De un 14 en la EBAU a 27 matrículas: «Estudio por compulsión. En mi mente solo hay dos notas: el cero y el diez»
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María Cuadrado se ha graduado en la carrera con una nota media de 9,65. «La más baja ha sido un 9», dice esta joven, que acaba de publicar su primer «thriller» y que ha sufrido «bullying» de pequeña por tener altas capacidades
17 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Tiene cara de niña y una sonrisa preciosa. Pero dentro de esa imagen delicada hay una fuerza interior que no se da por vencida a la primera. Ella persiste en su empeño y es capaz de lograr hazañas que para el resto resultan prácticamente imposibles. Se llama María Cuadrado, pero en su nombre debería figurar también el apellido Redondo, porque así es como le salen las cosas a esta joven malagueña. Eso sí, nadie le ha regalado nada y detrás de su logros hay mucho esfuerzo y sacrificio.
Es de las pocas que han logrado obtener un 14 en la EBAU del 2021 —ahora PAU—. Eso significa que hizo una selectividad perfecta, con una nota media de 10, para entendernos. Es imposible obtener más. Pero, lejos de conformarse, María siguió en su empeño de lograr la excelencia mientras estudiaba Traducción e Interpretación. Y gracias a ello ha logrado 27 matrículas de honor, de las 37 asignaturas que cursó en estos años. Tiene una media de un 9,65: «El resto han sido sobresalientes. La nota más baja que he sacado ha sido un 9».
Detrás de todo este esfuerzo hay también mucha dedicación y muchas horas de estudio. «Desde fuera parece una cosa que no es. Porque yo estudio más por compulsión que por gusto. Y no puedo evitarlo. No es racional, pero en mi mente solo hay dos notas: el cero y el diez. Siempre tenía la sensación de que si no estudiaba muchísimo, iba a suspender. Y da igual que hubiese sacado un 14 en selectividad», cuenta, mientras explica que tampoco se había planteado en un primer momento obtener esta media. Fue paulatino: «Al principio de la carrera pensé en relajarme. Ya había sacado un 14 en selectividad, aunque tampoco me presenté para obtener esa nota. Entonces, decidí tomármelo con más calma y centrarme en escribir, que es lo que quiero. En el primer cuatrimestre tenía cinco asignaturas y saqué cinco matrículas. Entonces, creé ese precedente inconscientemente y empecé a pensar que estaría bien no bajarme de esa media. Aunque era una locura». Pues dicho y hecho.
Su primera novela
María no sabría decir las horas de estudio que le dedicó a la carrera, porque reconoce que son muchas y que tampoco fue un paseo para ella: «Hay asignaturas que o estudias o estudias. No tienes otra manera de aprobar. Y no te viene la inspiración por ciencia infusa. Pero es verdad que a la vez que me sacaba la carrera, también hacía ya traducciones de libros en inglés». María sueña con ser escritora y ya lo es, aunque no se lo acabe de creer. Pero también reconoce que le gustaría seguir haciendo trabajos puntuales como traductora. «Con 16 años autopubliqué un libro que escribí en inglés. Con 17, me publicó una editorial de la India otro, también en inglés. Con 18 años, ya me pasé al español y publiqué con Valparaíso Ediciones una novela corta en prosa poética. Eso fue en el 2023. Y en el 2024 saqué un poemario, también con Valparaíso Ediciones. En el 2025 no, porque estaba preparando mi novela de ahora», explica. Le ha dedicado un año entero y no es para menos, porque 186 días sale a la luz de la mano de una gran editorial, Penguin Random House: «Bueno, la quería también Planeta. Fue surrealista. Me tenías que ver gritando por los suelos. Era el sueño de mi vida. Se trata de un thriller psicológico, en el que una chica cuenta a través de las cartas que envía desde la cárcel cómo ayudó a su amante a esconder el cadáver de su mujer. Se llama 186 días porque son los días que faltan para el juicio por homicidio, porque los dos están en prisión preventiva».
María tiene altas capacidades y reconoce que ha pagado su precio, lejos de lo que se pueda pensar. «La gente piensa que lo tienes todo fácil o que te ha costado menos sacarte la carrera o cualquier cosa. Pero yo no estaría donde estoy sin echarle horas a todo lo que hago. Me esfuerzo mucho y también me cuesta memorizar como a cualquiera. La gente tiene muchos prejuicios», indica. Algunos de ellos, los ha vivido en primera persona: «Muchos me han cerrado la puerta por el hecho de saber que había sacado un 14 en selectividad. La gente cree que te conoce y tiene tantos prejuicios que ya dice: “Es que no quiero estar con la niña superdotada esta”. Y yo lo paso muy mal. De pequeña, con 12 años, sufrí bullying en el colegio por tener altas capacidades. Me tuve que cambiar en mitad del curso». «Es algo común en las personas que tienen altas capacidades. La mayoría han sufrido acoso y piensan que no tienes habilidades sociales o que eres rara. Solo se acercan para pedirte ayuda», explica.
María también comenta que otro de los prejuicios, también muy habitual, es que los demás piensen que a ella solo le interesa hacer planes culturales o ir a museos, cuando no es así. «A mí me gusta un plan chorra como a todo el mundo. También creen que por tener altas capacidades tienes que estudiar Medicina. No sabes la que me cayó por sacar un 14 en selectividad y hacer Traducción. Nadie lo entendía. Como si una persona superdotada no pudiese ser de letras. Siempre me decían que por qué no hacía algo mejor», dice.
La escritura, su pasión
«Los años de instituto tampoco fueron especialmente buenos. Ahí no me hicieron bullying, pero sí sentí que me hacían el vacío. Entonces, me dediqué a leer mucho. Y acabé escribiendo», cuenta. La situación mejoró algo en la universidad, pero no como ella creía: «Pensé que iba a llegar ya mi momento y que iba a pasar más desapercibida, pero también tuve que lidiar con los prejuicios, aunque fue mejor, porque hay unas personas que no te dan la oportunidad de conocerte, pero otras sí. La gente es un poco más madura, aunque bastante menos de lo que pensaba», comenta. La lectura es su refugio, y gracias a ella, descubrió su gran pasión: «No entiendo mi vida si no escribo. Es como algo intrínseco a mí. Es una manera también de que mi cabeza no vaya tan rápido, porque muchas veces de lo rápido que va me atasco. La gente que tiene altas capacidades también tiene muchos problemas de sueño y trastornos asociados. Y tienes que convivir con una cabeza que puede llegar a multiplicar la velocidad por diez».
Con 21 años, María tiene toda la vida por delante e incluso anuncia que acaba de terminar su segunda novela. «La acabo de entregar, pero primero veamos cómo sale la primera», dice con prudencia. Aunque la mayoría de los que la conocen no tienen duda de que acabará siendo una escritora de éxito. Ganas y tesón no le faltan.