Los más jóvenes vienen aquí

POR ALGO SERÁ... Enchufes, buen wifi y una carta de tendencia. Estos son los requisitos de un local de gente joven.

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María Garrido

Picados por la curiosidad -como todas las semanas-, nos hemos propuesto saber qué tienen algunos locales para reunir a tanta gente joven en torno a sus mesas. Como la única forma de saberlo es entrar, aquí va una ruta por algunos de los que más chicos atienden. Y sí, los enchufes y el wifi no pueden faltar. Si a eso le sumas una carta «instagrameable», el éxito juvenil está asegurado.

CONECTADOS EN A CORUÑA

La conectividad es uno de los puntos fuertes del Vecchio, en A Coruña. Cualquiera de sus locales son una auténtica reunión de gente joven. Porque la foto no la sacamos en la biblioteca, aunque pueda parecer lo contrario. Fíjate bien y al fondo verás la barra. Que sí que sí, que esto es un bar. Con una pedazo de mesa, un wifi que va como un tiro y tantos enchufes como para abastecer a media clase de la uni. Y hablando de la uni, allí nos encontramos a este grupo de chicos y chicas haciendo un trabajo. ¿Dónde mejor que en casa? Pues aquí. «Aquí vienes con el portátil, estás cómodo en tu butaca y tienes un wifi de buena calidad. Por eso por las tardes nos llenamos de estudiantes para hacer trabajos con hasta diez ordenadores, o de gente que viene a trabajar», asegura Isabel Vecino, propietaria del local junto a su hermana Lucía. El modelo de servicio take away, dice, es otra de las claves de su éxito. Aquí uno pide, paga y se sienta en la mesa «para relajarse de verdad», sin estar pendiente de esperar a que le sirvan ni a que le cobren en un local, ante todo, que resulta confortable.

Una carta de tendencia y de calidad es el último ingrediente de esta explosión juvenil. «La gente se cuida, y estamos constantemente renovando la oferta para adaptarnos a las tendencias. Hacemos frappés, batidos, smoothies, zumos, muffins, tartas, focaccias, croissants... Estamos apostando mucho también por el salado, y acabamos de incorporar las ensaladas», explica Isabel, que no olvida los cafés, los chocolates y los tés, que amplían aún más el abanico para todas las edades. Ni en la biblioteca ni en casa. Aquí sí que compensa traerse el portátil.

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En Ourense existen varios locales en los que ver a gente joven. Los hay en los que la música y la tapa de regalo son un reclamo y otros en los que se busca un poco de tranquilidad para poder conversar o saborear un postre casero. En este último grupo entra Charlotte, en la calle Bedoya de la capital ourensana. Aquí los refrescos se sirven tanto como los chocolates. Y las patatas fritas dejan un hueco a un pincho, a una tarta casera o unos crepes con nata. Desde adolescentes a jóvenes que van a la universidad, y sobre todo chicas, se reúnen para conversar y pasar un buen y largo rato. Es el caso de Paula Gómez Estévez, Paula Gómez Lois y Clara Vázquez. «Siempre que no sabemos adónde ir venimos aquí. Lo hicimos un día porque queda al lado de donde nos movemos y es diferente», apuntan. Lo importante es estar tranquilas y suelen quedar los viernes, después de las clases. Ellas son de crepes. «Además, los camareros son muy simpáticos y viene mucha gente de nuestra edad. Podemos estar una hora entera», añaden. Lucía Pato y Uxía Sequeiros también son fieles a su cita con Charlotte. «Hace un año más o menos que venimos. Nos gusta la decoración y el ambiente. No es ni una cafetería de gente mayor ni un tipo pub», explican. Y destacan: «Y no solemos estar con el móvil, lo que hacemos es hablar». En verano prefieren consumir un refresco, y para el invierno piden un chocolate. «La mayoría de las veces venimos las dos solas, pero en ocasiones nos reunimos con otros amigos», explican. Ellas eligen Charlotte cada semana durante el curso. En verano, sin embargo, las citas son más continuas. Mientras hablan, no paran de entrar jóvenes al local, aunque en Charlotte también se pueden ver a adultos con el ordenador o a una mujer madura leyendo entretenida un libro. Todos tienen cabida.

CLIENTES Y AMIGOS

Para muchos de sus habituales, el Central Perk es su primer bar, o el que recordarán cuando añoren la juventud. Es uno de los que mejor resisten en la zona nueva de Santiago y de los preferidos para celebrar fiestas de estudiantes, que encuentran algo más que una barra para ahogar penas y alegrías. En las horas vespertinas es habitual ver a los chicos y chicas con sus portátiles, y por eso sus promotores decidieron dar respuesta con la máxima capacidad de conexión a Internet, que es lo que más agradecen. Martín Villamil y Juan Carlos Framil, propietario y gerente, se sienten veteranos en este bar inspirado en la mítica cafetería de ficción de la serie «Friends» donde también se celebran juegos comunitarios a través del teléfono móvil. Hay «milenialismo», pero también hueco para las diversiones analógicas, como los campeonatos de futbolín o de dardos, y en los últimos días también trabajaban en otros proyectos, como una programación de microrrelatos. «La gente más joven quiere novedades, que la sorprendan con cosas nuevas, y eso nos obliga a reinventarnos y a ser muy dinámicos», sostiene Framil. Es una demostración más de que lo de «abrir la puerta y servir» ya no funciona, y de que las nuevas generaciones quieren algo más que camareros al uso. «Tratamos de tener contacto con la gente, una buena palabra, y nos gusta preguntarles directamente qué es lo que esperan de nosotros», comenta el gerente del bar, que es uno de los favoritos de los universitarios de primeros años de carrera.

CÍRCULO, EN LUGO

El Círculo de las Artes de Lugo, situado en plena Plaza Mayor, es uno de los puntos de encuentro entre los adolescentes de la ciudad. Muchos chicos y chicas se dan cita a diario en el denominado espacio joven, que fue construido hace cinco años con el objetivo de abrir las instalaciones para ellos. A pesar de que las reuniones se desarrollan durante toda la semana, los días de mayor afluencia son los viernes. Desde las seis y media hasta las ocho de la tarde, jóvenes de diferentes puntos de la ciudad acuden a este espacio dividido en aulas para conversar, jugar a las cartas o disfrutar en grupo con los móviles, las tabletas y los portátiles.

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Además, esta zona cuenta con dispositivos para recargar las baterías y con servicio de wifi, para que nadie quede desconectado o fuera de servicio. Los asistentes también pueden tomar algo mientras charlan y juegan, puesto que disponen de cafetería o máquina expendedora. Y si quieren escuchar música o rapear, el Círculo les habilita un sitio para ello. Un espacio moderno y acogedor para que los jóvenes se diviertan y pasen unas horas agradables.

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