¿Cuál es el helado que más engorda?

Los hay industriales y artesanales. Podemos encontrar miles de sabores y texturas. Algunos tienen más grasa y otros son más ligeros. YES descubre cuál es el helado más calórico.

S. F.

Hay que saber diferenciar entre calorías vacías y aquellas que aportan nutrientes. Los helados artesanales, en menor o mayor medida, son nutritivos. No obstante, algunos tienen un porcentaje de grasa muy elevado, y otros tienen uno mucho menor. En la heladería artesanal Puerta Real de A Coruña ofrecen ambas posibilidades. Los de menor porcentaje calórico y por lo tanto, los que menos engordan, son los sorbetes. Helados de frutos rojos, papaya o piña confeccionados a partir de una base de agua. «Los de este tipo suelen pedirlos personas adultas que tienen una mayor preocupación por cuidarse, los jóvenes los prefieren más cremosos», explica María Conde, dependienta de la heladería.

La importancia de los ingredientes

Para catalogar a un helado como saludable no hay que fijarse tanto en el sabor como en los ingredientes. «Lo importante es como se construye el sabor», asegura la nutricionista María Pérez Muñoz. La preocupación por la alimentación y la nutrición está cada vez más presente en la vida de las familias. En el caso de los helados, la concepción extendida es la de un alimento perjudicial para la salud. Un capricho para unos pocos días al año que propicia la subida del colesterol y otros problemas de salud como la diabetes. Sin embargo, en contra de la convicción generalizada, «que sea helado, no quiere decir que sea perjudicial», asegura la nutricionista. De esta manera, se puede disfrutar del alimento sin que ello se traduzca en un inconveniente para la salud o para la forma física. Eso sí, para ello, debemos elegir bien cuál consumimos.

Los helados se caracterizan por ser un alimento sabroso y cremoso. En el caso de la gran parte de los industriales, son los aditivos, las grasas de baja calidad y los azúcares añadidos los que aportan estas características. «Da igual el sabor, la mayoría de los helados industriales están hechos a partir de saborizantes y ninguno es saludable», afirma la dietista Ana Laura Fariña. En numerosos casos se hacen helados de fresa que no tienen una sola fresa. La dulzura que tanto caracteriza a este alimento no tiene por qué ser nociva, pero sí lo es cuando se llega a ella a través de azúcares refinados. Por lo tanto, el problema no es el helado, ni su sabor, sino la forma de conseguir esto último.

«Nosotros añadimos mucha fruta y eso hace que no tengamos que emplear una gran cantidad de azúcar dañino», justifica Antía Lence, heladera artesanal en Fiordilatte. «Si queremos endulzar, el azúcar tiene que venir de la fruta no de un añadido refinado», coincide la nutricionista María Pérez. Si para producir el alimento se emplea fruta natural, se podrá reducir de forma importante la utilización de azúcares, haciendo lo propio con los efectos nocivos de su consumo. De esta manera, «si compones un helado de avellana con avellana pura, será saludable, tendrá muchas calorías, pero será saludable. Si lo haces con aromatizantes y margarina de baja calidad, no lo será», afirma la heladera Antía Lence. Desde la heladería Bico de Xeado, Julia Rey comparte totalmente esta afirmación: «Todos nuestros helados son saludables porque están hechos con alimentos naturales». Que la composición de un helado de sabor a fresa esté realizada a partir de la propia fresa y no de un aromatizante, no solo es positivo para la salud, sino también para el propio sabor. «La gente se sorprende de que sepa a lo que tiene que saber», afirma Julia.

La posibilidad de incluir los helados en nuestra dieta habitual parece un disparate y algo negativo para la salud, pero no tiene por qué ser así. «Todo en exceso es malo, los helados también, lo que no quiere decir que no se puedan consumir de manera frecuente, como cualquier otro alimento», afirma la dietista María Pérez. En verano se recomiendan alimentos frescos y los helados apetecen a niños y adultos. Normalmente son los padres los que reducen las ansias de helado de sus hijos a la hora de la merienda. «Muchas veces vienen niños a la heladería pidiendo helados y los padres no les dejan; les dan un yogur de sabores aromatizado. Estos tienen más azúcar y mucha menos cantidad de fruta que los helados de una heladería artesanal, al menos en el caso de los que yo preparo», afirma Antía de Fiordilatte. Para la nutricionista María Pérez los helados pueden estar incluidos en nuestras dietas sin problema alguno: «Un helado casero a partir de yogur natural y cualquier fruta, es la merienda perfecta para el verano».

Lo más calóricos

En Puerta Real, los helados más calóricos y por lo tanto los que más engordan, son los de frutos secos, en especial, el de crema de avellana. «Es muy goloso, está hecho con pura crema de avellana», afirma María Conde, dependienta en la heladería coruñesa. Este helado se elabora a partir de leche fresca y entera y frutos secos. Con estos ingredientes se consigue un producto muy cremoso, muy dulce y con un sabor muy intenso. A pesar de su alto porcentaje calórico, está hecho con productos totalmente naturales. Por esto último, aunque es cierto que estaremos comiendo un alimento que engorda, no estaremos consumiendo calorías vacías, algo que sí ocurre con los helados y la bollería industriales.

El verano en un plato: así conciben la estación más cálida los chefs gallegos

ANA ABELENDA

¿Ensalada, tortilla, empanada, navajas, xoubas? La sardina es la reina de la estación más cálida en Galicia,  pero hay más platos que saben a verano en esta carta sujeta a la temporada. Los chefs se mojan. Y calientan la brasa...

Sardina, parrochita o xouba, al gusto del paladar y de la zona. El verano sabe a muchas cosas, a plato combinado o a ensalada mixta. A tortilla y filetes empanados. A empanada. Y en la costa, sobre todo en su arranque, sí, sardina a la brasa. Pero vamos ampliando la carta y afinando el sabor de la mano de los chefs Javier Olleros, Iván Domínguez, Lucía Freitas y Rafa Centeno.

Si el verano fuese un plato, sería... «sardiña con cachelos e pan de millo», asegura Javier Olleros, chef Michelin del restaurante Culler de Pau. «Así sábeme o verán. A cociña é memoria. E no meu caso, memoria dun mar mariñeiro e do cheiro a brasa do verán», evoca el cocinero. Olleros, que tiene brisa mareira en la voz, moja el pan en el recuerdo de hace años, cuando había una veintena de factorías de salazón en la zona y el puerto de O Grove olía sobre todo a sardina. «Recordo ese cheiro cando ía de rapaz ao porto e a Porto Meloxo. É unha mágoa que se fose perdendo ese olor rico, culturalmente tan noso», dice el chef, que recuerda el verano siempre enfaenado, con poco tiempo libre al que meterle el diente. «Esa tradición de sardiña á brasa é parte da nosa cultura. Quizás a maior parte dos bares deixaron de facelas pensando que o cheiro non ía ser do agrado do turismo», considera.

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