No sabes llevar traje, hombre

RECONÓCELO, más bien te lleva él a ti. Que no, que no está gastado, pero toca comprarse otro. O eso, o darte de baja en la lista de bodas... de los demás.

.

No, no sabes llevar el traje. Mentalízate. El 99,9 % de los hombres no lo llevan bien. No hay informe al respecto, pero a la experiencia no hay estudio que la rebata. Si las solapas de la americana se abren tanto que parece que estás listo para que te cuelguen de la percha, es que no está bien asentada. Si la corbata es tan ancha como la de Trump, es que tienes su mismo sentido de la moda. O eso, o es que lleva más tiempo en tu armario del que puede soportar. Por favor, destierra también el pasador. Como su propio nombre indica, ya pasó. ¿Y los bajos? Si tienes una bolsa sobre tus pies, si el pantalón se arruga antes de llegar al zapato, ya estamos hablando de una movida... pero madrileña. Y ya llovió. Lo mismo podríamos decir de algunas camisas que, de tanta tela que sobra, te hacen un globo en la espalda. Y sí, la moda del cuello y los puños a juego también se pasó tanto como el pasador.

Lo del traje no es como el vino. Nunca, y cuando digo nunca es nunca, mejora con los años. De hecho, deberían traer fecha de caducidad. «Pero si este lo compré para la graduación», dice un treintañero de cuyo nombre no quiero acordarme. Hay quien olvida que, cuando algo cumple los siete años, pasa a pertenecer a otra generación. Llegados a este punto merece la pena retomar el tema de la camisa. Porque cuando la distancia entre los botones se convierte en un camino de ochos, quiere decir que toca comprarse otra. O eso, o rendir tu barriga a las transparencias. Créeme, te sentarán mejor.

El puño, otro gran dilema. Son dos dedos lo que debe asomar la camisa, ni una mano ni una uña. Dos dedos. El cinturón y los zapatos merecen un capítulo aparte. No vale el cinturón de chapa del vaquero. Y, por favor, exilia a los castellanos. Por si aún no te has enterado, ahora solo podemos llevarlos nosotras.

Al otro extremo nos encontramos a los que creen saber llevarlo, pero que pecan por exceso. Porque hay dos palabras que marcan la silueta de hoy: slim fit. El traje tiene que ser entallado, sí. Pero de ahí a parecer el increíble Hulk hay una línea muy fina que no todos saben distinguir. Que sí, que no todos sois George Clooney, eso está claro. Pero llevar cinco tallas más o cinco tallas menos de la que necesitas jamás es buena idea. Mar Gago, diseñadora, estilista y cool hunter, va a hacer que termines de caer de la burra. Como experta en la materia, tiene muy claras las cosas que le chirrían a la vista. «El cuello, las hombreras y los brillos que parecen sacados de hace veinte años. Además, son cosas muy palpables con la luz», señala la profesora de la Escuela Superior de Diseño y Moda Goymar, en A Coruña. Para ella lo más importante es ajustarse a las proporciones de uno. «La anchura de la corbata tiene que ir en proporción al rostro, el tipo de nudo en proporción al tejido, el dibujo también depende de cada cuerpo. Si uno es menudo y tira a enclenque, mejor que no se ponga una corbata con dibujos grandes. Lo mismo pasa con el cuello de la camisa, el corte del traje, el bajo... todo depende de la fisonomía del que lo lleva», indica. Pero lo primero de todo, dice, es elegir bien el color: «A los fríos les van los grises, el azul marino, el negro... Los cálidos son más de tonalidades tostadas y de azulones».

No pude resistirme a plantearle la fecha de caducidad recomendada para el traje. Y sí, ella también dice que deberían traerla. Porque es cierto que no se suele gastar, pero también lo es que con el paso de los años el cuerpo cambia mucho más de lo que nos gustaría. «Hay niños que compran un traje a los 17 y, a los 27, siguen con el mismo. Pero el cuerpo va ensanchando o adelgazando, y eso provoca que el pantalón tienda a retorcerse de la rodilla para abajo, que no se quede en su sitio». Tras confirmar con ella que los castellanos ya son cosa del pasado, llegamos al momento calcetín. Y lo más importante aquí es no enseñar piel en ningún momento (que no eres un hipster, no te emociones). Vamos, que mejor que no se te vea la pantorrilla.

¿Pero qué es lo peor de lo peor? Gago no tarda en responder: «Cuando el pantalón no les sirve, se ponen otro que creen que es del mismo color que la americana de su traje original y tú ves claramente que no. Es que eso no hay por dónde cogerlo».

Tú, que tanto te ríes de los que van sin calcetines y con el bajo remangado, deberías saber que la felpa es para una tarde de sofá y manta, y que los ejecutivos no son medias. Mientras no lo aprendas, serán los de pajarita los que se rían de ti.

Votación
0 votos
Comentarios

No sabes llevar traje, hombre