Él les hizo las alianzas

LA BODA DE RISTO Y LAURA ESCANES tuvo un nombre gallego: Pablo Cimadevila. A él acudieron durante su gastro-estancia por estas tierras para que diese forma a los anillos en su taller de Pontevedra. Si lo de Galicia Calidade es por algo...

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Entre tanto bosque encantado, tanto juego de luces y tanto invitado, tenía que haber un nombre gallego. Y no iba a ser uno más, qué va. Hablamos del hombre que hizo esas alianzas de las que ya lo sabemos casi todo. Aun así, él avisa: «No hablo de mis encargos ni de la gente que me los hace». Lo que está claro es que los anillos fueron del gusto de los novios, que le invitaron a su boda en Barcelona. No fueron a él a ciegas. Lo conocían de antes y tenían trato, así que fueron a él directamente. A día de hoy, conocemos a la perfección el significado de esas alianzas con detalle personalizado y oro fundido de las familias de los dos. Aunque en el caso de ella sería más bien de la materna, visto que su padre se quedó fuera de tamaño evento por oponerse a la relación. Eso sí, ellos soplete en mano y contra viento y marea. Porque ser vip es lo que tiene, que puedes hasta fundir el oro tú. Pero no nos desviemos del motivo real de estas páginas. Pablo Cimadevila es el autor de esos anillos, y también de los pendientes de la novia. ¿De dónde salió?

UN GRAN CAMPEÓN

Este maestro joyero, que tiene el taller en Pontevedra, es conocido además por haber hecho el programa 24 quilates, de Discovery Max, y también por su faceta como youtuber haciendo joyas en sus vídeos. Sin embargo, esto no es más que parte de su historia. Y tiene mucha. Detrás está su atropello a los 4 años, que lo dejó en silla de ruedas, y un espíritu de superación a prueba de bomba que le hizo un auténtico campeón. Porque no podemos olvidarnos de su gran pasión, que es nadar. En el agua, dice, se siente como el resto. No existe la silla de ruedas. Incluso es más rápido que muchos que controlan sus dos piernas a la perfección.

Esta pasión le llevó a ganar nada más y nada menos que cuatro medallas paralímpicas, entre otros tantos campeonatos. Con esfuerzo y muchas horas de entrenamiento, Pablo llegó a participar en cuatro Paralimpiadas consecutivas (Sídney 2000, Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012), hasta alzarse con dos oros y tres bronces. A día de hoy sigue recortando segundos en la piscina con sus entrenamientos. Por el momento, las Paralimpiadas se quedaron atrás para él, pero ha contado que eso de dedicarle menos tiempo a nadar tiene algo positivo, y es que el que se ahorra puede emplearlo en su otra pasión: las joyas. Pablo tiene el corazón dividido.

ÉXITO FUERA DEL AGUA

A todos sus éxitos dentro de la piscina hay que sumarle ahora los que está cosechando también como maestro joyero, aunque esta no es más que la parte más visible de una carrera de fondo que empezó desde muy joven. Y si ya empezaba a despuntar, después de la boda de los 500 invitados y de repetirse su nombre en todas las revistas, podemos prepararnos. Todo apunta a que ha nacido una nueva estrella para diseñar las joyas de muchas caras conocidas. Y qué mejor escaparate que este para demostrarlo.

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