Este cámping es un resort

¿Quién dijo hotel? Aquí nadie, porque en estos cámpings nadie lo echa de menos. Ya seas de tienda, de caravana o de dormir al cobijo del bungaló, prepárate para unas vacaciones a cuerpo de rey. Por lo que nos cuentan por aquí, te harás adicto a este otro lujo.

Jorge Michelena Natalia Vázquez Giao

Cuando uno piensa en unas vacaciones de lujo, se imagina en un resort paradisíaco. Y eso es tan cierto como que la mayoría ven acampar como algo alejado del lujo, aunque, dicho sea de paso, estar rodeado de naturaleza sea un lujo en sí mismo. Pero esta vez el reto YES era combinar las dos cosas, y nos hemos encontrado con unos cámpings que valen lo que un resort. Toboganes en los que tu adrenalina se deslizará muy rápido, actividades acuáticas como el aquazumba o los kayaks, yoga y piscinas con jacuzzi son solo algunos de los atractivos que encontrarás en esta ruta. Estos cámpings gallegos ofrecen un plus de confort en un ambiente natural, propicio para vacacionear. Y... ¿por qué no decirlo? No tienen nada que envidiar a un hotel, y es que en muchos aspectos los superan. ¿Que dices que no? Pues lee.

CÁMPING A PAISAXE II. DESPIERTA PASIONES

Empezamos nuestro recorrido poniendo rumbo a O Grove, en Pontevedra. Allí la primera acampada. Entre los preferidos del veraneante está el Cámping Playa Paisaxe II en un enclave único ubicado en el corazón de las Rías Baixas y rodeado de calas que hacen de él un paraíso para las vacaciones. «De los inicios siempre se aprende», introduce Rubén Leiro, director de este cámping resort. «Tenemos en Vilanova de Arousa- explica- el Cámping Playa Paisaxe I, la matriz de este germen turístico, y gracias a él hemos aprendido de muchos errores. Todo lo que la gente nos demanda lo vamos incorporando y todo lo que, en el pasado, hemos hecho mal lo intentamos ir mejorando». Esta acción-reacción es uno de los puntos que más se valoran. Rubén lleva ya 28 años viendo el turismo pasar, aunque ahora advierte una nueva tendencia: «vienen cada vez más familias. Les llaman la atención todas las actividades que ofrecemos», cuenta. Dentro del cámping tenemos que ir por partes, pero si lo tuyo es la playa no te preocupes, estás a tiro de piedra de las arenas finas de San Vicente. Y de mucho más.

«Las instalaciones ocupan una superficie de 34.000 metros cuadrados y en ellas podemos diferenciar distintas zonas de alojamiento: 22 bungalós, 171 parcelas grandes en las que puedes llevar tu caravana y aparcarla dentro para quedarte más tranquilo, y una zona nueva destinada a lo último dentro de este mundo de amantes de la naturaleza», detalla. Se refiere a esa combinación del cámping y el glamour, el glamping, la nueva experiencia de acampar al aire libre disfrutando de la naturaleza y... ¡lo que oYES!, sin renunciar a las comodidades. Agosto es el mes top para ellos, ya que «en mayo y en junio vienen mayoritariamente campamentos y los meses de julio y agosto sí que notamos que estamos a tope», explica Rubén.

Da gusto encontrarnos en plena naturaleza y que la limpieza sea uno de sus fuertes. «Muchos clientes vienen y nos dicen asombrados: ‘¡Qué pasada, así da gusto!’ y ya no nos referimos al orden que cada uno tenga en su tienda de campaña, sino que valoran que en los baños, que son comunes, esté todo impoluto», cuenta. Sí, de primera categoría y «siempre intentando ir más allá que los demás», declara. No tienen nada que envidiar a los hoteles, de hecho «muchos clientes me dicen que esto es mejor. Aquí es todo más cercano, los niños juegan con más tranquilidad, hablas e interactúas con la gente y al final acabáis siendo amigos», explica Rubén, que concluye que «el cámping hay que vivirlo, pero quien lo prueba repite».

CÁMPING RINLO COSTA. A UN PASO DE AS CATEDRAIS

Este viaje por cámpings nos lleva a un lugar especial que limita al norte con Inglaterra, mar por medio, en el que los percebes se comen como «pipas». Cámping Rinlo Costa (Ribadeo) está situado entre Rinlo y Meirengos, a 4 kilómetros de As Catedrais y a 6 de la puerta norte de Galicia a Asturias. Abrió el 28 de julio y cuenta con una superficie de 5.000 metros cuadrados, en los que se incluyen dos bungalós y 48 parcelas para tiendas de campaña y caravanas. Sus propietarios, Belén Prado López y Pedro Fernández del Río, se animaron el pasado año a emprender. Ella nos explica el porqué: «En la zona de Ribadeo había muchas personas que no podían acampar al existir solamente un cámping en todo el concello. Debido a esta gran demanda y también a que nosotros nos consideramos campistas, decidimos lanzarnos a la aventura». Y... ¡menudo éxito que están teniendo! No es un cámping cualquiera.

Además de descanso y servicio garantizado, Rinlo Costa ofrece a sus queridos huéspedes la posibilidad de gozar de numerosas actividades, unas propias, otras programadas externamente. En el fin de semana, dan las 21.30 y es la hora de cantos de taberna, tan populares en la cultura mariñana. Y para terminar esta misma semana de un modo zen, clases de chin kung (arte marcial moderna).

Por otro lado, el cámping organiza multitud de salidas en días puntuales. Especialmente el cliente foráneo podrá observar en vivo y en directo cómo trabajan los percebeiros de la zona y ver lo que vale sacar un percebe de su hábitat para el deleite de nuestro paladar.

Los más tranquilos, incluso los niños, pueden iniciarse en el mundo de la pesca, utilizando cañas de bambú. «De todas sus opciones de entretenimiento, ambas son las top, se llevan la palma en cuanto a éxito y expectación», señala Belén Prado. Por si la oferta fuera escasa, fruto de un acuerdo entre el cámping ribadense y la empresa Maremasma, los campistas alojados tienen a su entera disposición un sinfín de actividades relacionadas con el mar cuyo aire arrastra hasta aquí saludables iones negativos: surf, rutas en kayaks, etcétera. También trabajan con Eo Activo en descensos por el Eo y ofrecen descuentos por persona. Difícil elegir entre sus múltiples propuestas. Otras, una buena barbacoa, que se puede hacer in situ, un refrescante chapuzón en su piscina de agua salina con zona de solarium incluida.

Aunque a la gastronomía típica gallega también le hacen ojitos. Aquí no dejan para nada de lado la atracción que se siente por la excelente comida de la zona, de calidad y ligada a la actividad pesquera y marisquera local (Rinlo fue puerto ballenero en su día y conserva las cetáreas más antiguas de Europa). Zamburiñas, navajas y pulpo son algunas tentaciones, dentro de una carta adaptada a todos los bolsillos. El gusto es nuestro. «Descubre y vive Rinlo de forma diferente», es el sabio lema del cámping. Pues habrá que hacerlo.

CÁMPING VALDOVIÑO. ENAMORA.

Ferrolterra también tiene su propio resort en forma de cámping. Nos vamos a Valdoviño, una zona de olas y de playas salvajes donde las haya. «Creo que somos la última esquinita de Galicia con playas que en pleno agosto siguen medio vacías. Aunque eso genere cierta falta de servicios, se valora mucho fuera y es uno de sus principales atractivos», asegura Javier Fidalgo, gerente del cámping de Valdoviño, que asegura que la zona gusta mucho: «Esta es gente que busca la tranquilidad, es un turismo muy selectivo». Una de las cosas que destacan de su cámping, dice, es el restaurante: «Funciona ya de forma paralela y viene también gente de fuera a comer».

Pero si hay algo que diferencia a su complejo, además de sus instalaciones, es el surf: «Trabajamos con una escuela y nuestros clientes, que suelen ser en un 90 % extranjeros, pueden practicarlo», indica. Eso mismo fueron a hacer por allí Bárbara y Thomas, la pareja de austríacos que cuelgan sus trajes de neopreno en la terraza de su bungaló. Cinco años llevan repitiendo destino, aunque esta vez dieron el salto y pasaron de la acampada al bungaló. «Lo de venir con la niña debe de haberles empujado a decidirse», dice Javier. Esto de repetir no es infrecuente, pero también los hemos encontrado novatos y de la tierra. Ese es el caso de Iria Flavia, a la que vemos muy bien rodeada de sus hijos, Iago, Aixa y Ada, y de Fátima, la niña de su compañera. Esta fue su primera vez en el cámping de Valdoviño, pero ya encontró algún que otro motivo para volver. «Estamos muy contentos porque lo vemos muy bien equipado, sobre todo para los niños. Tienen sus propias bañeras y no las duchas que sueles encontrarte en otros sitios, además de un cambiador y unos banquitos. Llegas y tienes a tu disposición una zona específica para su aseo», explica Iria, que está más que acostumbrada a viajar en caravana: «Normalmente vamos por las Rías Baixas, pero este año nos quedamos por aquí cerca, porque somos de Fene, y la verdad es que estamos muy bien. Además, el cámping está cerca de la playa».

Esta familia tiene muy claras las ventajas de tener su casa sobre cuatro ruedas: «Es una desconexión total después de haber trabajado todo el año y te sientes un poco más libre, sobre todo de las rutinas. Vas a donde quieres y paras cuando quieres. Los niños también se lo pasan en grande», cuenta. Y no hace falta que lo jure.

CÁMPING BAYONA PLAYA. 35 AÑOS EN SERVICIO

Nos vamos a la playa da Ladeira, concretamente al Cámping Bayona Playa, uno de los más antiguos de la zona (lleva 35 años funcionando). Lo primero que llama la atención a todos los que por aquí pasan -además de su ubicación en la mismísima playa- es la piscina y su tobogán en forma de tirabuzón. A los niños y a los no tan niños nos encantan esas cosas, ¿a que sí? Además puedes disfrutar de los días de sol en la playa y, cuando te canses de tanta arena, solo tienes que volver a entrar por cualquiera de sus accesos directos y ¡voilá! A los campistas les fascina la posibilidad de relajarse en los bancos de burbujas de la piscina o pasar por debajo de sus cascadas, asegura el gerente del cámping, Andrés Gómez. ¿A que suena apetecible? Pues esto no es nada. Si te gusta la opción de toda la vida de llevar tu tienda de campaña o tu caravana, tienes parcelas a tu disposición y sanitarios; pero si prefieres ir un poco más allá, puedes alucinar con la variedad de bungalós que tienen montados.

«Hasta los años 90 había únicamente mobil homes, en el 2000 instalamos las cabañas y en estos últimos años los bungalós», relata Andrés. ¿Qué tienen de singular?: «Espacio para seis personas con una habitación de matrimonio y literas, sofá-cama, cocina y baño, completamente equipados. Solo tienes que llevar tu comida», ¡y hasta ni eso! «Disponemos de supermercado y restaurante», añade. No perderás ni un segundo de tus vacaciones en este aspecto. «Es superior en todo. Hace muchos años que venimos y cada temporada ha mejorado. Venir aquí es el mejor regalo para nuestros hijos, que dicen que sus veranos en el Bayona Playa son lo mejor de su infancia», asegura Carmela García, una asidua del cámping.

Por su parte, Eusebio Pereira destaca «el ambiente agradable y familiar, la limpieza y todas las instalaciones, que han reformado últimamente». Según detalla el gerente, «son muchos los clientes que traen su propia parrilla y hacen la barbacoa aquí». Sí sí, ese churrasquito con la cervecita en tu terraza... Ayys, muy YES. Y para los niños hay «clases de náutica, alquiler de bicis y cancha multiusos; ¡es un cámping de primera!», asegura Andrés. Pero aún no hemos terminado. Hay una cafetería y terracita con vistas al mar. Piensa en un cóctel al atardecer escuchando las olas del mar... Solo tienes que desconectar y relaaaaax. ¿Quién necesita un hotel de cinco estrellas? Este cámping es un resort. ¡Esto es vida!

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