Esta casa resucitó en el Camino 130 años después

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Begoña Martínez es la copropietaria de Bemar do Camiño, un pequeños paraíso entre Miño y Betanzos con hotel y restaurante

03 may 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

A Begoña y a su marido se les ve felices. Enseñan las instalaciones de su hotel rural y restaurante con la satisfacción de quien ve cumplido un sueño. Restauraron dos edificaciones históricas de 1895 que eran de sus antepasados en un complejo dedicado a la hospitalidad y la gastronomía de calidad. Inspirados por la riqueza cultural y marinera de la zona, y conscientes de la creciente demanda turística en la comarca, decidieron dar vida a un espacio donde la tradición y la modernidad conviven en perfecta armonía. «Nuestro propósito es llenar el vacío de oferta hotelera y gastronómica en la región, posicionándonos como un destino imprescindible para los viajeros nacionales e internacionales», destacan desde Bemar do Camiño. Esta maravillosa novedad está en Chantada, pero no en la famosa villa lucense donde los de Airas Moniz elaboran una deliciosa mantequilla con este nombre. Esta Chantada de la que les hablo es un lugar de la parroquia de Santa María de Souto, ayuntamiento de Paderne.

Por delante justo pasa el Camino Inglés y es fácil estar en la terraza tomando algo y ver pasar a esforzados peregrinos que vienen de la zona de Miño y se dirigen a Betanzos. Llaman la atención la decoración, los detalles y también el aspecto gastronómico. «Contamos con cinco habitaciones dobles, cada una cuidadosamente diseñada con una temática marinera que evoca el espíritu del golfo Ártabro. Además los huéspedes pueden acceder a un salón amplio donde relajarse tras un día de caminata», apuntan. Rehabilitaron un antiguo horno y hasta se puede disfrutar en el interior, en la zona de desayuno, de un manantial natural. Algo único.

ENSALADILLA, CARNE Y PESCADO

El hotel rural está pensando también para eventos pequeños y reuniones de pequeño formato, tanto familiares como empresariales. Pero lo que más me llamó la atención, además de la ubicación en un espacio precioso donde siempre se escucha el sonido del agua, fue el aspecto gastronómico. Llegar después de varias horas de caminata y que la tapa de ensaladilla sea de las ricas de verdad eleva el ánimo a cualquiera y te predispone a disfrutar.

En una casita contigua disponen de bar con lareira y, en la parte superior, un restaurante con una carta amplia tanto de vinos como de comida. Lo complicado es decidir entre carne o pescado. «Nuestro restaurante es un homenaje a la tradición culinaria marinera y a los sabores auténticos de nuestro entorno. Con una capacidad para 44 comensales, la propuesta está basada en productos frescos y locales. Pescados y mariscos de las lonjas de la zona, capturados con métodos de pesca artesanal, se convierten en los protagonistas de platos de fusión marinera. Organizaremos menús degustación y jornadas gastronómicas con lo mejor de cada temporada: pescados frescos, mariscos, productos de huerta, frutas, mermeladas, lácteos, vinos con denominación de origen y mucho más. Nuestra propuesta gastronómica no solo satisface el paladar, sino que conecta a los comensales con la riqueza cultural de las Rías Altas», resumen. Ahora entienden por qué Begoña y Óscar, su marido, están tan contentos con esta apuesta a la que dedicaron mucho tiempo y dinero. A pocos metros del puente de O Pedrido resucitaron una casa de 1895 en el Camino Inglés.