Las joyas caseras que vuelven loca a Eugenia Martínez de Irujo

La creadora de La Tortuga de Martina se define como diseñadora autodidacta


Los milagros a veces existen. Incluso en un sector tan comercial como el de la moda y la imagen. Hay empresas dispuestas a pagar o a hacer lo que haga falta para que un famoso o influencer luzca una de sus creaciones. Y después está el caso de la gallega Laura Fuentes López. Lo que le sucede a esta emprendedora se sale de lo normal. «Todavía no doy crédito, ¡pero si no me conoce nadie! Me manda mensajes en los que dice que le encantan mis diseños, me compra cosas, me remitió una carta felicitándome por mi reciente boda. No hay nada de interés comercial. En mi casa no se lo creen», comenta son sinceridad y sencillez la creadora de la marca de joyas La Tortuga de Martina. «Martina es mi hija, que ahora tiene 14 años. Tanto ella como yo somos de perfil lento y por eso escogí ese nombre cuando empecé», explica. Eso fue hace poco tiempo, cuando, de manera autodidacta se le «dio por hacer cositas». «Es un hobby que me fue gustando más. Lo hago yo todo, compro los materiales para hacer los collares, los anillos… Soy diseñadora autodidacta y hasta utilicé tutoriales de Pinterest. Me chifla», destaca. En realidad, se trata de una afición que esta psicóloga de formación compagina con su trabajo en programas de familia en los que ve casos de maltrato infantil o situaciones de convivencia complicadas. Casi de manera artesanal, el día que creó su cuenta en Instagram empezó a seguir a Eugenia Martínez de Irujo, que además lleva años siendo imagen de un monstruo como Tous y hasta crea colecciones cápsula para la firma catalana. «Ella también me siguió y empezó a indicar que le gustaban mis trabajos. Y acabó escribiéndome para preguntar cómo podía comprar. Le di el número de cuenta», relata sobre su relación con «su amiga Eugenia», como dicen sus familiares. Unas caseras joyas que vuelven loca a la mismísima Eugenia Martínez de Irujo.

BARÍTONO Y EMPRESARIO

El ritmo de vida de Borja Quiza es todo lo contrario al de la tortuga que inspiró a Laura para el nombre de su empresita de joyas. El barítono y su mujer, Verónica Torres, inauguraron esta semana El Laboratorio, un espacio de 500 metros cuadrados ubicado en el centro comercial Espacio Coruña que quieren que sea «una escuela de artes. Que se imparte la formación que nos gusta para nuestras hijas», comenta. También me cuenta algunos detalles de su agenda. Ayer viernes leyó el pregón de las fiestas de su tierra, Ladrido, en Ortigueira. Este fin de semana tiene la fiesta del 93 cumpleaños de su abuelo. Y para los próximos días funciones de Carmina Burana en el Palau de la Música de Barcelona y en el Auditorio Nacional de Madrid. Una liebre.

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