La cruz de la capilla de Salvaterra de Miño que no desaparece ni con fuego
SALVATERRA DE MIÑO
La capilla de la Asunción de Monte Castelo es el hogar de muchas leyendas, una de ellas habla de una marca que sobrevivió incendio de este verano
28 oct 2025 . Actualizado a las 00:45 h.El 28 de julio un incendio se desató en la parroquia de Pesqueiras, en Salvaterra de Miño. «¡Está ardendo O Castelo!», repetían varios vecinos aquella tarde. Una columna de humo subía por la ladera del monte poco después del mediodía. «Alí xa ardeu no 2017», recordaba Mari Carmen Groba, la presidenta de la comunidad de montes de la parroquia. Todos los vecinos de Pesqueiras temían aquella tarde por la capilla que corona el monte.
El fuego rodeó uno de los edificios más singulares y ricos del patrimonio de Salvaterra. La capilla está excavada sobre una gran piedra que, a su vez, le sirve de refugio. Los vecinos se temían lo peor, pero la mole granítica protegió la capilla de las llamas. El fuego ascendió hasta allí «como un volcán». Fue de las primeras zonas aquel 28 de julio. «Por sorte, salvouse», decía Segundo Bouza, el vicepresidente de los comuneros, y que cada día intenta subir hasta allí. Es uno de sus lugares favoritos y, también, una de las pocas personas con las llaves del templo. «Non hai dano ningún», confirmaba al abrir la puerta. La piedra aguantó el calor del fuego, pero todo a su alrededor ardió. El fuego llegó hasta la misma puerta de la capilla y también escaló por ella. El alto de la roca, a la que se sube por unas grapas, estaba completamente calcinado.
En la piedra crecía maleza y varias plantas que ardieron. También estaba negro un antiguo vértice geodésico que se colocó allí el siglo pasado. Todo estaba de ese mismo color excepto una pequeña cruz que hay en el centro de la piedra. «Xa sabía eu que a cruz ía seguir igual», recordaba Segundo. La leyenda dice que desde que apareció en la piedra nunca ha desaparecido ni se ha tapado. El comunero recuerda que allí crecía una mata de hierba que respetaba el espacio de la cruz en una circunferencia perfecta, la misma que se mantenía sin el tono negro de la ceniza tras el incendio.
Otra de las leyendas que giran en torno a la capilla de la Ascensión dicen que debajo de la capilla hay una gran cueva a la que todavía se puede entrar. Posiblemente, aunque los vecinos ya no lo cuentan, está cueva estaba asociada a un tesoro. Las grandes formaciones pétreas en Galicia solían estar asociadas a leyendas de mouros, seres fantásticos de la tradición oral gallega a los que se responsabilizaba de la construcción de los restos de viejos castillos o de grandes piedras. Eran la figura con la que se explicaban cómo se habían construido lugares que se habían perdido en la memoria. No es casualidad que la capilla se ubica en la zona, tal y como indica el presidente de la asociación Terra Grovii, Víctor Barahona, un castro.
Además, en este tipo de construcciones también se relacionaba en muchas ocasiones con las mouras, una figura mítica de la tradición oral en Galicia que se solía relacionar con mujeres jóvenes de gran belleza que estaban ligadas o fijadas a un lugar concreto donde escondían un tesoro. Tampoco es casualidad que se cristianicen lugares que antes eran importantes en la tradición pagana. Este puede ser el caso de la capilla de la Ascensión. Por ejemplo, en Redondela hay una gruta en la que se dice que residía una moura que recibe el nombre de A Igrexa da Preta. «É unha maneira de cristianizar unha lenda popular. Igrexa é unha forma de dar nome á divindade da moura e preta fai referencia á cor», cuenta el colaborador de Alén Nós Xosé Couñago.