Caminha prevé recuperar el ferri con A Guarda el próximo verano

Pedro Rodríguez
PEDRO RODRÍGUEZ A GUARDA / LA VOZ

A GUARDA

Oscar Vázquez

Asigna presupuesto para reparar el pantalán y retirar la arena que impide la navegación del Santa Rita de Cassaia, que dejó de operar en 2021

02 ene 2026 . Actualizado a las 01:15 h.

El 2026 podría ser el año en el que Portugal y Galicia vuelvan a estar conectadas por un ferri. La nueva alcaldesa de Caminha, Liliana Silva, ha indicado que esperan que el ferri vuelve a unir el municipio luso con A Guarda el próximo verano. Su primer presupuesto incluye la reparación del pantalán y la retirada de arena frente al mismo por una inversión de hasta 40.000 euros, «lo que garantizará la conexión entre Caminha y A Guarda el próximo verano, mediante un barco de poco calado». Una previsión que, de cumplirse, recuperará el transporte marítimo entre ambos municipios cinco años después de su interrupción.

El Santa Rita de Cassaia, el último barco que conectó ambos municipios a través del Miño, dejó de realizar el trayecto en el 2021 porque el pantalán de Camposancos no reunía las condiciones de seguridad necesarias para el transporte de pasajeros y corría riesgo de hundirse. Dos años después, en 2023, Portos de Galicia concluyó las obras, pero el ferri no volvió a zarpar. Una duna de arena se había asentado en el río y no le permitía navegar. Esta es la principal razón por la que el transporte no se ha restituido antes. ««La embarcación está atracada en Caminha y el canal está totalmente atascado por los áridos y sedimentos», explicaban el alcalde de A Guarda, Roberto Carrero, y el anterior regidor luso, Rui Lages.

El primer paso para recuperar el transporte a través del río Miño se dio el pasado verano. El 25 de julio, para sorpresa de varios vecinos, el Santa Rita volvió a navegar de nuevo. Otra embarcación lo remolcó hasta al astillero Guardamar de A Guarda para que le realizaran una evaluación técnica y presupuestaran lo que costaría su puesta a punto. En septiembre, Rui Lages añadía en plena campaña electoral que querían «tener una embarcación que permita que nuestros hermanos gallegos puedan venir a Caminha, pero, también, que nosotros podamos ir hasta A Guarda, visitar ese pueblo hermano una vez que el ferri este en condiciones de funcionar», aunque fuentes municipales indicaban a La Voz que hasta que se dragara el tramo no sería posible. Intervención que, ahora, de salir todo según lo previsto, estaría finalizada en verano.

La vuelta del ferri también facilitará el paso a los peregrinos de un Camino Portugués por la Costa que no deja de crecer. Ahora, solo se puede cruzar el río desde Caminha en transporte privado. La proliferación de estos negocios provocó que Portugal realizarán una inspección que suspendió la actividad de tres empresas por no tener la documentación en regla e incluso, en algún caso, carecer de seguro para los viajeros. Estas iniciativas han llegado para sustituir a un ferri que se fue cuando esta variante del Camino despegó. En el 2021, tuvo casi 8.000 peregrinos frente a los cerca de 90.000 con el que se despide el 2025.

El dragado, más cerca

La alcaldesa de Caminha también ha anunciado este mes que la Agencia Portuguesa do Ambiente ya cuenta con la financiación para acometer el dragado del río Miño. Además, ha anunciado que esta intervención se debatirá en la próxima Cumbre Ibérica y que espera que pueda estar terminada en los próximos dos años. El dragado del río Miño lleva mucho tiempo siendo reclamado por los concellos transfronterizos, que insisten en que la situación actual de la desembocadura del río provoca problemas económicos y de seguridad.