Este verano los chiringuitos son lo más

CARLOS CRESPO

YES

ANGEL MANSO

Al estar al aire libre, este año son lo más codiciado, por encima de los pubs y los bares. En YES hoy te descubrimos algunos de los mejores. Con la caña en la mano y pisando la arena, ¡el verano queda inaugurado!

10 jul 2020 . Actualizado a las 22:59 h.

No le hagan caso a Georgie Dann. Si se detienen un instante en la letra de su canción enseguida se darán cuenta de que su «chiringuito» va de otra cosa. De los que aquí hablamos es de esos que, llegados los primeros calores, afloran en prácticamente todos los rincones de nuestro vasto litoral. De esos que en un primer momento conocimos siendo apenas un quiosco de helados con algunas sillas y un par de mesas a su alrededor y que ahora se reinventan y renuevan sus propuestas para abarcar prácticamente cualquier necesidad que el playero precise.

¡Ay, los chiringuitos! Abiertos como están a los cuatro vientos siempre ha habido en ellos algo de escaparate, de privilegiado mirador. También de refugio ante el hastío del largo día de playa. Y, por supuesto, de disfrute de la naturaleza y de esa sensación de libertad que propician cuestiones livianas como comer mientras entierras en la arena los dedos de los pies.

El viento, la arena y el salitre les ponen el aroma. El mar, la playa y el bosque les sirven de decorado. El resto ya depende de cada cual. Hay quienes optan por la versión más tropical, por la más surfera, por la ibicenca, por la enxebre o, sencillamente, por mantener la esencia tradicional quiosquera.

Quizá sea aún exagerado hablar en Galicia de «cultura del chiringuito», pero lo que resulta incuestionables es que se han convertido en elemento vertebrador de nuestra oferta hostelera estival. Hasta el punto de que muchos de ellos, que comenzaron sencillamente como establecimientos de apoyo y sustento gastronómico para las playas, han pasado a convertirse en auténticos reclamos cuya capacidad de atracción y convocatoria llega a superar la del arenal que los acoge.

NORMAS ESTRICTAS

El del 2020 va a ser el verano de los chiringuitos. La situación de temor generada por la covid-19 y las estrictas normas sanitarias impuestas a la hostelería están provocando que buena parte de la clientela recele de los recintos cerrados y opte por espacios abiertos, amplios y más seguros, como pueden ser los chiringuitos.

Así lo confirman algunos de sus propietarios, quienes reconocen que «para la poca gente que se ve en otros sitios, en los chiringuitos no nos podemos quejar de cómo ha empezado el verano».

Cierto es que algunos de ellos se han visto obligados a reducir los aforos de sus terrazas. A cambio, la mayoría de los ayuntamientos están haciendo la vista gorda y permitiendo una mayor ocupación de la playa para que puedan acoger a la clientela que lo demanda.

NADA DE MÚSICA, TODO RELAX

A Moncho Fuentefría, propietario del chiringuito de la playa de Razo, en Carballo, lo de los quioscos le va en la sangre. «Mis padres fueron vendedores ambulantes y también tuvieron chiringuitos. Y es algo que te queda dentro. Yo llevo todo mi vida con ellos», comenta. De hecho, aunque en Razo lleva solo dos años, ha regentado otros en Malpica y Laxe. «Debo de ser la persona de Galicia que más tiempo pasa en la playa y menos toma el sol», bromea.