Lánzate a la piscina

VAYA, VAYA... Aquí no hay playa, pero tampoco parecen echarla mucho de menos. Vente a las mejores piscinas de Galicia. Aquaparks, toboganes, piscinas con castillos y hasta algunas a pie de arenal nos hemos encontrado con solo echar un vistazo. Esto sí que es un lujazo.


No todo iba a ser playa este verano. Que sí, que la arena fina y el mar turquesa están muy bien, pero también tienen sus inconvenientes. Que si hoy hay bandera roja, que si hay olas, que si quema la arena, que si me pinchan las conchas... Por no hablar del tremendo kit infantil. La sombrilla, la neverita con el agua, la neverita con la fruta, la bolsa de la merienda y la crema por un lado. Por el otro -el otro hombro, quiero decir- toca soportar la carga del cubo, del rastrillo, de las palas, de las sillas. Y todo eso sin perder el equilibrio con el trueiro entre los dedos de la mano que queda más liberada.

Pero, ¿y si vamos a un sitio con tumbonas en el que se entretuviesen los niños solos mientras tú te das un baño relajante sin pelar de frío en el intento? Sí, que nos vamos de piscinas. Y empezamos por el sur. Samil es mucho Samil. Ya te contamos en YES que es la playa más divertida de Galicia, pero ahora podemos decir lo mismo de su paseo marítimo. A un arenal lleno de ambiente y con mil actividades deportivas y de ocio para pasar el rato, se le suman unas piscinas de primera. Así, como quien no quiere la cosa, uno se las encuentra prácticamente a pie de playa. Y claro, los turistas alucinan. Este es el caso de Edurne y sus dos niños, Irene y Álvaro, que posan para la foto de portada con esa cara de felicidad que no se puede fingir. Ahí los tienes, con los dientes al aire y unos ojos que se comen la cámara para que la foto acabe pronto y puedan volver a tirarse en bomba, que es a lo que estaban cuando les interrumpimos.

SAMIL, VIGO

Recién llegados de Pamplona, su sorpresa fue mayúscula cuando se encontraron con piscinas en el mismísimo paseo marítimo. «Yo quería aprovechar para estar en la playa y conseguí que bajasen un rato, pero Álvaro se acercó al mar, vio algas y dijo: ‘No, no, preferimos las piscinas’. Y ya me tuve que volver a subir con ellos», cuenta entre resignada y divertida su madre, a la que las piscinas también le conquistaron. «Es un lujo tenerlas al lado de la playa porque a los niños les encantan y, además, están muy bien cuidadas y tienen un entorno precioso. Llegamos a ellas y ya nos quedamos», cuenta Edurne, que en realidad se hospedaba en Sanxenxo y ese día fue con la familia a comer a Pontevedra, pero llegados a Samil ya no se movieron más. «Como vimos las piscinas, nos quedamos el resto del día», señala. Y a juzgar por las caras de sus hijos, fue una buena decisión.

Como ella, son muchos los que se animan a aprovechar este lujazo de agua dulce. Su piscina, como puedes ver en la foto, es la que tiene una reproducción del puente de Rande, que la cruza de lado a lado. Otra forma de hacer turismo, pero mucho más divertida para Álvaro e Irene que ir al de verdad. Dónde va a parar... Pero hay otras dos, y en una de ellas nos encontramos con Noa. Así la pillamos, antes muerta que sencilla, con las gafas de bucear en un tono fucsia perfectamente igual al de su bikini, como si supiese que iba a convertirse en protagonista de este reportaje.

«VENIMOS SIEMPRE»

Nacho, su padre, nos cuenta que lleva disfrutando de ella desde bien pequeñita: «Viene desde siempre, porque le encanta bañarse en el mar y en la piscina en el mismo sitio». Y a quién no, estarás pensando. Ellos, que son de Vigo, sí que se las conocen a la perfección. Tanto que ya quedan directamente por piscinas. «Cuando quedamos con otros niños del cole siempre venimos a esta, que forma un ocho con la de al lado y está en la mejor zona para encontrarse», comenta Nacho, que añade que si algo le gusta a Noa, aparte de jugar y bucear, es que el agua no está tan fría como la del mar. Ya hicimos nuestra ruta de cala en cala por Galicia adelante, pero en Samil uno puede tirarse de piscina en piscina en el mismo paseo marítimo. ¿Quién da más? Pues no se nos ocurre nadie... Pero seguimos en busca de otras piscinas espectaculares.

CERCEDA, A CORUÑA

La piscina es la clave si hablamos en términos arenosos. Los pies no nos llevan por el camino de la amargura hasta llegar al agua, sino que aquí la cosa es más dulce. Lo salado, con sus puntos de riesgo, no es ahora un problema, así que no hay que preocuparse. «Estamos más tranquilos y tenemos a los niños más controlados que en el mar», cuenta Cristina, mamá de Sabela e Icia, las dos gemelas que tiene en el colo, y Celtia, en el medio, que ya tiene el regustillo de volver cada vez que se marchan.

 Los pillamos más contentos que Pedro por su casa en pleno chapuzón intenso. El Aquapark de Cerceda en Coruña es el protagonista. Y ellos. No quitemos méritos. «Los niños no paran, se pasan horas y horas en el agua, disfrutan mucho más», detalla. Y aunque aquí los veamos pegaditos, ellos se sueltan enseguida: «Se divierten un montón en las zonas infantiles, en los toboganes, en la piscina de olas...», explica. En la variedad está el gusto y ellos tienen donde elegir. «Pasamos allí todo el día y venimos con todo lo necesario. Traemos comida de casa pero, a veces, nos compensa el chiringuito», argumenta Cristina, que añade que los bocadillos vienen bien cargaditos. Y si el hambre aprieta en medio de la faena «aprovechamos y volvemos», cuenta entre risas.

 «A CORRER Y A MOJARSE»

Eso sí. Esto es cosa gallega. Vemos un rayo de sol y, de bomba o de cabeza, nos lanzamos. «Venimos tantas veces que ya controlo. Los fines de semana ya sabemos que va a haber más gente, pero entre semana es un gusto», aclara.

Y no nos olvidemos de Pedro y Marga, que vienen desde Guadalajara a disfrutar del agua con sus niños: Judith y Yago. «El pequeño -cuenta Cristina- ya se atreve con alguno de los toboganes, y ya si hablamos de la piscina de olas, que se lo digan a Judith, que no sale de allí». Será que parece que el agua está mas calentita... pero son ellos que se lo pasan pipa [sin pisar ni un momento la toalla] y eso el cuerpo lo sabe. No hay más que verlos.

VILALBA, LUGO

En pleno corazón de la comarca de A Terra Chá, en la provincia de Lugo, se encuentra una de las piscinas más visitadas por gente de diferentes zonas de Galicia. Se trata del área recreativa y el paseo fluvial de A Magdalena, en Vilalba. «Nos encanta venir a estas piscinas porque son muy tranquilas y están muy limpias», cuenta Antonio, residente en Betanzos y padre de familia al que pillamos pasando la tarde con sus hijos en las instalaciones. Directos al splashhhhhhhh.

Como especial atractivo de estas piscinas, destaca un castillo del que se salen varios toboganes. Son precisamente estos los más deseados por el público infantil (y no tan infantil) para acceder al agua y darse un refrescante chapuzón. «Vivimos en Ferrol y siempre que podemos venimos aquí a pasar la tarde. Preferimos las piscinas de Vilalba a las de Cerceda, las últimas están muy masificadas», indica una mamá mientras disfruta con sus hijas en la piscina. «Lo que más nos gusta es tirarnos por el tobogán. Es muy divertido», dicen convencidas Uxía, Xiana y Claudia, las tres niñas de la imagen que lo pasaban pipa en las instalaciones del área recreativa de A Magdalena.

MUCHO AMBIENTE, CERO AGOBIOS

Cuando el tiempo lo permite, son muchos los que eligen esta opción para refrescarse, con diferentes espacios para pasar las horas de ocio. A pesar de haber mucho ambiente, la sensación no es agobiante. «No tienes los pies de otra persona casi pegados a los tuyos y puedes moverte sin problema alrededor de las toallas», afirma Conchi, una asidua de este lugar.

Varios toboganes, un conjunto de piscinas para diferentes edades y un espacio para los que prefieren combatir el calor debajo de la sombra dan la razón a su popularidad.

COMPLEJO DE MONTERREI, OURENSE

Las piscinas de Monterrrei, en el concello de Pereiro de Aguiar, son unas de las preferidas para los ourensanos. Abren a las12.00 y no cierran hasta las 21.00 horas. Los menores de 18 años deben pagar 1,30 euros para entrar; el resto, 2,30 euros. Hay bonos de descuento.

RIBADEO, LUGO

En julio abrió el primer parque acuático hinchable de Ribadeo, el único de sus características en Galicia instalado en una ría. Cerca de la playa de Os Bloques, cuenta con socorrista y monitor. Su horario depende de las mareas, y los menores de 6 años deben ir acompañados de un adulto.

CULLEREDO, A CORUÑA

Lo único que puede fallar en un día Splash es el tiempo. Toboganes hinchables, agua limpia y socorristas están entre los atractivos de este parque que abre de 11.00 a 20.00 horas y que muchos, sobre todo peques, prefieren a la playa.

ANTAS DE ULLA, LUGO

Las piscinas municipales de Antas de Ulla están entre las que tienen más tirón para el chapuzón en Galicia. Este pequeño parque acuático que abre de 12.00 a 14.00 y de 15.30 a 21 horas, tiene tres toboganes ?dos con giro? y varias piscinas, entre ellas una de hidromasaje.

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