Tania, de la ciudad al campo y del paro al éxito: «Pasé de tener tres trabajos a cero, pero al final remonté»

La santiaguesa abandonó Sigüeiro para vivir en plena naturaleza y reinventarse profesionalmente en plena pandemia


Empezó el 2020 con muy buen pie. Las cosas rodaban en todos los sentidos. Llevaba ocho años feliz con su pareja, gozaba de buena salud, y a falta de uno, tenía tres trabajos. Sin embargo, llegó marzo y, como a muchos, los planes se le fueron al traste. «Este año prometía muchísimo. Hace dos años que monté mi propio grupo musical, y aunque el año pasado ya habíamos hecho actuaciones, para este, en marzo ya teníamos más de 50 comprometidas. No paraba de cerrar actuaciones. Además, trabajaba de jurado en Luar y en otro programa de la TVG. De tres trabajos, me quedé en cero», explica Tania Veiras. De pronto se vio encerrada en un piso, con una ansiedad que le incitaba a visitar frecuentemente la despensa y con la agenda en blanco. «Lo pasé muy mal durante el confinamiento -confiesa-. Lo único que hacía era comer y ver la tele. El que iba a ser mi año, el año de más auge profesionalmente hablando, se desmoronaba». Entre risas, confiesa, que en ese momento se le pasaba por la cabeza ser funcionaria: «¡Por qué no habré estudiado una oposición y así tendría mi trabajo! Pero me gusta tanto lo mío, que digo: ‘No valgo para otra cosa'». Se le cayeron muchas lágrimas, lo pasó muy mal, pero tan pronto como se levantó el estado de alarma algo en su cabeza hizo clic.

Lo primero que hizo fue mudarse al campo. Dejó su piso de Sigüeiro para vivir en plena naturaleza. Se rodeó del aire libre que tanta falta le hacía. Las caminatas, sumado a que recuperó sus buenos hábitos alimentarios, le ayudaron a cambiar de chip. Cortar el césped, sacar las hierbas malas, dar de comer a las gallinas... En definitiva, gracias a la vida en el campo dio carpetazo a la ansiedad. «Me vi libre, y aunque me vi sin actuaciones, me llamaron para hacer un programa en verano, que no podría haber hecho si las cosas hubieran seguido su curso. En vez de cantando, recorrí Galicia de otra manera», explica Tania, que reenganchó ese formato televisivo con otro. «Voy hilando y voy teniendo suerte. Es cierto que el 2020 fue fastidiado en cuanto a que lo que tenía previsto se fue al garete, pero me surgieron oportunidades nuevas en programas nuevos», añade. Al mismo tiempo, de la mano de Ana Golpe consiguió quitarse los kilos que arrastraba de más, algo que ayudó notablemente a que recuperara el ánimo. «A mí el peso me afectó mucho al estado mental, se me nota mucho. Trabajo de cara al público, creo que el físico es importante, no es que sea... pero necesito cuidarme. Empecé a comer mejor y bajé de peso. Me afecta mucho cuando la ropa no me queda tan bien como me quedaba, y cuando ya vi que me volvía a entrar, me subió la moral», reflexiona. 

Un sueño cumplido 

Si había pasado de estar en el vértice superior del triángulo a la base, a partir de mayo, la vida le comenzó a brindar escalones muy sólidos a los que agarrarse para subir de nuevo. Sus ganas de trabajar se lo pusieron fácil. De cara a la campaña de Navidad, aprovechando los 16.000 seguidores que tiene en su cuenta de Instagram, se le ocurrió apoyar al pequeño comercio a través de sus redes de manera totalmente altruista. «Las empresas, no solo de mi pueblo sino de toda Galicia, se ponían en contacto conmigo, y los jueves y los domingos subía un vídeo con ideas para regalar», explica.

Pero a pocos días de finalizar, este 2020 horribilis le tenía preparada una sorpresa. Una gran sorpresa que, quién sabe, igual tiene que agradecer a la pandemia. Durante el encierro casero, Tania realizó unos vídeos cantando a Pasión Vega, la artista a la que más admira desde que con 15 años ganó un concurso con una canción suya. En principio los subió a Facebook, aunque semanas después las actuaciones acabaron en YouTube. Meses después, desde Canal Sur se pusieron en contacto con Nico, su pareja y quien lleva el tema de las contrataciones, para pedirles si podían viajar a Sevilla, ya que querían que interpretara algunos temas de Pasión Vega para Juan José Padilla. Allá se fue. Al llegar allí había tres personas más. «Me dijeron que Bertín Osborne y Juan José Padilla iban a estar de espaldas, escuchándonos y que después se iban a dar la vuelta para decir quién les había gustado más», explica. Cuando salió a cantar, estaban Osborne y Padilla, pero también la mismísima Pasión Vega, que la invitó al concierto que días después ofreció en Ourense. «Me sentí como cuando la gente me viene a ver a mí a las fiestas, con esa misma ilusión», confiesa Tania, que poco después fue consciente de que el plan no tenía otro objetivo que sorprenderla a ella.

En este año que los sentimientos y emociones van al compás de una montaña rusa, Tania saca una conclusión: «Lo importante es tener la cabeciña estable, y que no te afecte tanto estar arriba como abajo, porque soy la misma persona». «A principio de año pensaba: ‘No sé si voy a dar para estar en los tres trabajos', y de repente me vi sin ninguno y era la misma persona. Me agobié al pensar si no volvería a tener un verano así, pero aprendí que si no es una cosa es otra», explica, y añade quitándole hierro a este 2020: «Pasé de tener tres trabajos a cero, pero al final remonté, me mantuve en el candelero».

«Hay que vivir el momento y dejar de planificar tanto porque después... Siempre lo hablamos mi pareja y yo, ahora no me quedo embarazada, a ver... o no me quedo porque me viene un verano de actuaciones y, al final, me hubiera quedado y no hubiese actuado. Hay que vivir el momento, venga malo o venga bueno. Si viene malo, hay que intentar darle la vuelta y quedarse con lo positivo, si no te hundes», explica. A día de hoy, la agenda para el 2021 ya tiene varias fechas ocupadas, sin embargo, prefiere mantenerse fiel a su filosofía y no pensar en ello, por lo que pueda pasar. «Y si viene el bebé, que venga. Actuaré con barriga, pero me subo al escenario hasta el día que tenga que dar a luz. Ya no planifico nada».

Andrea, la viguesa que aprobó dos oposiciones: «Para mí, este ha sido el mejor año de mi vida»

NOELIA SILVOSA / SANDRA FAGINAS / MARÍA VIDAL

ESTOS GALLEGOS ROMPEN LA ESTADÍSTICA. La suerte de la joven acompaña a la de un matrimonio coruñés unido por un riñón y a la de una santiaguesa que le dio la vuelta a su peor momento. Todos ellos celebran su suerte en este 2020 para olvidar

Este ha sido el mejor año de su vida, y no es para menos. Andrea Valero no aprobó una, sino dos oposiciones durante un 2020 en el que el mundo se paralizó sin que apenas se enterase. «Yo ya llevaba confinada un año», asegura la viguesa, pletórica en su vuelta a su único destino semanal fuera de casa durante la preparación: las aulas de la Academia Postal. Allí preparó a conciencia una oposición, la de tramitación procesal, de tipo C-1. Lo que no se esperaba es que de rebote aprobase otra de tipo A, la de gestión procesal y administrativa. «¡Y con plaza! Había 324 y aprobamos 324 personas. ¡Conseguí la plaza de algo a lo que yo solo iba a ver qué pasaba!», exclama. A la espera de que se resuelva la fase de méritos para contabilizar los puntos y conocer su destino definitivo, dice que se va adonde haga falta. Eso sí, lo de tramitación ya ha pasado a la historia. «Cojo la plaza de gestión sin dudarlo. Me puede tocar Albacete, Murcia, Ceuta, Melilla, Baleares, Valladolid o Madrid. Yo voy adonde me manden, como si me toca en Melilla, ¡ja, ja! Estoy encantada. No me voy a poner exquisita en absoluto».

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