Debes hacer todo lo que te da miedo

HAY QUE ATREVERSE, esa es la mejor manera de enfrentar aquello que nos angustia. Siempre con ayuda, paso a paso, y teniendo en cuenta que los miedos no son más que pensamientos, experiencias que no hemos vivido. Si quieres arrancar bien el año, empieza por cambiar el chip y céntrate en lo positivo


Hay que atreverse. Si una persona lleva grabada en la mente esa frase es más probable que enfrente los miedos, los desafíos gigantes que nos pone la vida y que muchas veces tienden a paralizarnos. Por eso, apunta la psicóloga Alejandra Dotor, lo fundamental es enfocarse en lo positivo, «alimentar lo bueno tanto en nuestra mente como en nuestro corazón, porque hay muchos temores que de esa manera natural se disuelven solos, son humo». «La incertidumbre genera desasosiego, pero si no hubiera personas valientes, si no hubiera personas curiosas que arriesgan y buscan más allá, el ser humano seguiría anclado en lo primitivo, no habría conocido otro mundo», explica Elba Pedrosa, experta en creatividad, para quien el paso fundamental si queremos romper con lo que nos angustia es darnos una oportunidad, retarnos a intentarlo, ya sea para confirmar o para desmentir eso que nuestra mente ha elaborado. «Los miedos -continúa- se basan en creencias erróneas, en experiencias que no hemos vivido pero que a través de nuestro pensamiento mágico les damos veracidad». De esa misma opinión es Alejandra Dotor, que insiste en que esos pensamientos van a más y van generando un enorme muro ficticio que después es muy difícil destruir: «Si el miedo lo tienes presente, es constante, y si lo escondes debajo de la mesa, sigue latente y te acompañará siempre, de ahí que lo fundamental sea ponerlo delante y trabajarlo. Lo primero es mirarlo de frente, reconocerlo, porque alguna gente cree que por hablar mucho de ello se soluciona, pero en absoluto. Si no haces nada con él, por mucho que hables, te come; y por mucho también que lo ignores, si lo tienes latente, te está pinchando aunque tú quieras hacer oídos sordos».

¿Hay miedos recurrentes? ¿Todos tememos lo mismo? «No, -responde Dotor- la experiencia de cada uno es lo que cuenta, hay personalidades más miedosas, claro, y cómo te hayan criado influye mucho: si durante tu infancia tu abuela o tu tía, con quien hayas crecido, eran personas muy aprensivas, que «atraían» los peligros, eso te habrá marcado. Evidentemente a todos a lo largo de la vida nos pasan cosas, no es un camino de rosas, pero hay mucha gente que localiza esas experiencias, las pone en su lugar, las aísla y no genera una bola mayor, no va uniendo eslabones de desastres catastróficos».

Hay miedos o mieditos -aseguran las expertas- que forman parte de nuestra personalidad, con los que convivimos, pero si se cronifican y obstaculizan nuestro día a día se convierten en verdaderas fobias que nos pueden llegar a bloquear. «Si tú tienes miedo a coger un avión, pero no quieres cogerlo y no te tienes que ir a Pekín, no pasa nada. Tienes un miedo que no choca con tus deseos; en cambio, si el hecho de no poder coger un avión te impide ir a ver a tu hija, que está estudiando en no sé dónde, o irte de vacaciones a ese lugar soñado, entonces debes enfrentarlo», incide Dotor, para quien lo mejor es hacerlo paso a paso. «Yo siempre pongo el ejemplo de la agorafobia, la gente que no puede salir de casa. Esas personas se han creado en su mente unos miedos tan grandes, unos pensamientos tan terribles que prefieren quedarse dentro. A esa persona tú no la puedes sacar de repente a la calle y decirle de golpe: ‘¿Ves? ¡No se ha caído un meteorito! No pasa nada’. No se puede actuar así. Hay que trabajarlo, ir a terapia, e ir ganando autoestima. Un día conseguirá poner un pie en el descansillo, luego volverá para atrás, pero habrá dado un paso. Y luego otro y otro. Lo importante es saber que la terapia es sinónimo de ayuda, porque curiosamente yo pensaba que había menos miedo en el siglo XXI a ir a terapia, y me estoy encontrando con que ese es uno de nuestros temores. ¿Si te duele la muela no vas al médico? ¿Verdad que no te quedas con el dolor? Pues con los miedos y las angustias hay que hacer igual», insiste.

Hay miedos tangibles y otros son muy subjetivos (al compromiso, a la soledad...), «pero la gente debe saber que son solo pensamientos, si te quedas ahí como un burro atado con una pata a una silla de plástico, tienes que tener claro que si el burro anda, la silla se mueve y se va el burro». Hay salida. Y para Elba Pedrosa la creatividad es la clave porque nos permite avanzar: «Nunca sabremos si algo vale la pena si lo desconocemos». «Cuando cometemos errores y nos damos nuevas oportunidades para volver a intentarlo, forjamos un carácter más fuerte, ganamos autoestima, confianza y autocontrol. Esa es la base que rompe el miedo».

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