Ana Rosa Quintana: «Me encanta estar rodeada de gallegos»

Cree que los reinados nunca son para siempre, pero ella lleva la corona desde hace 16 años. Profesional y madre a partes iguales, está pegada a la actualidad aun cuando se apagan los focos. Así es ella, una mujer por encima de todo, que demuestra que «se puede seguir siendo atractiva con más de 60»


Ana Rosa Quintana acaba de terminar El programa de Ana Rosa. Son poco más de las dos de la tarde del pasado 21 de enero. Un mes bastante convulso por la tercera ola de la pandemia y la borrasca Filomena, que aunque el nombre tuvo gracia en un primer momento, sumió Madrid en un auténtico caos. Atiende amablemente el teléfono, a pesar de llevar cuatro horas y media en antena, pero lejos de parecer cansada, se la escucha como a primera hora. Parece incombustible, sobre todo, cuando relata su día a día y su dilatada jornada laboral que termina por la tarde en casa, pegada a la pantalla del ordenador con reuniones a través de Zoom y pendiente de las noticias. Así lleva 16 años, sin parar y en la cresta de la ola. Todo un hito en la historia de la televisión. Y aunque no le gusta que le llamen reina de las mañanas. Lleva la corona por méritos propios.

-Llevas 17 años ya.

-16 hemos cumplido, estamos ya en la temporada 17.

-Pero eso en televisión es una eternidad.

-Es el magazine más longevo de la televisión presentado por la misma persona.

-¿Hay receta para eso? Porque no puede ser casualidad.

-Las cosas nunca son por casualidad. Se consigue también con la mentalidad de que no eres solamente tú y tu trabajo, como presentadora y conductora. Sino también con una mentalidad de equipo y de empresa. Tienes que confiar y dar espacio a los que están a tu lado, tienen que tener el sentimiento de que hay una evolución, un progreso, y que están en una empresa en la que tienen espacio. Es que si no, la gente se quema y es muy importante para cualquier empresa y para cualquier programa que todo el mundo esté contento, que la gente trabaje feliz, que estén orgullosos de estar en ese sitio, que puedan desarrollarse y prosperar. Y luego además es que siempre estoy rodeada de los mejores.

-¿No te gusta que te llamen reina de las mañanas?

-Pues no, desde el principio. Este programa ha durado muchísimo más de lo previsible. Y es verdad que ahora las cosas van durando más, pero pasado mañana se acaba y llega otra cosa, o llega otra persona o la empresa decide otra programación. Entonces, a mí eso de los reinados... a no ser que sean de verdad o para siempre... Bueno, ya ninguno es para siempre.

-¿El 2020 ha sido el peor año de toda tu trayectoria profesional?

-Ha sido terrible. Ya llevo 40 años en esta profesión, y para mí ha sido el más difícil. Al principio de la pandemia, hacíamos el programa con muchísimas incógnitas. Tienes la responsabilidad de que vienes a trabajar y que la pandemia está ahí y no sabes cómo se contagia, es que no se sabía nada, y también la responsabilidad de tus compañeros, de los reporteros, de tus redactores, la mitad de la redacción teletrabajando en casa... Hay que montar vídeos y se necesitan muchas personas y la verdad es que ha sido dificilísimo. Y aparte tantos días y con cerca de mil muertos cada día, que es una barbaridad, apilando los féretros en la Palacio de Hielo. La primera ola en Madrid fue terrorífica. Viendo a los sanitarios cada día sin trajes EPI, sin mascarillas, envolviéndose en bolsas de basura, los testimonios de la gente que tenían a sus familiares que se habían muertos solos... que sigue ocurriendo, pero yo creo que ahora los hospitales ya tienen otra experiencia, entonces estaban desbordados, la gente amontonada en los pasillos. Madrid en la primera ola de la pandemia estaba en estado de guerra.

-Y luego llegó Filomena...

-La tormenta ha sido terrible, sobre todo para las personas que se quedaron atrapadas toda la noche en la carretera, pero Filomena pasa, y la pandemia continúa. Y estás viendo que otra vez, cada día, aumentan los casos. Incluso autonomías que lo habían pasado de una forma más llevadera, pues están ahora fatal. Esto, de verdad, es muy desesperante. Muy angustioso. Ves que las vacunas sí, pero llegan con cuentagotas.

-¿A quién te gustaría haber entrevistado que se te ha resistido?

-Prácticamente por aquí han pasado todos. De esta pandemia, la única persona que no ha pasado por el programa ha sido el exministro de Sanidad Salvador Illa. Ha ido a todos menos a este.

-¿Sospechas de algún motivo en particular?

-Bueno, pues estará muy ocupado. No lo sé.

«En mi casa se cena a las ocho y media, y a las nueve y media está todo el mundo en su habitación»

-¿Queda mucho de aquella niña que leía el Marinoticias (un tebeo de la época)?

-Para mí mucho, pero son los de fuera los que tienen que decirlo. ¡Hombre! Maduras, creces, cumples años, pero yo sigo teniendo mucha ilusión, me sigue gustando lo que hago, sigo teniendo ganas de venir todos los días, de hacer cosas y proyectos, creo que eso es muy importante en la vida.

-¿Echas de menos la radio?

-A mí la radio me encanta. Siempre he simultaneado la tele con la radio, pero desde que empecé con este programa es imposible y lo echo de menos. Lo que pasa es que hacemos ahora mucha radio nosotros. Los avances técnicos en la tele han hecho que prácticamente hagamos lo mismo que en la radio. Quiero decir, debates, damos la noticia en el sitio, en el momento que ocurre y en directo y todo eso ha hecho que la televisión dé un salto cualitativo en cuanto a la información inmediata. Y luego la evolución que han tenido los programas de la mañana. Han pasado de ser programas más de entretenimiento a convertirse en auténticos programas informativos, aunque tengan su parte de entretenimiento también.

-Llegar a ser periodista de primer nivel en este país es algo que no se imagina uno nunca.

-No, vamos, cuando estaba estudiando en la facultad, yo lo que quería era trabajar de periodista. Punto. Y ser redactora en algún sitio. Fundamentalmente en la radio, donde hice las prácticas. Nunca pensé en televisión. Y fueron oportunidades: «Oye, ¿por qué no vas a hacer una prueba?» Y te cogen y empiezas. Luego me marché y seguí en la radio, y me volvieron a llamar y han sido trenes que van pasando y que tú coges o no y le echas valor o te acobardas. Y también cuando llegan estás más o menos preparada para cogerlos.

-¿Hay que ponerse un traje especial para sobrellevar las polémicas?

-No, hay que entender que estás en un medio de comunicación y que no a todo el mundo le gusta lo que dices, pero estas son las reglas del juego.

-También marcas tendencia por tu forma de vestir. ¿Cómo eliges lo que te vas a poner?

-Hay una estilista que es Mamen Marqueño, que lleva conmigo desde hace 15 años, y es una amiga. Ella sale más y luego decidimos juntas y probamos la ropa. Los viernes hacemos el vestuario de toda la semana, que luego se cambia sobre la marcha porque, por ejemplo, hoy tenía una cosa muy alegre, pero no tenía yo el cuerpo para alegrías con lo que había pasado en Madrid y para mañana tenía un vestido negro que me he puesto hoy. A mí me gusta la moda y además, eso sí que es consciente, demostrar a las señoras que tienen más de 50 y de 60 años, como yo, que tengo más de 60, que se puede seguir manteniendo el atractivo, no renunciar a estar bien, a cuidarse, a estar guapa. Eso sí que es muy intencionado. La vida no se acaba a los cincuenta o a los setenta.

«Paolo Vasile es italiano, pero también gallego. Es un fan de Galicia»

-¿Llevas bien cumplir años?

-Cumplir años es una alegría y, en mi caso, afortunadamente, estoy activa haciendo un programa de éxito, todavía tengo hijos adolescentes, pero cuando me veo en el espejo no me identifico con esa edad. Esa del calendario no soy yo.

-Pero eso es bueno.

-Bueno, gracias a Dios, tienes salud.

-¿Qué tal llevas madrugar?

-Uno se va acostumbrando, fundamentalmente por la generosidad de tu familia. Porque al final toda la familia gira alrededor de tu horario. En mi casa es así. Se cena a las ocho y media, y a las nueve y media está todo el mundo en su habitación. Unos durmiendo, a lo mejor otros estudiando y otros, viendo series. Pero todos lo respetan.

-A tu lado tienes a una gallega que presume de tierra, Patricia Pardo.

-Mucho. Es una gallega superejerciente, yo creo que ella vive aquí pero su alma está en Galicia. Además es una gran periodista que está creciendo muchísimo.

-¿Te dejas caer a menudo por aquí?

-Sí, sí. Todos los años voy un par de veces. Luego Paolo Vasile es un fan de Galicia, es italiano pero dice que también es gallego. Va mucho y muchas veces hacemos cosas allí. Y Manuel Villanueva, que es el director general de la cadena, también ejerce de gallego. Bueno, los gallegos sois muy ejercientes. Villanueva te descubre los mejores restaurantes gallegos, él va todo el tiempo a su casa de allí. En Telecinco hay muchísimo gallego.

-¿Con qué te quedas?

-Es una tierra maravillosa. El paisaje es absolutamente inigualable. Después gastronómicamente, tiene una riqueza espectacular. Y luego, a mí me encanta estar rodeada de gallegos. Esa forma de hablar, esa dulzura, el respeto por la intimidad de las personas... Galicia es un lujo, la verdad.

-¿Cómo es tu día a día una vez que sales de plató?

-Ahora en pandemia r al programa y volver a casa. Pero hago reuniones por Zoom, hablo con el director, veo información, un poco trabajo desde casa. Y muy bien porque estoy en casa y veo a los chicos cuando vienen del cole y esas cosas que antes prácticamente no estaba. El día a día de la productora lo lleva Chelo Montesinos que es el motor, pero también tenemos muchos asuntos que tratar.

-Has sido madre tarde, a los 48, ¿cómo lo viviste?

-Pues de una forma absolutamente inconsciente, lo veía como lo más normal del mundo.

-¿Ahora no lo harías?

- Sí, sí, lo volvería a hacer y ojalá pudiera tener más hijos, pero inconsciente en el sentido de que lo veía tan normal. Tuve un embarazo normal, me parecía que era como el de mi primer hijo, me sentí bien, trabajé, no era consciente de los riesgos, que luego, gracias a Dios, no tuve ninguno. Tuve a mis hijos por cesárea, pero en seguida me encontré fenomenal. Es más, empecé a trabajar a los 40 días de tener a los niños. Y cuando los tuve para todo el mundo era como un hecho extraordinario. Y ahí fue cuando dije: «¡Anda!» Pero yo lo viví con mucha ilusión y muy normal. 

-¿Qué es lo prioritario en la igualdad de la mujer, qué tiene que cambiar ya?

-Pues tienen que cambiar las cosas importantes. La lucha feminista de toda la vida. De igualdad absoluta entre hombres y mujeres. Pero hay que involucrar a los hombres en este camino. Creo que hay algunos sectores en los que todavía no se ha erradicado el machismo, los celos, y lo vemos constantemente porque si no, no habría tantas mujeres víctimas de malos tratos. Y luego las mujeres tenemos que romper los techos de cristal, tenemos que llegar a las presidencias de las empresas, y a ser candidatas a la presidencia del Gobierno, creo que ese es el paso a la igualdad y eso se hace con cosas importantes. No con chorradas.

-¿Qué le pides al 2021?

-Yo soy optimista, si todo va como tiene que ir y se consigue que lleguen el número de vacunas necesarias. Si se consigue vacunar al 70 % de la población, habremos acabado con esto y podremos empezar otra vez. Creo que antes o después lo vamos a conseguir este año. Por otra parte, estoy muy preocupada por la situación económica porque la gente puede enfermar también por no tener trabajo, por no tener dinero, porque cierren empresas, por la ruina económica. Eso creo que hay que trabajar al mismo tiempo que con las vacunas. Pero lo iremos superando.

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