¿Dónde está la sartén de Galicia?

Para torrarse bien, tienes que ir al sur. La media de las máximas en Ourense y Pontevedra es de hasta cuatro grados por encima de lo normal en este mes de julio. Pero hay dos localidades que siempre se disputan el récord de Galicia. Descubre cuáles son


Calor, calor y más calor. Ese es el resumen del mes de julio que se cierra como el más sofocante para los que viven en la mitad sur de Galicia desde que hay registros, allá por la década de los 60. Porque sí, para torrarse bien y aguantar estoicamente más de 30 grados tienes que pasar esa línea imaginaria que separa el norte y el sur de Galicia. Raffaella Carrà estaría encantada en esa zona. Hasta te cantaría al oído eso que tú tan bien sabes hacer cada vez que pones un pie en el sur. Pues allá vamos, pero ligeritos de equipaje, porque durante todo el mes las jornadas de sol han sido las protagonistas.

En julio se ha acumulado el mayor número de días de altas temperaturas, en esa mitad gallega. Es decir, que las máximas han estado por encima de lo que es normal. En cambio, en la cara norte de Galicia, y que me perdone Raffaella, se ha estado un poquito más a gustito, porque también ha sido un mes caluroso, con temperaturas por encima de lo normal, pero sin alcanzar el récord de las máximas de otros años.

Los datos de MeteoGalicia no dejan lugar a dudas. Sobre todo, en las ciudades del sur de Galicia, donde el calor ha sido más que intenso. Allí las temperaturas diurnas se posicionan cuatro grados por encima de lo normal. Casi nada. Así, en Pontevedra hubo muchos días en los que había que buscar desesperadamente la sombra. Esta ciudad ha registrado 30 grados de media durante todo el mes, cuando lo normal hubiera sido 26. Para hallar un julio tan caluroso como este habría que remontarse al 2016, pero incluso entonces no se alcanzaron los valores de este año, se quedó en 29,4 grados, algo más de medio grado por debajo.

34 GRADOS DE MEDIA

En Ourense también se han batido récords. El abanico ha sido el protagonista de estas tórridas jornadas donde se ha llegado a los 34,3 grados. ¡De media! Cuando la ciudad de As Burgas suele rondar los 30 en julio. Una diferencia de cuatro grados que en términos meteorológicos es una anomalía más que significativa y, en términos de andar por casa, supone una barbaridad. Solo el mes de julio de 1989 fue parecido. Pero aun así este lo supera. Entonces, la media de las temperaturas diurnas alcanzó los 33,8 grados, mientras que este año ha sido de 34,3 grados.

En Vigo, también ha hecho muchísimo calor, pero sin récord. Porque la media de las máximas del mes que acaba de concluir está en 28,2 grados, cuatro grados por encima de lo que es normal, aunque sin llegar a las temperaturas de julio del 2016 cuando hubo 28,3 grados de media en el aeropuerto de la ciudad, según Aemet. Una cifra que podría variar con respecto a los grados que se registraron en la propia ciudad de Vigo que, probablemente, sea superior.

MUCHO CALOR EN LUGO

En Lugo podemos hablar de temperaturas más llevaderas, aunque eso no significa que no haya hecho calor, y mucho. Por ejemplo, la variación térmica es de tres grados por encima de lo normal. Así, se registraron 27,6 grados de media. Una temperatura que, incluso siendo muy alta, no logró superar la media de julio de 1990, con 29,3 grados. A la ciudad de A Coruña le sucede algo parecido. Lo normal es andar por los casi 22 grados en julio. Este año, en cambio, se ha llegado a 23,3 grados, pero no se ha alcanzado el récord del 2006, que está en 24,5 grados.

Pero, ¿hay una explicación para saber por qué se están registrando altas temperaturas durante tantos días seguidos? Por supuesto. Ahí el anticiclón de las Azores es el protagonista, que se ha mantenido durante todo el mes en la posición ideal para enviarnos sol y calor: «Ha sucedido justo lo contrario que el pasado verano. Entonces, había una zona de aire frío en el Atlántico norte bastante persistente, le llamamos vaguada en altura, y eso hacía que el anticiclón estuviese muy incómodo y apenas era capaz de moverse hacia el norte. Solo hacía excursiones muy momentáneas. Y este año estamos en la otra situación. Hay mucho aire cálido en el Atlántico norte y el anticiclón está cómodo. Se pone al noroeste de la península ibérica y de ahí no se mueve. Hemos tenido una situación casi estacionaria durante todo el mes», explica Juan Taboada de MeteoGalicia, que también indica que el hecho de que se mantenga una situación tan estable durante tanto tiempo ya es una anomalía en sí: «Tiene que ver con el cambio climático y es el hecho de que el Ártico se está calentando mucho más rápido que las zonas ecuatoriales, entonces aparece ese verano en el que tienes aire frío y no se da movido y, al contrario, lo que nos está pasando ahora. Las situaciones tienden a ser cada vez más estacionarias, sobre todo, en verano».

¿Y por qué se bate récord en las máximas del sur de Galicia y no en el norte? Ahí la culpa la tiene nuestro querido viento de Nordés, que hace que en el tercio norte no se note tanto esa sensación de calor sofocante y no suban tanto las máximas.

De las cuatro capitales de provincia, Ourense es la que se lleva siempre la palma en cuanto a calor se refiere. Y este julio no iba a ser menos. Así, registró el pasado día 18 la máxima del mes: 40,1 grados. Pero hay dos lugares que se han ganado a pulso el sobrenombre de la sartén de Galicia y que registran siempre los máximos históricos de la comunidad. Son A Arnoia y Leiro, ambos en la provincia de Ourense, como no podía ser de otro modo. Los dos se disputan cada año la máxima de Galicia. De hecho, la máxima registrada hasta ahora en Galicia se dio en Leiro el 7 de agosto del 2016, con 44,2 grados. Este año, y a la espera de cómo se presente agosto, va ganando A Arnoia, que llegó a los 40,8 grados, frente a los 40,7 de Leiro.

También hay otro lugar que cuenta con una de las máximas más altas del mes, Salvaterra de Miño, con 39,7 grados. Unas cifras que se alcanzaron entre el 17 y el 18 de julio. Pero ¿estaremos ante el verano más caluroso desde que hay registros? Habrá que esperar para ver si el 2020, además de ser el año de la pandemia, también se convierte en el verano más caluroso en 60 años y desbanca al 2006, cuando tuvimos una diferencia media de temperatura de 1,38 grados por encima de lo normal. Por ahora, agosto promete.

Jesús del Pozo, dermatólogo: «A la playa hay que llevar al menos una mascarilla de repuesto»

NOELIA SILVOSA
Jesús del Pozo es dermatólogo
Jesús del Pozo es dermatólogo

Sudor y mascarilla no son una buena combinación. Y debido a ello, el dermatólogo Jesús del Pozo recibe cada vez más rosáceas empeoradas en su consulta. Tampoco deben perderse de vista las pieles normales. «Recomendaría hidratarse al menos dos veces al día y hacer descansos», indica

Toca pasear por la orilla con mascarilla. El calor, la humedad y la arena no son el mejor cóctel para acompañarla, pero el protocolo obliga. Lo que no establece ninguna normativa es cómo sobrellevarla en plena caminata bajo el sol o qué hacer si una inoportuna ola rompe y te la moja. El dermatólogo Jesús del Pozo responde a estas y a otras cuestiones desde su consulta de A Coruña, donde recibe cada vez a más pacientes con la piel castigada de tanto roce.

—¿Mascarilla y sudor es una buena combinación para la piel?

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

¿Dónde está la sartén de Galicia?