Ellos también se enfrentaron a sus padres: «A Brooklyn Beckham le ha salido muy rentable»

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JM HAEDRICH | Cordon Press

El hijo del matrimonio británico, Miley Cyrus o Britney Spears crearon revuelo mediático por romper la relación con su familia. Psicólogos y expertos en comunicación y márketing explican la mejor manera de gestionarlo. «Es preferible dar una entrevista que subir "stories" a redes», afirman

06 feb 2026 . Actualizado a las 11:11 h.

«No quiero reconciliarme con mi familia. No me están controlando, me estoy defendiendo por primera vez en mi vida». Así de tajante reaccionó Brooklyn Beckham para mostrarle a sus seguidores el mal momento que atraviesa la relación con sus padres. El joven de 26 años, que se casó con Nicola Peltz en el 2022, acusó a sus progenitores de querer sabotear su boda y su relación. Incluso, el primer vástago de la familia británica afirmó que, tanto Victoria como David, intentaron sobornarlo en varias ocasiones para que renunciara a los derechos de su apellido. Sin embargo, este no es el primer caso que vemos en la prensa y en la redes en el que los hijos de famosos rompen lazos con sus familias públicamente. Pero ¿cuándo se debería terminar con los vínculos en estos casos?

«La relación con los padres puede y debe ser interrumpida si en ella nos relacionamos mediante el desprecio, faltas de respeto o generando daño; por amor a la vida que ellos me dieron, que soy yo mismo, me retiro de esa atmósfera dañina para ocuparme de cuidarme y de darme un ambiente sano», explica Teresa González, psicóloga especialista en Sistémica Familiar. Aun así, parece que entre la sociedad sigue costando que se acepten este tipo de decisiones. «Al desconocer o conocer mediante creencias erróneas, aglutinamos todo y no podemos ver con claridad que el amor nada tiene que ver con quedarse o con irse. Ambas opciones son muestras de amor si están decididas desde la paz y el respeto a uno mismo, a las demás personas y a la realidad que está aconteciendo. No somos mejores por quedarnos a cualquier precio, pero en una especie de “buenismo” carente de realismo nos quedamos para no atravesar la culpa y otras experiencias internas que son las únicas que garantizan nuestro crecimiento», añade González.

 «Si tú te anticipas a una posible crisis, aceptas que existe»

En estos tiempos, y con la fugacidad que existe, las redes pueden ser una opción para despejar rumores. O no. «He guardado silencio durante años e hice todo lo posible por mantener estos asuntos en privado. Desafortunadamente, mis padres y su equipo han seguido recurriendo a la prensa, dejándome sin otra opción que hablar por mí mismo y decir la verdad sobre solo algunas de las mentiras que se han publicado», publicó Brooklyn Beckham en sus stories de Instagram. Lo mismo hizo Miley Cyrus el año pasado para desmentir que no tenía mala relación con su madre y que esta la había dejado de seguir porque no controlaba bien el teléfono. «Rara vez comento sobre rumores, pero mi madre y yo estamos tan unidas que nada podría interponerse entre nosotras», escribía la cantante de Tennessee. A su vez, sembró la duda de cómo estaba el vínculo con su padre, con el cual se reconcilió tras años sin dirigirse la palabra. «Mi padre y yo hemos tenido nuestros desencuentros. Estoy en paz al saber que se han construido puentes», indicó.

Aunque, si abres la veda, luego no puedes quejarte. «En las redes sociales nos mostramos y nos humanizamos a los ojos de los demás cuando damos información de nuestra vida personal y privada. Eso nos facilita la conexión con otras personas, pero también tiene un riesgo. Al abrir esa tema, después no puedes decir hasta aquí se puede hablar y hasta aquí no, porque falta mucha información. Además, estás dejando que otras personas opinen de algo que tú has iniciado», indica Mar Castro, experta en comunicación digital. A veces, a los famosos no les queda más remedio que salir del paso y hablar. «Hay algo que muchas personas no hacen y es estrategia. Cuando me refiero a estrategia es a decidir las temáticas de las que quieres hablar. Igual que tú eliges en qué red estás, también eliges de qué quieres hablar en esa plataforma. La estrategia posiblemente es que tú te anticipes. Ellos cuentan las situaciones dramáticas de sus familias porque saben que van a salir de una forma u otra», puntualiza Castro, y recalca repasar lo que escribes antes de que el dedo se te escape. «Desde el momento en que le das a publicar o anulas lo que ya subiste, pierdes el control sobre esa publicación y sobre esa temática», indica. Para Javier Herranz, director de la agencia de márketing y comunicación Siete Olas, esto ya supone una declaración de intenciones. «Si tú te anticipas a una posible crisis, aceptas que existe. Es posible hacerlo, pero ya estás agitando el avispero», explica.

«Un comunicado es frío»

«Yo he venido aquí a hablar de mi vida privada», dijo una vez Nuria Bermúdez en Crónicas marcianas. Quizá ella no tuvo tantas dudas de cómo y cuándo hacerlo, pero, en estos tiempos, sí es importante. «Una storie en redes tiene un tiempo limitado que son 24 horas y un comunicado es muy frío. ¿Por qué no buscamos algo más alternativo? Haya una crisis o no, también tienes que pensar antes de hablar y de publicar. Si la hay, responde y reacciona rápido con la información que tú consideres real», indica Castro. Y, preferiblemente, un formato que perdure y que llegue a la mayor audiencia. «Si esa persona dice: “Yo quiero mostrarme una vez en una entrevista o en una rueda de prensa”. Pues más que fantástico. O incluso si se graba un vídeo para colgarlo, pero no subir una storie. No lo digo por el calentón del momento, sino por la poca veracidad que tiene. Es mejor un formato que se pueda comprobar más y que llegue a más personas», añade. «El algoritmo solo enseña tu storie a tus seguidores. Otra cosa es que después lo compartan. Sin embargo, el post es largoplacista. Entorno a un 20% de las visualizaciones, serán de gente que no es tu audiencia. Así ya estás llegando a gente que no te sigue», puntualiza Herranz.

El príncipe Harry y Meghan Markle optaron por evitar estos formatos efímeros cuando le concedieron una entrevista a Oprah Winfrey para contarle lo que habían sufrido dentro de la familia real británica tras contraer matrimonio. También Britney Spears, que prefirió los posts la red social X y las publicaciones de Instagram para defenderse de las acusaciones de su exmarido o explicar el calvario vivido tras estar bajo la tutela de su padre, quien se apropió de su patrimonio. Otros famosos resolvieron crisis familiares hablando en sus propios documentales, como Paris Hilton. Independientemente del soporte que elijan, se debe mantener el mismo perfil. «Tiene que haber una coherencia en tus publicaciones, en entrevistas... Si te empeñas en mostrar una imagen que posiblemente no coincida con lo que eres, tienes muchas opciones de que eso en algún momento salte», afirma Castro.

Aun así, hay que ser conscientes de las consecuencias, porque los famosos suelen tener muchos contratos sobre la mesa. En el caso de los Beckham, su marca puede verse dañada. «La familia funciona como un holding de empresas. Dentro de ella hay activos: Victoria, David, los hijos... Ellos venden una imagen de unión, pero uno de los hijos se ha salido por la tangente y decidió seguir la estrategia opuesta a la de su familia, que es la de airear los trapos sucios», explica Herranz. «La familia mantiene silencio y Brooklyn no. Eso en el público gen Z funciona porque él está ganando mucho mercado hacia su lado con su versión y a la vez hace un poco de daño a la marca principal, que es la Beckham. Ha ganado sobre un millón de seguidores, no es una tontería», añade. Y tú, ¿airearías tus dramas en redes?