Una empresaria afronta cárcel por la caída de un obrero que quedó lisiado en Baiona: «No es justo, estábamos en pandemia, con todo lo que vivimos ese año»

E. V. Pita VIGO

BAIONA

Juicio a los dos directivos de la construcción por las lesiones de un trabajador en Baiona
Juicio a los dos directivos de la construcción por las lesiones de un trabajador en Baiona E. V. Pita

La Fiscalía pide que la directiva abone 250.000 euros de indemnización por las lesiones y secuelas porque considera que no evaluaron los riesgos de una caída desde 70 centímetros de altura

27 nov 2025 . Actualizado a las 15:06 h.

La apoderada de una empresa de colocación y montaje de estructuras de madera, aluminio y cristal y un representante de su aseguradora comparecieron hoy como acusados de un delito contra los trabajadores y lesiones por imprudencia por el accidente de un empleado en Baiona. 

En agosto del 2020, un trabajador que realizaba una obra en altura en una casa se cayó y se rompió la cadera, quedó incapacitado para su oficio y necesita muletas para andar. La directiva afronta dos años y medio de cárcel y otros tantos de inhabilitación de oficio, una multa de 3.600 euros y el pago de 251.672 euros de indemnización por las lesiones, secuelas y ayuda a la movilidad, con un recargo del 30%. El juicio se ha celebrado esta mañana en el Juzgado de lo Penal número 3 de Vigo. 

La acusada, de 64 años, se declaró inocente. Alega que el operario fue contratado por error el 2 de marzo del 2020 para sustituir a otro peón que cayó enfermo por una extraña gripe. El nuevo obrero no sabía nada de montajes y lo pusieron de limpiador y auxiliar. A partir del confinamiento, lo enviaron seis meses al ERTE y le pagaron el sueldo por no despedirlo por la situación de pandemia. «Cómo iba a echar a ese muchacho, lo metí en ERTE, les dimos epis», dijo la acusada. 

En agosto lo iban a despedir por fin de contrato pero se cayó cuando, según la acusada, limpiaba una estructura en un techo de cristal apoyado en un muro. «Se dio la vuelta y el chico se cayó, estaban colocando el cristal y él limpiaba el marco», relató subida al borde de la tarima del estrado para escenificar ante la jueza cómo fue la caía.

Justo unos días después del accidente, el día 20, tenía que acudir a un curso formativo de riesgos laborales que la empresa le había pagado por anticipado tras pedir cita en marzo. «Somos una empresa pequeña, nos sancionaron. Sentí que no era justo, todo esto pasó en la pandemia, con todo lo que vivimos ese año, parecía que nos íbamos a morir todos, era un estado anormal de las cosas», afirmó la empresaria.

Según la Fiscalía, la acusada no adoptó las medidas necesarias para que pudieran realizar su labor sin riesgo grave para su vida, salud e integridad física, al no hacer una evaluación completa del conjunto de equipos de trabajo utilizados para las tareas asumidas por su empresa ni realizar una evaluación de riesgos laborales de los trabajos a realizar.

El día 11 de agosto de 2020, el trabajador se encontraba desarrollando su actividad laboral en una vivienda particular ubicada en Baiona para el suministro e instalación de cerramiento en cristal Lumon en su vivienda. En ese momento, el trabajador se encontraba junto a otro compañero colocando las guías, revistiendo la estructura de hierro en la terraza, en una zona en que la altura desde la terraza hasta el nivel del suelo era de unos 70 centímetros, sin contar en el inmueble con ninguna medida de protección colectiva ni un equipo de protección individual. El hombre resbaló y cayó al suelo.

Según el fiscal, la acusada no había proporcionado a los trabajadores a su servicio una información suficiente y adecuada en materia preventiva, ni formación práctica necesaria sobre los riesgos y medidas. Tampoco ofreció los equipos de protección colectiva e individual necesarios para ello.

Junto con el accidentado existía en la obra otro trabajador que realizaba las mismas funciones en la terraza y fue el que ayudó al perjudicado. El otro operario estaba en la misma situación objetiva de riesgo para su salud.