula. Industrias González tiene previsto presentar la solicitud de ERE de extinción en uno o dos días, tras lo que se abriría un período de negociación y consulta de unos treinta días.? La CIG, por su parte, se quejó de que «a empresa pediu que cheguemos a acordo antes porque así os traballadores cobraban os vinte días do Fogasa». El secretario de esta central en Deza-Tabeirós, Antón Álvarez Merayo, afirmaban que «nós non imos firmar nada que non sexa unha indemnización razoable e na media das que se están dando». Acusa a la firma dezana de «estar xogando con nós o que quixeron» y de negar información económica a los sindicatos.
Rico patrimonio
La CIG se muestra dispuesta a «pelexar» tomando «as medidas de presión que fagan falla» y recuerdan que «estes empresarios son das familias máis ricas do Deza», por lo que consideran que «teñen capital suficiente para ter algo de dignidade e outorgar unha indemnización xusta aos seus traballadores». Álvarez Merayo se pregunta «onde están as plusvalías da empresa dos últimos anos» y denuncia que «hai intención de presionar aos traballadores que levan meses sen cobrar e están a botar un pulso». Afirma: «Non permitiremos que nos tomen o pelo, e o mesmo nos dá esperar un mes máis e intentar sacar algo». La próxima reunión será el 3 de marzo.
Hace unas semanas la firma instaba a los sindicatos a firmar un ERE temporal que afectaría de forma rotatoria a toda la plantilla. Una vez rubricado, presentó el concurso de acreedores.