Aquí se come la mejor tapa gratis

Comer bien no puede ser más barato. En YES te guiamos por una ruta deliciosa sin que tengas que rascarte el bolsillo. Cada vez más locales ofrecen la posibilidad de que pruebes sus exquisitices mientras tomas un vino, una cerveza o un refresco

MARÍA DOALLO

Hay en La Mejorana ese sabor único de lo exquisito. Porque este local coruñés (arriba en la foto) es fundamentalmente una tienda gourmet, que se ha especializado en los productos delicatesen, muy seleccionados, que hacen a todos la boca agua. Ibéricos excelentes, quesos artesanos y vinos de categoría han hecho de este establecimiento (que es punto de venta, por ejemplo, del jamón 5 Jotas) un rincón delicioso en el que se pueden degustar con calma exclusivos bocados. «Abrimos hace dos años y desde entonces nuestra apuesta ha sido la calidad», explica Ángel Veiga, desde el otro lado de la barra, sin obviar que además de la venta directa y la distribución para algunos restaurantes, también La Mejorana se ha especializado en bodas y celebraciones, aparte de elaborar cestas por encargo.

Claro que en esta ruta YES que hoy se afana en descubrir la mejor tapa gratis ellos se apuntan un buen tanto. «Nosotros ofrecemos unas grandes tablas en las que puedes encontrar pizzas artesanas de pan de cea; unos enrolladitos crujientes de pan de pita casero con jamón ibérico, queso y tomate; una cecina con queso Piave, y algunas cuñas de diversos quesos, como el gallego Airas Moniz, que ha sido premiado como el mejor queso azul de España. Uno de los más vendidos ahora mismo», según indica Veiga. «Jamás nos ha importado que cuando pasamos las tablas por el local los clientes repitan. Es todo lo contrario: nos gusta que prueben y sepan lo que nosotros tenemos; no miramos el precio del pincho porque en el fondo estamos vendiendo de alguna manera nuestro producto. Cuando la gente saborea nuestras tapas después es fácil que acaben comprando algunos de nuestros 45 tipos de queso, los ibéricos o nuestras empanadas; las hacemos de langostinos con setas, de zamburiñas, de cerdo ibérico y manzana, de merluza con berberechos y salsa verde...», expone detalladamente Ángel, que no deja pasar por alto otros platos individuales. «También ponemos jamón asado con queso del país con pimentón y cecina de buey con queso artesano», especifica quien explica que otro de los éxitos de estas tablas es que no les quitan demasiado tiempo en su elaboración y tienen tanta rotación que permite que siempre sea producto nuevo, rico y fresquísimo. Los clientes solo tienen que probarlo, el precio, al menos de esta degustación, es gratis.

COMIDA CASERA EN OURENSE

Trabajar tiene un montón de cosas buenas. Para muchos, la mejor es precisamente ese momento en el que terminas la jornada. Salir de la oficina y dedicar un rato a los amigos y al bar. Pero claro, a eso de las ocho de la tarde, el hambre empieza a apretar por eso nunca está de más tener controlados los establecimientos en los que no solo ponen un buen pincho con cada consumición, sino que este es elaborado, casero y contundente. En Ourense un claro ejemplo de ello sería el Costela. El local está situado en el número 23 de la calle Emilia Pardo Bazán desde hace más de treinta años y aunque en su historia ya ha pasado por distintos propietarios, en él siempre ha estado presente la tapa de comida con cada vino, caña, refresco o agua. Lentejas, macarrones, guiso de carne, oreja o costillitas a la brasa son solo algunos de los platos que desfilan, en una versión más pequeña, por las mesas y la barra acompañando a cada bebida fría. «Los ponemos tanto a mediodía como a la tarde noche. Aquí trabajamos el menú del día, entonces siempre depende de lo que haya para comer, el pincho será de una cosa o de otra», explica Juan Nóvoa, propietario del bar desde hace ocho años.

Entre las tapitas más reclamadas están los callos, que salen de los fogones cada jueves. «Hay clientes que vienen por los callos o por la fabada y también varias pandillas de amigos que hacen del Costela su bar habitual, en parte gracias a los pinchos que ponemos», afirma Juan. Los domingos, como buenos ourensanos, ofrecen pulpo recién cocido por una pulpeira que monta su puesto en la calle y, como de segundo el plato estrella es la carne ao caldeiro, el pincho también es ese. Las claves del éxito para el bar ourensano están en poner «comida muy fresca y de realización totalmente casera». Además, aseguran que la repercusión que tiene en el local este sistema de pinchos calientes es siempre positiva: «Nuestros clientes vienen contentos y se van satisfechos y, aún encima, yo elimino el exceso de comida del día». De esta forma saben muy bien que la comida es para comer —no para tirar— y sabe mejor cuando acompaña, gratis, a una bebida fresquita después del trabajo.

LA MARIMORENA EN VIGO

La tapa de cortesía de La Marimorena quiere ser un reflejo fiel de lo que hay tras el mostrador, en los fogones que pilota Ana Doval, que a su vez se deja llevar por el ímpetu que su hija Andrea pone al negocio que las dos decidieron poner juntas. «Yo conozco la zona y mi madre el oficio», justifica. Su local, que lleva con orgullo el título de taberna por encima del de bar, está en la frontera del Casco Vello vigués con la Porta do Sol, a escasos metros de otra taberna modernizada que siempre está a reventar: A Mina. Allí se curtió Andrea durante dos años, hasta que se llevó su simpatía y su eficacia cerca, en leal y amistosa competencia. Cada uno en su estilo. Y el de Marimorena apuesta por lo que la cocinera, Ana, mejor sabe hacer. Cocina casera, muy tradicional y en un local familiar de envidiable ajetreo.

La tortilla, el jamón asado o sus calamares fritos son un emblema de la casa después de año y medio de trayectoria. «Somos un local de tapeo para compartir», resume la hostelera de 28 años, que comparte este proyecto también con su pareja, Miguel.

La tapa invita a quedarse. Tienen menú al mediodía, solo cierran los domingos por la noche y están a punto de poner fin a la temporada con los platos con día fijo: los chocos de los viernes se irán para inaugurar, con la llegada del frío, la del cocido dominical.

En cuanto a la tapa que se ofrece gratis con cada consumición, explica que tratan de que sea algo fácil pero que esté bien rico. Ensaladilla, ensaladas de pasta, caldo, lentejas y otros platos de cuchara que se suman en invierno. «Solemos hacer tres diferentes cada día, para ir rotando. Así al cliente que lleva tres rondas no le toca lo mismo una y otra vez», argumenta. Andrea aclara que normalmente no dan a elegir, pero sí tienen en cuenta hábitos en la dieta que a veces no coinciden con los mayoritarios, por eso incluyen también opciones para los vegetarianos o las personas con alguna intolerancia alimentaria.

ARROZ «CRISPY» EN LUGO

Una combinación de oreja cocida y oreja frita para conseguir un toque súper crispy y de base el incondicional arroz. Esta es la tapa de reciente creación que sirve con cada consumición y de forma totalmente gratuita la arrocería Os Cachivaches, ubicada en la Rúa Campos Novos, en Lugo. «El objetivo fue elaborar con una tapa tradicional un arroz muy novedoso», explica uno de los gerentes del local y cocinero, Armando Méndez, que destaca la buena acogida que está teniendo entre los comensales. La nueva tapa empezó a servirse hace un mes y elaborarla supone unos 25 minutos. No es una tapa que destaque por su abundancia, pero sí por su exquisitez y por estar elaborada con los mejores productos del mercado. «En nuestra arrocería siempre prima la calidad sobre la abundancia, y siempre innovamos con arroz porque es nuestro producto base», relata Armando Méndez.

El horario del local para servir sus tapas es de 13.00 a 15.30 horas y de 20.00 a 23.30 horas. Junto a este arroz se encuentran muchas otras, pero es esta la novedad de la temporada. «Muchas veces probamos con las tapas, y dependiendo de su resultado, las incluimos como plato en la carta», relata este hostelero, que abrió el negocio junto a su hermano en la capital lucense y triunfaron. La última prueba de sus éxitos entre fogones se remonta a hace tan solo dos meses. En julio lograron el reconocimiento más importante del jurado popular con la tapa Bonito ti, con la que participaron en el concurso celebrado a nivel autonómico.

«MINIPLATOS» EN SANTIAGO

Muchos habrán entrado en el restaurante A Curtidoría atraídos por una carta donde los arroces son seña de identidad, pero también sus tapas conquistan clientes, tanto por el paladar como por su cuidada presentación. «La tapa es para nosotros una forma de hacer pequeños bocados de lo que es nuestra cocina. No las cobramos nunca porque creemos que son una oportunidad para que la gente conozca nuestras elaboraciones», explica Borja Portals, que está al frente de este proyecto hostelero compostelano. Se trata de propuestas para «comer en uno o dos bocados» con el objetivo de que sirvan de carta de presentación. Si acude dos días consecutivos a este local situado en el casco histórico compostelano no vaya con la intención de repetir sabores, sino de apreciar nuevas texturas y productos. «Las tapas se improvisan día a día, dependen del momento del mercado en que nos encontremos. Si estamos en temporada de caza, pues podemos elaborar un arroz con caza; si hay unos buenos pichones, pues podemos escabecharlos; si las xoubas son estupendas, pues hacemos una tempura», explica. Y es que Borja Portals es un enamorado de las tapas, «tanto como cliente como hostelero». «Nos gusta variar las tapas, porque si algo te permite este formato son muchas licencias. Es mucho más creativo», dice. En estos «mini latos», A Curtidoría también reproduce sus presentaciones.

«Es la misma filosofía que aplicamos a la hora de intentar dar a conocer nuestros sabores, también queremos que aprecien nuestra forma de hacer las cosas», añade el hostelero. ¿Y el arroz? En esta cocina en «versión mini» es más difícil encontrarlo por las propias exigencias del producto para que tenga su mejor sabor. Ya tienes la ruta, ahora solo tienes que probarla.

Estos locales son de récord

PABLO VARELA/ NOELIA SILVOSA/ CATERINA DEVESA/ SUSANA ACOSTA/ CARLOS CRESPO

Ellos hacen el agosto, y el septiembre, y cualquier mes. Porque estos locales no paran. Atraen a tanta gente que hay colas para entrar. Unos son conocidos por sus pinchos y otros por sus helados, pero todos lo petan. ¿Te vienes a conocerlos?

Hay sitios que son únicos. Unos por su tortilla, otros por el pulpo, algunos por su variedad de pinchos y otros por sus helados. Te llevamos de ruta por esos locales que baten todas las marcas y en los que el ambientazo está asegurado. Templos de la hostelería tan emblemáticos que la gente sigue visitándolos en masa y haciéndoles mover un volumen de producto digno del Libro Guinness de los récords. Quedas avisado. Ponte el babero, porque solo con leer este reportaje se te hará la boca agua.

El auge del pulpo

Cuenta José López que A Casa do Pulpo, ubicada en el centro histórico de Ourense y a pocos metros de la catedral, ya era un referente en la ciudad en el año 1945 bajo otro nombre. Cuatro décadas después, se renovó añadiendo una barra de bar al comedor original, y ahora, en torno a ella, se agolpan los pedidos de pinchos y tapas. José Gómez, el propietario desde hace quince años, estima que en los días de más alboroto «pueden llegar a servirse en torno a 500 y 600». Muchas, obviamente, son de pulpo. Pero José quiso darle su sello particular al menú y «le añadimos un toque diferente con los pinchos», dice. Sobre los taburetes y la barra de A Casa do Pulpo rebosan platos con panecillos que guardan en su interior pequeños tesoros gastronómicos como el lomo con queso de Arzúa, rabo de buey o anchoas. Son algunas de las variedades que despiertan el interés de los comensales, que a menudo acuden al local por el boca a boca.

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