Siete propietarios de Caldelas exigen que primero se repare el edificio
21 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El Concello de Tui, propietario de doce de las diecinueve viviendas del antiguo cuartel de Caldelas, se ha quedado solo en su intento de constituir la comunidad de propietarios del edificio. Al menos de momento. Casi veinte años después de que se vendieran los primeros pisos de promoción municipal, los otros siete propietarios acudieron a la reunión convocada el pasado 12 de marzo dejando clara su negativa. En un escrito conjunto advierten de que votarán en contra mientras no se acometa antes el saneamiento del edificio. En ese documento sostienen que el inmueble presenta humedades, filtraciones y problemas de aislamiento recogidos en informes periciales y hablan incluso de «ruina técnica».
El alcalde de Tui, Enrique Cabaleiro, defiende que la constitución de la comunidad responde a lo previsto en la legislación vigente. «É unha obriga legal. Os veciños non queren, pero a Lei de Propiedade Horizontal establece que a comunidade debe constituírse», señaló. El regidor explicó además que durante la reunión se levantó acta de la situación y que el Concello analizará ahora el caso con sus servicios jurídicos. «Levantouse un acta e estudarase a situación cos servizos xurídicos do Concello», indicó. Cabaleiro añadió que el gobierno local pretende seguir acometiendo actuaciones para mejorar el estado del edificio, «especialmente en fachada e cuberta, para evitar que esas zonas continúen deteriorándose», explicó.
El conflicto coincide con la ejecución de una sentencia favorable a uno de los propietarios. El juzgado ha dado la razón a Sergio Rodríguez Carracedo, que demandó al Concello por las deficiencias de su vivienda. La resolución obliga al gobierno a ejecutar obras para corregir defectos constructivos en el piso, una intervención valorada en torno a 21.000 euros que incluye aislamiento exterior en fachada y la reparación de los daños interiores por las humedades.
Rodríguez Carracedo señala que tuvo que abandonar la vivienda por su estado. «Estuvimos viviendo aquí hasta que fue imposible. Las paredes estaban negras por las humedades y un informe pericial decía que no reunía condiciones de habitabilidad», dice. Afirma sentirse «frustrado e indignado tras 18 años de olvido» y sostiene que las obras ordenadas por el juzgado «de poco servirán si no se arregla todo el edificio». En el piso contiguo, Vanesa Pereira y Miguel Estévez, que compraron su vivienda en 2008, aseguran que también tuvieron que marcharse. «La compramos para vivir en familia, pero los niños enfermaban con catarros por las humedades», explican. «Estos pisos nos han hipotecado la vida porque tenemos que pagar cuotas a 25 años, pero no podemos vivir ni alquilarlos», añaden.
Tanto estos propietarios como Miguel Visconti, el vecino que ya ganó hace dos años dos pleitos al Concello, aseguran que estarían dispuestos a vender sus viviendas al Ayuntamiento tras casi dos décadas de problemas.
La rehabilitación del cuartel supuso una inversión de 567.000 euros en 2003. Dos décadas después, los gastos de mantenimiento, reparaciones y pleitos vinculados al edificio ya superaban esa cifra, según confirmó el propio alcalde hace dos años.