Esto es... Marmite, ¿lo odias o lo amas?

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MARCOS MÍGUEZ

¿Estamos ante el último superalimento?... ¿O ante la comida más radical que jamás ha existido? Las abuelas (y los ingleses) tienen la respuesta.

13 abr 2016 . Actualizado a las 17:50 h.

Hay quien asegura que aquella marmita dentro de la que se cayó Obélix de niño estaba repleta de este extracto de levadura de cerveza que algunos chefs ya consideran un súper alimento por sus propiedades vitamínicas, y que de ahí viene el nombre de este producto: Marmite, una de las señas de identidad de la gastronomía inglesa.

Eran irreductibles aquellos galos (y estos británicos), como indomable es esta pasta que se resiste a encasillarse entre los untables (ciertamente, resulta imposible de extender; de hecho uno de sus lemas es «I hate jams», ?Odio las mermeladas?). Tan fuerte es su personalidad que su imagen de marca es el yin y el yan de los productos alimenticios: Lo odias o lo amas. Tanta información (vía web) y merchandising oficial hay de un lado como de otro. Hasta tiene un álter ego para veganos: el australiano Vegemite.

La compañía Marmite Food Extract Company se registró en Burton upon Trent en 1902, para aprovechar la levadura que sobraba al fabricar la cerveza Bass. En el continente, Galicia recuerda como a mediados de siglo se vendía a granel este producto como complemento para aquella generación de niños con deficiencias alimenticias. Los tiempos han cambiado, pero Inglaterra se mantiene en sus costumbres.

El Marmite es cien por cien vegetal, sin gluten y bajo en calorías. Una dosis contiene vitamina B12, el 36% de la cantidad recomendada de vitamina B3, la mitad de ácido fólico y el 17% de vitamina B1. Suele utilizarse sobre tostadas o pan, acompañando queso, diluido en sopa, como aderezo de otros alimentos (hasta de palomitas de maíz, para los que lo aman) e incluso como antimosquitos (al parecer los insectos no lo aman tanto). Algunos cocineros y especialistas médicos suelen recomendarlo como suplemento para anémicos, bebés o embarazadas y también como remedio para la resaca. En la disyuntiva que siempre acompaña al Marmite, otros especialistas consideran que es demasiado salado y no lo recomiendan en comedores escolares, aunque la mantequilla y otros elementos como conservas o salsas tienen más contenido en sal.

¿DELICIA O CASTIGO?

En esta cruzada contra el Marmite, Dinamarca ha llegado al extremo: lo ha prohibido. Los daneses promulgaron una ley contra los alimentos enriquecidos y el exceso de vitaminas y por el camino se han quedado también algunos cereales de desayuno.

Las posiciones encontradas con respecto al Marmite alcanzan niveles insospechados y los más fanáticos cuentan con una edición especial XO derivada de la cerveza Guinness. Algunos lo definen como «lamer el trasero de un gato» y lo usan como castigo hacia el prójimo. Otras, como la inglesa de York Emma R. Mackenzie, tiñen su existencia con el Marmite. «No recuerdo la primera vez que lo probé porque era un bebé, al igual que mi hermano, que por cierto, lo vomitó y ahora lo odia, como mi padre». «Pero mi madre era una amante del Marmite y recuerdo sus desayunos con ese sabor salado y amargo: huevo cocido, troceado y servido en una taza con un poco de mantequilla y Marmite, y en tostadas con forma de soldado; en el colegio, en la merienda solo había dos opciones: pan con mermelada o pan con Marmite y mezclar ambos era genial», relata. «Me encanta en el revuelto de setas, una fondue o un cruasán», dice Emma, que defiende: «El olor de muchos quesos sabrosos tampoco es agradable».

Hondo ha calado un reducto alimentario que fue inventado por un alemán, tomó su nombre del francés, era comida de soldados ingleses y se fabrica bajo el sello de calidad de la reina de Inglaterra, que por su cumpleaños vio comercializar una edición especial con su cara.