¿Por qué se tatúan a Defreds?

ESTE CHICO ES UN FENÓMENO Así de fuerte están pegando los libros de este vigués experto en fabricar frases redondas. Como eslóganes, cortas y sencillas. «Ojalá siempre» es ya un lema en Instagram


¿Recuerdas aquellas dedicatorias que escribías en la carpeta de tus compañeros de clase a cambio de que ellos te las escribiesen a ti? Me refiero a esas frases intensas, que se repetían en todas las carpetas al menos una vez. Que levante la mano el que se inventó realmente alguno de esos versos. Esos minipoemas pertenecían a un imaginario colectivo. Nadie conocía al autor y todos sabíamos que, desde luego, no estaban escritos para nosotros. Pero eso era lo de menos. Nada nos impedía sentirnos como los protagonistas de esas líneas. Quién no ha escuchado una canción y ha pensado: ‘Parece que está escrita para mí’.

Defreds es ahora el fabricante de muchas de esas nuevas reflexiones y dedicatorias que tanto nos gustaban, pero las suyas trascienden ya al cartón de las carpetas, incluso al papel de sus libros. Él mismo nos cuenta que no se lo podía creer cuando empezó a ver las pruebas de que su tinta está pasando de las páginas a la piel de sus fans en tatuajes que corren como la pólvora en las redes sociales. De vez en cuando, el propio escritor hace publicaciones en las que recopila fotos de los tatuajes de sus seguidores para agradecerles tal alarde de pasión. «Ojalá siempre» es, quizás, su lema más repetido. Pero hay más, muchos más. «Nunca te olvides de ti» o «El mundo que hable. Tú mientras quiérete» son algunos de los tatuajes más recurrentes. Máximas cortas, fáciles y directas a un público ávido de sentirse especial.

LA PROLONGACIÓN DE JOSE

El perfil de Instagram de este chico que empezó en Twitter supera ya los 400.000 seguidores. Supera al del mismísimo Marwan. Es, en toda la extensión de la palabra, un influencer. Fue en la red social de los 140 caracteres donde empezó, Casi sin querer, (ese es el título de su primer libro) a desatar la locura. «Una noche bastante llena de soledad y con mucha lluvia fue la primera vez que escribí una frase sobre algo que me estaba pasando en esa época. En Twitter. Supongo que ahí empezó todo. Gente me leía, cada vez más. Gente que se sentía identificada conmigo. No me podía creer que alguien leyera con ganas mis pensamientos. Casi sin querer. Casi sin buscarlo», dice en su presentación. Y firma: «Defreds, la prolongación de Jose». Porque sí, Defreds es en realidad Jose Gómez, un vigués que acaba de ser padre y que jamás se imaginó que iba a liar la que lio, y mucho menos que iba a entrar en los corazones de tantísima gente. Lo de encontrarse con frases suyas tatuadas en otros cuerpos, no se lo esperaba: «Es una locura, incluso alguno se ha tatuado ‘Defreds’, que es heavy. Lo único que puedo hacer es flipar, porque de cada diez que subo, hay treinta más». Esta lluvia de fotos y algunas publicaciones de famosos son pruebas de su éxito: «Sara Carbonero publicó alguno de mis textos y me escribió para decirme que le gusta mi libro, es muy maja; e incluso Iker Casillas ha subido una foto de mi último libro a Instagram. Se lo agradezco mucho porque lo hacen porque quieren, jamás les he pedido nada».

Como tantos, empezó en la red del pajarito sin muchas pretensiones. «Yo me abrí un perfil de Twitter como hace todo el mundo, para comentar el fútbol, las series y demás. En esa época me empezaron a pasar las primeras cosas de desamor, y dije: ‘Bueno, pues las cuento aquí porque total, me leen treinta personas y la mitad son mis amigos...’». La cosa empezó a crecer, «y al principio me lo tomaba con gracia, pero llegó un momento que me contactó una editorial que entonces era minúscula, que se llamaba Frida y que hoy es Mueve tu Lengua. Me dijeron que veían algo especial en lo que yo escribía y que si hacían una tirada de mil ejemplares, que qué me parecía». De eso hace tres años, hoy publica en Espasa y en junio sacará su quinto libro con un colchón de 350.000 ejemplares vendidos. Por ahora. «Son libros cortitos, de bolsillo, tamaño bolso como digo yo. Y estoy muy contento porque no decaen», señala. Todos se basan en sus pensamientos, aunque introdujo nuevas historias y temas como el bullying o la anorexia: «Inventado no hay nada».

Sus padres aún están asimilando el éxito, y si al principio se lo tomaron con cautela, ahora están encantados. Eso y su reciente paternidad es de lo poco que se sabe de la vida de Jose, casi tan misteriosa como sus versos. Solo nos cuenta que tenía «un trabajo normal» que dejó tras el bum de su primer libro para dedicarse a su pasión: «Hubo un momento en el que me tocó decidir, y decidí jugármela». Lo que no ha cambiado es su Vigo querido: «Sigo viviendo aquí, mi novia es de aquí y vivir en Vigo es incomparable. No quiero irme a Madrid».

Le comento lo de aquellas dedicatorias adolescentes y Defreds también ve similitudes entre ellas y sus textos: «Sí, son como dedicatorias que he visto en paredes, en carpetas, en pósits... en muchos sitios». Y ahora, en la piel de sus fans.

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