Vino a dirigir dos catas a Galicia. «Las mejores conservas del mundo son las españolas, con una diferencia abismal con respecto a otros países. Portugal y Francia también lo hacen bien, pero no en la cantidad y calidad de aquí. Lo que hay en las rías gallegas no existe en otro lugar», destaca Carlos Álvaro. Este madrileño de 41 años que en redes sociales triunfa como El Catalatas se ha convertido en un referente del sector. «No me gusta nada el concepto influencer, pero creo que ahora soy eso que no me gustaba. Pero no crezco gracias a decir chorradas o a enseñar el culo. Intento hacer un trabajo de divulgación didáctico y divertido. Siempre me gustaron las conservas y ahora tengo más de 500 latas en casa y lo que era un hobby pasó a ser una profesión de la que vivo. Abrí una página web con la ayuda de un socio y hasta me contratan para el centenario de una empresa u otras acciones», asegura. Como les decía, viajó a Galicia para hablar a los asistentes a dos catas en el maravilloso local NOR de A Coruña, en el Parrote coruñés. Una fue sobre anchoas y otra sobre diferentes tipos de conservas. «Las anchoas me vuelven loco. En la lista de mis preferencias estaría también la ventresca de bonito del norte, los mejillones gigantes en escabeche, la sardinilla de Rianxo, las navajas de las islas Cíes o la trucha o la caballa ahumada de Alma Galega», apunta el experto. Todos tenemos alguna lata en casa guardada en la alacena, pero no conocemos su procedencia y trazabilidad.
LA MARAVILLOSA LATA CADUCADA
Dice que sus primeros recuerdos vinculados a este mundo son de cuando su padre abría los fines de semana una lata de berberechos o mejillones. «Era algo que me maravillaba y siempre le añadíamos vinagre, que era una tradición familiar que ahora mismo no sigo. Hace diez años leí un artículo de Capel en el que comentaba que las sardinas en conserva estaban más ricas cuanto más tiempo pasaba. Me he comido sardinas caducadas y me supieron a gloria. Eso sí, tiene que ser un producto de calidad y en aceite de oliva. La lata caducada mejora, pero tiene que ser de nivel alto, porque las baratas suelen ser congeladas. En Francia las venden como de añada y ahora ya las están sacando firmas como Paco Lafuente y Ortiz. Por ejemplo, las de Paco son del 2018, que llevan ocho años en lata», informa.
Le pido que comparta algunas reflexiones y consejos para los consumidores. «No compro sardinas ni mejillones al natural, siempre en escabeche. Los chipirones en aceite me parecen insípidos, aunque no le hago ascos a nada. He comido cosas como Rambo. A la hora de comprar, es fundamental leer las etiquetas, que es el contrato entre el consumidor y el elaborador. Si pone Fao 27, sabemos que es de una zona controlada. La trazabilidad es fundamental. Las sardinas me gustan en aceite de oliva o las picantonas. El talón de Aquiles de las conservas es el aceite virgen extra. Prefiero las anchoas en girasol, como hacen en Euskadi, o con un aceite neutro. Porque si no, el producto no sabe a lo que tiene que saber», destaca Carlos. Ténganlo en cuenta, si tienen latas en casa no se preocupen por la caducidad, El Catalatas tiene más de 500 y está deseando que se les pase la fecha recomendada.