«Yo comí en todas las comunidades de España»

EL TURISMO GASTRONÓMICO ESTÁ EN AUGE y Galicia es uno de los destinos preferidos. El paladar de Luis Domenech, que cuenta con una amplia experiencia, incluso al otro lado del Atlántico, lo confirma. ¿El mejor lugar donde ha comido? Apunta al norte...


Pocas cosas le hacen más feliz a Luis Domenech que sentarse a la mesa. A una buena mesa. Viajó toda su vida por trabajo así que no le ha quedado otra que comer fuera un día sí y otro también. «Fíjate tú si la empresa me pagaba las dietas y yo arrimaba otro poco... No me pagaba un Michelin, pero sí me daba para comer bien», señala este vigués afincado en Vilagarcía. Pueden deducir, sin riesgo a equivocarse, que no se conformaba con el menú del día. Le gusta comer bien y aprovechar la oportunidad para conocer nuevos sitios. Algo que se ha puesto muy de moda últimamente. Cada vez son más los turistas gastronómicos, según un estudio reciente, este tipo de turismo se ha disparado hasta el 18 %, situando a la gastronomía a la altura de conocer el patrimonio arquitectónico del lugar y visitar sus museos más emblemáticos. «Sí, esto es así, pero hasta tal punto que las autoridades tienen responsabilidad sobre la gestión turística entienden que se trata de un factor de desestacionalización tremendamente potente, y lo están utilizando para lograr este objetivo. En zonas costeras de Galicia es más que necesario, la desocupación en invierno es muy grande y la gastronomía tiene una solución enormemente potente», señala Luis. Precisamente este estudio de la consultora Acierto apunta a que Andalucía, Galicia y el País Vasco lideran el ránking de los destinos gastronómicos preferidos.

Luis no es de los que elige el destino de vacaciones en función de la gastronomía, ahora bien, una vez que sabe adónde se va a desplazar se documenta ampliamente sobre la gastronomía local. «En algunos lugares es complicado, por ejemplo, en Canarias, donde la mayor parte de la gastronomía está enfocada al turismo y buscar un sitio en el que predomine la cocina local, no es sencillo», comenta. Ahora se mueve principalmente por España y Portugal, pero antes lo hacía por Europa, América... «He probado la cocina de todas las comunidades de España, a excepción de Ceuta y Melilla, y toda es maravillosa». Dice que con la edad, -y que ahora el trabajo ya no tira- se ha vuelto más perezoso, pero confiesa a sus sesenta y tantos, casi 70, sigue teniendo la misma inquietud por la gastronomía, por la cocina local, y por esos sitios donde se come bien. Si le preguntas por el mejor sitio donde ha comida apunta al norte, al País Vasco. Le gusta mucho comer tanto en restaurantes de calidad como el de Arzak, como en las bodegas, donde invita a disfrutar de un buen tronco de merluza o un buen chuletón. Su paladar sigue por el norte, Asturias también está en su boca, y podría seguir porque explica «un día te apetece un menú creativo y a veces algo más tradicional». «Para mí la cocina tradicional -continúa Luis- tiene que estar muy bien hecha, buena materia prima y recetas de las abuelas, porque qué abuela no cocinaba bien... En cambio la creatividad ya es otra cosa: ideas, arte y técnica. Es más formativa este tipo de cocina. Valoro ambas corrientes, pero yo no comería todos los días cocina creativa y sí tradicional, que es lo que llevo haciendo todos los días».

Para Luis el acto de la buena comida consta de cuatro patas: una buena propuesta, un sitio agradable, un buen chef y una buena compañía. «Las cuatro tienen que estar presentes, si falla una, la mesa cojea...», apunta. Antes le tocaba sentarse a la mesa con compañeros de trabajo, aunque esto no impedía disfrutar de una buena comida, pero ahora prefiere hacerlo con la pareja o con amigos. Dice que se suelen fiar de su criterio, no es para menos, Luis es el autor de La buena pitanza, una guía de restaurantes de Galicia que muchos siguen utilizando, a pesar de que hace tiempo que no se actualiza, para desplazarse por Galicia. «Porque saben que me la conocía profundamente, pueblos y aldeas incluidas, y se fiaban por completo», dice. En esa web tiene una sección con los mejores lugares para degustar determinadas recetas: «Si me apetece una lamprea a la bordelesa me voy a As Neves; unos calamares fritos, a A Raíña en Santiago; unos riñones al Jerez, al Xantar en Ferrol; un salpicón de marisco, a Ríos en A Coruña...», vamos que lo tiene claro.

Con este bagaje cuesta que se decida por un cocinero, pero apretando un poco confiesa que se queda con el rape de Loliña en Carril, que le queda muy cerquita y donde repite con frecuencia, con la nueva comida de Jorge en A Maceta en Santiago, «con una capacidad creativa muy alta dentro de la sencillez», o con Rubén de El Cafetín en Pontevedra, «un tío con una creatividad inagotable y con una propuesta muy sencilla. Por ejemplo, con las tapas que presenta a los concursos intenta popularizar su trabajo, la mejor actitud que puede tener un buen chef», dice Luis, que es el que se encarga de cocinar en su casa. No podría ser de otra manera. 

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