Conmigo llegó la fiesta

ELLOS NACIERON EN DÍA ROJO Ver la luz en festivo empieza a ser especial. Pero la vida es eso que a veces rompe los planes de parto para salirse de lo laboral. Vera vino al mundo el 1 de mayo del 2016, un regalo en el día del trabajador y el de la madre, que coincidieron. Jairo é fillo das Letras. Y Belén iba a llegar por Navidad pero les dieron las uvas...


A?ún nacen niños en día rojo. No hay un estudio con los datos en Galicia, pero sí uno que apunta que nacer en horario laboral «es lo habitual en los últimos 30 años», al menos en la comunidad de Madrid. Según el blog El parto es nuestro, hoy, con el aumento de cesáreas y partos programados, es bastante más improbable nacer en festivo. Los nacidos en día rojo serán menos, pero haylos. Y las ganas de fiesta nos llevan a conocer a Vera.

Cómo trabaja, se nota que nació el 1 de mayo. Con un año recién cumplido, Vera, la niña que llegó en la fiesta ganada a pulso por los currantes, tiene a gatas un amplio radio de acción, se pone en pie, le quita el tapón al bote de colonia, se lo pone, se lo quita, venga otra vez, caza mi móvil, agarra con la mano lo mismo que con los ojos. Y sus ojos no sueltan lo que ven. Su madre, Esther, trabaja por la igualdad en la Fundación Mujeres. Así que el hecho de que, saliendo de cuentas unos días más tarde, en torno al día 4, se pusiese de parto el primero de mayo del 2016 cobra un sentido especial, eso y que el bebé fuese niña, y que ese año trabajadores y madres aliasen sus fiestas. «El 1 de mayo tiene un nuevo significado para mí desde el 2016 -cuenta Esther-. El año pasado recibí el mejor de los regalos. Vera.».

El sábado 30 de abril las contracciones llevaron a Esther a ingresar en el hospital. La noche fue larga, llegó la mañana sin novedad. «No había nada planificado, no sabía qué iba a pasar, si tendría que volverme o no a casa... Pero a las cinco de la tarde nació Vera». 1 de mayo triplemente festivo para esta familia que creció en la sobremesa. (Es lo que pasa con los postres). «Fue muy gracioso porque ese domingo habíamos reservado para ir a comer con mis padres y mis suegros, que aún no habían tenido ocasión de conocerse mucho», comenta Esther. Dice que a los abuelos no querían comentarles nada hasta que viesen que «la cosa iba para delante».

De un momento a otro el futuro llegó y hubo que ir bajando al paritorio, y anular la comida familiar. Ooooh... ¡sí! Vera empezaba a trabajar en serio para salir. «Oye, miraaa... ¡que no vamos a poder ir a comer, eh!», se decidieron al fin a decirles padres a abuelos.

 «OJALÁ LUCHEMOS JUNTAS»

¿Cómo fue ese primer domingo de mayo, el día del debut como madre?, preguntamos a Esther, que ha vuelto a descubrir el mundo con Vera, dinámica, selectiva y se ve que con carácter. «Me sentí muy feliz, pero... no sé, mira qué absurdo, sentí que hacía tanto frío en el quirófano que mi primera reacción fue: ‘Dadme algo para taparla, para arroparla’. Recuerdo un temblor por todo el cuerpo...». Eso es. «Y fue muy emocionante poder vivir ese momento con Javi».

Padre, madre, abuelos, tíos (y sigue sumando) acaban de celebrar el primer cumple de Vera. Esther sigue trabajando, también por no renunciar a ver crecer a los hijos, a su hija. Lo que vale es esto, dice. «Estar con ella, ver cómo empieza a caminar, cómo va descubriendo cosas. Ojalá sea capaz de transmitirle el significado de su día y luchemos juntas por los derechos que nos faltan». Salud, amor y trabajo, Vera. Y que la fuerza de tu madre te acompañe siempre.

«¡No pasas del Día das Letras!, me decían»

A Jairo, futbolísimo, fan de esta saga, de Cristiano Ronaldo y buen lector de noticias, en especial de Deportes y el cuadernillo local del periódico, le gusta investigar, averiguar el porqué de las cosas, informa su madre, Gina. Este 7 de mayo ella celebró 38 primaveras, pero también sopló velas por todas las madres en su día, fiesta que ha celebrado ya dos veces cumpliendo años desde que tiene a Jairo. Y podemos añadir una más, el 7 de mayo del 2006, si es que contamos la vez que celebró su día con Jairo en la barriga, a punto de salir.

Dudo que Agatha Mistery o Perrock Holmes, investigadores muy en boga entre pequeños lectores, ayuden a aclarar cómo hizo Jairo para adelantarse como un lóstrego por la banda y nacer el Día das Letras Galegas. Preguntemos a la galiña azul, o al pantasma con asma, ese que a él le gustaba tanto seguir de pequeño. A verdadeira historia de Carapuchiña y Feroz, o lobo fueron otras de sus historias favoritas para dormir de pequeño. Le pregunto qué sabe de Carlos Casares. «Es un escritor que nació el 24 de agosto», dice con naturalidad. ¿Y qué te parece cumplir años en festivo? «¡Me parece bien! Puedo estar con mi familia», dice ?obviando que no hay cole y que la fiesta se completa el finde entre amigos? el chico que iba a llegar al mundo el 21 de mayo. Pero el parto rompió cálculos y salió de Letras. Volvamos atrás. A Jairo en la tripa. «El día 16 cuando fui a buscar a Noa a la guardería me dijeron: ‘¡Te va a salir galeguista! Estás a punto...’», relata Gina. Dicho y a las ocho de la tarde ingreso en el Materno, y toda una noche de espera, y la mañana después. «Tranquila, que no pasas del Día das Letras Galegas», predijeron. E cadrou! Jairo nació a las seis de la tarde del 17 de mayo. «Todos estaban esperando ya a mi galeguista, que se hizo esperar... Fue un parto tan largo que parecía primeriza», cuenta Gina.

Descartando Rosalía, ¿no pensaron ponerle Uxío, Anxo, Martiño, Brais, Alfonso Daniel? «No. Porque escogí los nombres desde el principio. Si tenía una niña quería que se llamase Noa, y si era niño, Jairo», dice Gina. Sensible, cariñoso, protector, muy-muy bueno y un poquito traste, dice de Jairo. ¿Y terco? «Para nada. Para Tauro su madre», zanja. O que turran as nais das Letras.

«En mi cumple todo el mundo se pone guapo»

Siempre le gustó la fiesta. «Nací en Fin de Año, pero también trabajé muchos Fin de Año... y algún 1 de enero llegué a la pastelería donde trabajaba con el vestido puesto. La cara de mi jefa era un poema... El que vale para trabajar vale para salir», cuenta Belén Ruzo a pie de playa. «Ahora estoy más tranquila, pero quienes me conocen dicen que escogí día para nacer».

Ella, que estudió Historia del Arte y trabaja en la hostelería desde los 18, llegó de noche, la noche más larga del año en horas de luz artificial, cuando eran más los nacidos en día de fiesta. Belén iba a cumplir con su nombre y llegar en Navidad: «Mi madre salía de cuentas el 25 de diciembre», dice. Pero la vida se puso, más que festiva, parrandeira. Y a sus padres les dieron las uvas. O las aceitunas, que fue lo que tomaron para despedir el 82. «Debía de ser lo que había en la máquina del hospital», apunta esta trotamundos, viajera incansable que vivió la gran fiesta de su vida en su Erasmus en Roma. «¡Fue un año de fiesta! El vínculo que se hace con la gente con la que vives es muy fuerte», afirma.

Belén nació en plena Movida, (¡buenas noches, bienvenidos, hijos de los ochenta!) «y casi casi en el pasillo, porque fue muy rápido», dice de una pieza 34 años después. Salió a las doce menos cuarto de la noche. Por minutos no fue uno de los primeros bebés del año...

¿Nacer en festivo suma o resta? «Todo el mundo te dice: ‘Qué rollo nacer en Fin de Año’, y yo les digo: ‘Pero si es el día en que todo el mundo se pone guapo y cena maravillosamente’». Ella come las uvas soplando las velas y aún recuerda esa primera vez que salió, a los 15: «Mi cumple fue la excusa para salir en Fin de Año, al final conseguí que me dejasen. Fui con mis amigas a Bambina. Recuerdo la odisea de comprar el vestido, era negro corto... de terciopelo». Me suena. Casi puedo tocarlo. El mejor Fin de Año fue para Belén el que consiguió reunir a sus amigos en casa. «Nos juntamos unos 25!». Sueña con volver a hacerlo, con volver a convertir su casa en otra Puerta del Sol.

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