EL LADO DE LA CAMA TIENE IDEOLOGÍA La izquierda es la izquierda y la derecha la derecha. Inamovible. Sin escisiones, salvo el desgaste de la rutina. ¿Cuál escogeríamos hoy de nuevo? La tendencia es la comodidad, no el viscoelástico.
22 feb 2015 . Actualizado a las 13:01 h.En esto de la cama somos resistentes al cambio. Nos gusta lo que nos gusta y lo de elegir lado se convierte en dogma al segundo de haberlo escogido. O puerta o ventana, las dos son salidas para la emergencia de la decisión. Ser de izquierdas o de derechas marca desde luego el sueño profundo y el desvelo. Dicen los expertos que pasados los diez años toca renovar, si no el lado de la cama, el colchón. Y ahí se nos abre un sinfín de posibilidades, casi tantas como bellos o bellas durmientes.
LECHOS DIFERENCIALES
Es entonces cuando conviene estirarse bien. No por la pasta que cuestan, sino por el confort con el que debemos recogernos cada noche. Cama no hay más que una (si hay suerte dos) según se fuerce la pareja. No por pareja de dobles, lo digo por aquello de cómo construya cada uno su unión. En Beds llevan años respondiendo a nuestros deseos y desde allí aseguran que el error es buscar tecnología. Que ellos venden sensaciones y que no hay ninguna mejor que la que te dé placer. Así que tumbarse es la clave para elegir. La tendencia, es verdad, ya no habla de aquel modo Alcántara de camas de 1,35 centímetros. Porque el tamaño importa. Y el de los españoles va a más. La media está ahora en las de 1,50 (a lo ancho) y aún somos reticentes a separarnos en dos somieres o en fórmulas de sí y no, con una única base y dos colchones unidos. Lo último, sin embargo, es que cada cual se deje llevar por su comodidad. Y en Pikolin han dado en el clavo. «¿Por qué deben dormir dos personas muy diferentes en el mismo colchón? Nosotros creemos que es mejor que cada uno elija lo que le gusta, así que ahora los hacemos distintos en cada lado. Lechos diferenciales y al gusto, porque si tu pareja pesa mucho o es muy alta no es lo mismo que si no lo es», señala Alejandro Peña. Él recomienda guiarse también por la sensación, aunque si nos llevamos por la tecnología lo que arrasa es el combinado viscoelástico con muelles. Mullidito y a la carta porque lo que es bueno para uno no lo es para el otro. Dos que duermen en el mismo colchón pueden ser de distinta condición.