Nado, el sueño de Iván Domínguez


Nado, de nacido. «Suelen situar mi lugar de nacimiento en Ferrol o Santiago y, aunque estoy vinculado a estas ciudades, lo cierto es que nací en A Coruña», explica Iván Domínguez. Nado también está relacionado con el agua, con el mar. «Siempre Atlántico», dice. «Y si coges las dos últimas letras de mi nombre y las dos primeras del apellido por ahí también te aparece Nado», precisa el cocinero que dentro de poco abrirá las puertas de su primer restaurante como empresario-chef en plena Marina de A Coruña y en un local emblemático, el que ocupó durante décadas El Coral, el establecimiento que estuvo más años seguidos recomendado por la guía Michelin. «Claro que es una responsabilidad. Y tengo la intención de que sea Pablo Gallego (hijo de César, fundador del mítico restaurante) el encargado de encender la cocina el primer día. Ya se lo dije», avanza. El fin de semana pasado se celebró en el mercado de San Agustín de A Coruña una nueva edición del festival del bocadillo gourmet Boucatise. Iván me pidió si podía acompañarlo en el escenario para presentar el proyecto. Un placer compartir el nacimiento de Nado.

BRASA E INDUCCIÓN

El chef calcula que el 17 de diciembre, dentro de nada, tendrá terminada la obra. Y espera atender a los primeros comensales en Reyes. «Tengo el equipo, pero no me quiero precipitar. Cuando todo esté listo, abriré», comenta mientras en la pantalla gigante del fondo del escenario donde nos encontramos se proyecta la impactante y colorida imagen corporativa del nuevo restaurante. Iván se emocionó cuando dio las gracias a su socio en esta aventura, a la empresa que diseñó el local, mitad cocina, mitad sala. Todo desnudo y limpio. Sin trampantojos y sin toma de gas. «Sí, solo brasa e inducción. Al principio era reacio pero son cocinas que te ofrecen precisión absoluta. Y el fuego porque quiero recuperar la naturalidad de los pescados enteros a la parrilla», relata. De spoiler en spoiler fuimos conociendo que en los panes volverá a confiar en la sabiduría de Eladio Pazos, que también acudió a la presentación. Me bajé del escenario con la sensación de que la apuesta de Iván Domínguez es todo pasión. Ahora falta lo más difícil, que le guste a la gente. Pero eso ya habrá tiempo de contarlo. Por cierto, me gustó el festival de los bocatas, aunque los organizadores deberían dotar al espacio de más baños porque la gente se pasó muchos minutos haciendo cola a la puerta de los antiguos e insuficientes servicios del mercado.

YAYO Y LUCÍA

¿Hay clientes para tanto local en Santiago? Pues la respuesta debe de ser «sí». El lunes se lo preguntaré a Yayo Daporta, que forma parte del nuevo complejo gastronómico Boanerges, al lado de El Corte Inglés de Compostela. Compartiré con el chef cambadés una mesa redonda sobre la evolución de la cocina gallega estos últimos 40 años organizada por la Delegación del Gobierno en Galicia con motivo del aniversario de la Constitución. Lo cierto es que en Santiago hay una eclosión de locales, como el nuevo de Lucía Freitas en el mercado compostelano de siempre. «Llevo dos semanas de auténtica locura», me dice Lucía, que acaba de recibir su primera estrella y ahora abre otro local, Lume. Del Nado de Iván al Lume de Lucía.

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