Sí, ya han cumplido tres años o están cerca de hacerlo. El tiempo ha pasado sin que apenas te des cuenta. Hace nada lo mecías en tus brazos. Le dabas uno de esos coliños que tanto les gusta. Aún se lo sigues dando. Y ahora, de repente, empiezan el cole. Por primera vez en su vida. Así de fácil y de duro a la vez, aunque a ti todavía te cueste asimilarlo. Tu hijo acaba de dejar de ser un bebé. ¡Qué fuerte! Y, ¿cómo verán ellos esa nueva etapa? ¿Cómo se imaginan ese cole de mayores? Para muchos es una de las citas más especiales del año. Albergan casi la misma ilusión que la de una mágica noche de Reyes. Para otros, puede llegar a ser un poco más difícil al principio, pero están hechos de otra pasta y no tardarán en hacerse dueños de ese nuevo universo que les acompañará durante muchos años.

Andrea es unas de esas niñas que hoy ha cruzado por vez primera la puerta del colegio. Con apenas dos años -cumple tres en octubre- lleva varias semanas deseando ir a clase. El Gándara-Sofán, en Carballo, es el cole que sus padres han elegido para ella. El mismo en el que estudió su mamá, María Caamaño: «Si, está moi ilusionada porque todos os días dígolle que agora é unha nena maior que vai ir ao cole». Antes incluso de empezar, Andrea ya visitó las instalaciones. Fue en junio y se quedó prendada del parque infantil que había en el patio del colegio: «Houbo un día que nos reuniron a todos os pais e os nenos e chegou alí encantada da vida. Viu que había columpios e tobogáns e gustoulle moito. Á hora de entrar á clase chorou un pouco porque quería seguir no parque, pero despois nada, xa entrou e quedaron os nenos na clase, e ela alí estivo moi contenta», tanto que al día siguiente ya le preguntaba cuándo iba a volver: «De momento está moi ilusionada. Despois veremos. É raro o día que non me di que vai ir ao cole, cos outros nenos, ela sempre menciona algo», confiesa su madre.

Andrea es una niña muy sociable. Le encanta hablar con los niños y tener amigos, por eso su madre no cree que llegue a tener problemas, a pesar de que nunca fue a la guardería. María es autónoma y tiene la suerte de poder estar al cuidado de ella y de su hermano, de apenas un año: «É un cambio total e radical, e ademais aínda non ten nin os tres anos. Empeza pequeniña», confiesa su madre, que está convencida de que puede costarle más a ella separarse de su hija que a la niña. A favor de Andrea juega que en su clase serán solo trece cativos. Todo un lujo que permitirá que los pequeños se sientan como en casa: «Ademais algúns deles son veciños e coñéceos», dice.

«Como será a primeira mañá... Non sei. Supoño que me vai custar deixala. Un pouquiño, si. Ves que xa se está a facer maior. Os anos pasaron sen que te decatases», dice la mamá de Andrea unos días antes de empezar el curso, y en un intento de retener los años más inocentes de su hija.

Más allá de los primeros días, María piensa más a largo plazo y reconoce que le va a costar no estar todas las mañanas al lado de la pequeña: «Iso é o peor, porque pasas de estar en todo momento con ela a ter que deixala esas horas. É como a primeira vez que dormen fóra da casa. Están de marabilla, pero acórdaste seguido. Miras o reloxo, miras o móbil por se te chaman... Notas que se está facendo maior», asegura.

INMORTALIZAR EL MOMENTO

Los últimos días antes de empezar el cole fueron de preparativos, que si el mandilón, que si una mochila, que si ropa nueva para llevar a clase.... Pero si algo tenía listo y preparado la mamá de Andrea para el primer día era la cámara del móvil. Desde que salió de casa, María no paró de hacer fotos del primer día de su hija en el Gándara-Sofán, todo un acontecimiento: «Home claro, hai que inmortalizar o momento», confiesa esta vecina de Carballo. Mientras, Andrea no puede disimular la ilusión del primer día de cole de su vida. Sus ojos se le iluminan, sonríe feliz. Camina salerosa, casi con prisa. Qué bonita es la inocencia. ¡Bienvenida, Andrea, al mundo escolar! Te esperan miles de aventuras y buenos momentos. Seguro. ¿Y tú? ¿Todavía te acuerdas de tus primeros días de clase? 

Mario, 4 años: «No quiero ir al cole porque me hacen dibujar mucho»

SANDRA FAGINAS
Mario, 4 años: «No quiero ir al cole porque me hacen dibujar mucho»
Mario, 4 años: «No quiero ir al cole porque me hacen dibujar mucho»

Acompañamos a este pequeño a su primer día de clase en el último curso de Infantil

La media sonrisa de Mario lo dice todo: refleja ese nervio del primer día y la contradicción de querer ver a los compañeros, por un lado, y la tentación de querer quedarse en casa pegado a su mamá, por otro. Él, que tiene 4 años y pasa al último curso de Infantil, me lo explica con esa claridad que solo transmiten los más pequeños. ¿Quieres volver al cole?, le pregunto. «No, porque me hacen dibujar mucho», reponde de camino a clase. «No me gusta dibujar fichas, libros de fichas, prefiero dibujar un balón y también a Dori, la de Nemo».

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La ilusión del primer día de cole