«Las sobras del matadero» y el zoo de Vigo

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

VIGO

En el 2004 nacieron varios cachorros de león en el zoológico vigués.
En el 2004 nacieron varios cachorros de león en el zoológico vigués. Marta Moreiras

La corporación presidida por Rafael Portanet aprobó en 1970 la creación de un centro en el monte de A Madroa dedicado a la fauna ibérica que comenzaría con animales cedidos por los zoos de Córdoba, Madrid y Lisboa

04 feb 2026 . Actualizado a las 02:42 h.

Poco antes de la medianoche del 26 de febrero de 1970, el pleno de la corporación de Vigo aprobaba la creación de un parque zoológico en el monte de A Madroa dedicado a la fauna ibérica. Fue una iniciativa del alcalde Rafael Portanet. El debate en torno a esa aprobación fue publicado al día siguiente en las páginas de La Voz de Galicia. No tiene desperdicio.

Tras una somera exposición del regidor vigués, el concejal Ceferino Barbazán le preguntó cuánto costaría la materialización del proyecto. «Ya esperaba esa pregunta. Los gastos iniciales suman unas 200.000 pesetas, que es el valor del alambre; para las instalaciones interiores hará falta otro tanto», señaló Portanet, quien añadió que le habían ofrecido animales de los zoológicos de Córdoba y Madrid. «Nada de tigres, nada de panteras», ajustó el alcalde. «Pero habrá lobos, ¿no?», indagó el concejal Antonio Alonso. «Sí, también hay lobos por ahí, sueltos. Bien, el 18 de julio, el parque zoológico estará funcionando», sentenció el presidente de la corporación, quien, en un segundo comentario, ya elevaba el presupuesto al millón de pesetas.

Aunque Rafael Portanet pensó que el asunto ya estaba resuelto, le espetó el concejal Darío Vila: «¿Y los bichos no van a comer nada?». El primer regidor olívico fue tajante en su respuesta: «Para algo están las sobras del matadero municipal, ¿no?». Otro concejal, Alfonso Penela, propuso que el Concello de Vigo se pusiera en contacto con Adena, la Asociación para la Defensa de la Naturaleza, la filial española de WWF que operaba en España desde 1968. «¿Con quién?», contestó el alcalde sin rubor alguno. «Sí, es una sociedad nacional interesada en los animales», le explicó el concejal Severino Recondo. «Claro, claro, también les escribiremos. Bueno, entonces, ¿se aprueba todo?», preguntó, con cierta urgencia, Portanet. Y así quedó aprobado el proyecto, que se desarrollaría en una superficie de entre 40.000 y 50.000 metros cuadrados.

Los trabajos comenzaron, pero no pudieron concluirse en la fecha deseada por el alcalde, quien aprovecha todos los 18 de julio para inaugurar las obras más importantes que se hacían en el municipio durante el año.

En marzo de 1971, una comisión conformada por los concejales Álvarez Torreiro y Mariño Lago, acompañados por un técnico municipal, visitó los parques zoológicos de Córdoba, Madrid y Lisboa para comprobar su funcionamiento y acordar la cesión de animales. El viaje fue calificado como exitoso porque había apalabrado la cesión de «lobos, ciervos, gamos, zancudas y otras especies de la fauna ibérica».

La inauguración de la primera fase del zoológico de A Madroa se produjo un 18 de julio, pero del año 1971. Ya no estaba Portanet al frente del consistorio olívico. Fue Antonio Ramilo quien abrió aquel centro.

Meses antes, la corporación trató de atraer la complicidad de Félix Rodríguez de la Fuente, aunque con poco éxito. En una entrevista publicada en La Voz de Galicia el 6 de agosto de 1971, «el amigo de los animales» señalaba que, en realidad, él solo había ofrecido su «asesoramiento y bendiciones apostólicas para instalar el zoológico de la Madroa. Nada más. Pero si quieren un lobo, se lo regalo, con tal de que lo traten bien».

El planteamiento inicial de dedicar el parque a la fauna ibérica fue olvidado. El recinto acumuló especies de distintos continentes, aunque, quizá, no en las mejores condiciones de adaptación al clima atlántico gallego. Llegó a residir un pingüino, que, además, se escapó de las instalaciones. No fue la única huida de animales que experimentó ese recinto a lo largo de su historia. El mismo día que comenzaba la Revolución de los Claveles en Portugal, en A Madroa huían Chato y Diva, dos leones que habían sido comprados por la Caja de Ahorros Municipal de Vigo. Los animales regresaron tranquilamente a su jaula después de un gran despliegue, que incluyó el traslado desde Madrid de un equipo dotado con un fusil de dardos.

Ya durante los años noventa, el Concello denominó el centro como VigoZoo, y se fueron ampliando algunas zonas nuevas, como el reptilario. Poco a poco, el centro fue desarrollando un aspecto más educativo, aunque seguía manteniendo el mismo concepto de zoo.

Pero, el devenir del zoológico vigués aún tuvo un contratiempo importante. Hace quince años, una sentencia del Tribunal Superior concedía a la comunidad de montes de Teis 75.000 metros cuadrados ocupados por el Concello en el monte de A Madroa, de ellos 44.000 del zoo, los campos de fútbol de Candeán y Sampaio y parte de los terrenos del Celta. En el fallo judicial se preveía que si los comuneros quisieran hacerse con la titularidad del zoológico debería abonar al Concello el importe de las dotaciones allí existentes. También establecía que el acuerdo debería incluir la totalidad de las instalaciones, no una parte. Sin embargo, los comuneros no quieren el zoo, sino que el Concello les pague por utilizar sus terrenos, según se podía leer en La Voz el 11 de junio del 2011.

El cambio de sensibilidad de la sociedad respecto al trato que deben recibir los animales hizo que en los últimos años el centro ubicado en A Madroa fuese cambiando su razón de ser. Desde no hace mucho, el gobierno municipal vigués decidió suprimir el término zoológico. Fue cuando nació VigoNature como un centro de interpretación de la naturaleza, aunque sigue manteniendo animales. Nunca se confirmó aquello que había dicho Portanet de alimentar a los animales con las sobras del matadero.