Operación bikini


Somos el paraíso de la «operación bikini». Y, en concreto, para aquellos que fracasaron en el intento. Porque, ¿qué hay más bonito que ir de vacaciones sin que te obliguen a enseñar los michelines, las lorzas, las cartucheras y las barrigas cerveceras? Galicia acaba de inaugurar uno de sus típicos veranos sin verano. Y oferta a los turistas kilómetros de playas en las que no se puede ir a la playa.

Hay gente que llega mustia, tras varios meses de intentos fallidos para bajar peso. Y es ver nuestras nubes y les cambia la cara. Porque esto no es ni el Algarve, ni la Costa del Sol ni la Costa Brava. Aquí te puedes pasar un mes de vacaciones sin tener que ponerte ni un solo día el bañador. ¡Qué lugar podría ser más ventajoso! «Yo vengo todos los años por la gastronomía», dicen algunos. Y es cierto: basta con verlos. Por la gastronomía que se llevan pegando desde Navidades, que les impide ir a Ibiza, con los guapos, a tomar el sol.

Mientras la gente está en la playa en Benidorm, comparando los tejidos adiposos del prójimo, aquí se te curan todas las neuras. Y te olvidas de la dieta para siempre. Al punto de que hay gente que, tras los excesos de Navidad, ya toma la decisión: «Este año no hago dieta: nos vamos de vacaciones a Galicia». Es cierto que luego la cosa se complica con los percebes de Aguiño, el pulpo do Carballiño y las navajas de Cangas, sumados a los pimientos de Padrón y de Arnoia, los cachelos y alguna ración de carne ó caldeiro… Pero, ya que no vuelves moreno al trabajo, al menos darte el gusto de volver orondo e «ben mantido». Es lo que tiene el verano galego sin operación bikini.

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