Calientes, especiados, aromáticos, con sabor a canela, clavo, vainilla y jengibre; dulces, burbujeantes, coloridos, internacionales, de mercadillo, familiares, festivos... Las fechas navideñas también se beben... Merry Christmas!
15 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Merry Christmas. ¿Alguna vez uno se ha preguntado por qué los angloparlantes utilizan indistintamente los adjetivos happy y merry para felicitar la Navidad? En una cultura con un gran bagaje histórico en coctelería, el segundo (que también significa alegre) tiene un componente etílico disfrutón. La Navidad, en muchas partes del mundo, sabe y huele maravillosamente, más allá del plato. Estos son algunos de los tragos más navideños.
mulled wine (o cider): clásico entre los clásicos
Llámenle equis: Vino caliente especiado, Mulled Wine, Vin Chaud, Glühwein o Glögg. Y utilicen, alternativamente, como base, sidra en lugar de vino. La bebida por antonomasia de los mercadillos navideños anglosajones y escandinavos. Se puso de moda en el medievo centroeuropeo, una fórmula que se recoge en los primeros recetarios manuscritos en lengua romance.
Con base de vino tinto (la uva mencía encaja bien en este caso), según la guía de Difford, lleva clavo, nuez moscada fresca y rallada, canela molida, un gajo de naranja, zumo de limón, miel, y se refuerza con un poco de cognac o Grand Marnier, un poco de vino de Porto y un poquito de agua. El cocinero Jamie Oliver le añade laurel, vainilla y anís estrellado. Servido caliente en copa de grog (con asa) y una rama de canela.
Mimosa Y french 75: BURBUJAS, POR SUPUESTO
La copa de espumoso, pero enriquecida para disfrute del paladar. El French 75 nació en la Primera Guerra Mundial en el New York Bar de París y fue bautizado con el calibre del cañón de campaña francés, porque se decía que el impacto de ambos en el cuerpo humano era similar. Al champán brut se le añade gin, azúcar y zumo de limón.
El Mimosa también se creó en París, pero en el Hotel Ritz en 1920. Se le puso el nombre de la flor, con la que comparte el color amarillo brillante. Lleva champán brut y zumo de naranja. Hay versión con Grand Marnier.
El Black Velvet (con champán y cerveza stout) fue ideado para rendir la memoria del príncipe Alberto a su fallecimiento, pero es popular en Navidad.
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BLOODY MARY Y RED SNAPPER: tomate para la resaca
Las Navidades, en términos gastronómicos, son una huida hacia adelante en pos del buen comer y el buen beber. Para reponer el cuerpo, nada mejor que dos cócteles con base de zumo de tomate.
El Bloody Mary (en referencia a la reina María I de Inglaterra, según algunas leyendas sobre su origen) es por todos conocido, con su vodka, zumos de tomate y limón, salsas picante de chile y Worcestershir, pimienta negra y sal de apio (y servido con una ramita de apio, precisamente).
En 1934, debido a las restricciones, el hotel St. Regis de Nueva York decidió sustituir el vodka por una london dry gin y crear el Red Snapper.
COSMOPOLITAN: NO HAY NAvidad sin arándanos
Carrie Bradshaw lo puso de moda y Madonna le impulsó a la eternidad en la fiesta de los Grammy de 1996. Las Navidades saben a esa mezcla de arándanos rojos, cítricos y vodka, indudablemente. Las tonalidades, muy propias de estas fechas, contribuyen al atrezzo; estos días son el glamur y la jovialidad del Cosmo servido en su vaso Martini. Hay quien dice que nació en 1934 y quien sostiene que fue creado en los años 80. Un clásico moderno, en todo caso.
También hay una versión del Mimosa con arándanos rojos.
UNA VUELTA AL ESPRESSO MARTINI: INFALIBLE MEZCLA DE CAFÉ, CHOCOLATE Y NARANJA
Este twist del también clásico moderno Espresso Martini se logra con vodka de naranja, licores de cremas de cacao y de café, café espresso y solución salina. Ante la dificultad de encontrar un buen vodka de naranja, el barman gallego Miguel Arbe (Bordello Cocktail Izakaya) recomienda, como alternativa vodka, Cointreau, licor de cacao y licor de café, con el espresso.
PARA COMPLETAR EL MENÚ: DEL PONCHE MEXICANO AL HOT BUTTERED RUM CON EL ATLÁNTICO DE POR MEDIO
Las versatilidad del paladar a finales de año no conoce límites, incluidos los postres bebibles y el, cómo no, ponche de Navidad (zumo de arándano rojo, piña, manzana, ginger ale, canela, sirope, ron, sidra, vino espumoso, licor de hierbas, gin de endrinas y varias uvas negras).
Otro ponche (opcional con alcohol añadiendo ron o aguardiente) muy popular es el de frutas mexicano, arraigado en la tradición mesoamericana prehispánica: canela, tejocote (parecidos a la manzana silvestre), tamarindo, flor de jamaica, piloncillo (panela), caña de azúcar, guayaba, manzana, pera, naranja, frutas secas, lima dulce, piña, ciruelas pasas, anís estrellado y manzanilla.
Quien se atreva, puede ir con el Eggnog (ponche caliente de huevo con ron, brandy, whisky o bourbon, vino de Jerez, nuez moscada, nata, vainilla, lácteos cocidos y huevo).
O con el Hot Buttered Rum (ron, mantequilla atemperada, azúcar de repostería y moreno, helado de vainilla templado, nuez moscada y canela).
Ideal para los festejos navideños son también el Hot Toddy (caliente, con scotch, zumo de limón, miel y clavo); Grasshopper (licor de crema de menta, licor de crema de cacao y nata); y el café irlandés (café, whiskey y crema de leche).