Espasa celebra el 75 aniversario de la muerte del autor arousano con la publicación de su narrativa completa
05 ene 2011 . Actualizado a las 02:50 h.Valle-Inclán, que elevó a la estratosfera literaria los episodios de las guerras carlistas, ya no quiso asistir al devastador espectáculo de la Guerra Civil y, a solo unos meses del estallido de la contienda se apagó para siempre. Se lo había anunciado, ya de regreso en Galicia, a Arturo Cuadrado, según la biografía disparatada (pero maravillosa) que tejió el otro gran Ramón de la literatura española, Gómez de la Serna: «Moriré el día 6 de enero». Se anticipó a sí mismo y falleció la víspera, a las dos de la tarde del domingo 5 de enero de 1936, en Compostela, hace hoy 75 años. La estela de Valle-Inclán, de quien apuntó Umbral -con la precisión de su certero bisturí- que «más que un escritor, es él solo todo un idioma» no ha cesado de crecer en estos tres cuartos de siglo, y su obra ha impuesto su implacable belleza frente a capillas, galardones y académicos miopes.
Para asomarse a esta literatura única conviene bucear entre las novedades de su editorial de referencia, Espasa Calpe, que a través de la colección Austral hizo universal la obra del gran autor arousano. El sello conmemora ahora los 75 años de su muerte con la publicación en dos volúmenes de su narrativa completa. Un tesoro a un precio razonable (60 euros) que recopila desde los relatos de Femeninas y Jardín umbrío hasta las deslumbrantes Sonatas , novelas como Tirano Banderas , Flor de santidad y las series de la guerra carlista y de El Ruedo Ibérico , donde la prosa de Valle brilla a una altura imbatible en las letras españolas.